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Más del 50 por ciento de la población que vive en pobreza extrema habita en localidades rurales del país. De acuerdo con el Informe México rural del Siglo XXI, este tipo de pobreza afecta más a estas áreas que a zonas urbanas, con 17.4 y 4.4 por ciento, respectivamente.

Un ejemplo de la desigualdad es el acceso al agua. En las localidades rurales sólo el 80.5 por ciento puede acceder a ella, mientras que en las localidades semiurbanas o urbanas es de 95.8 por ciento.

La pobreza extrema en los hogares rurales se expresa en diferentes rezagos: entre más pequeña es la localidad, mayor es el porcentaje de personas analfabetas, que no asisten a la escuela y residen en viviendas con piso de tierra, sin energía eléctrica, ni agua y utilizan leña o carbón para cocinar.

Además, los niveles de sobrepeso y obesidad aumentaron en la población masculina adulta que vive en estas zonas, de 61.1 por ciento en 2012 a 67.5 por ciento en 2016. En el caso de las mujeres, incrementó de 68.9 por ciento a 74.7 por ciento.

De acuerdo con el Informe, las políticas públicas orientadas al sector rural no han tenido un gran impacto. Esto se debe a que se han orientado a beneficiar bienes privados individuales, lo que provoca el aumento de las desigualdades regionales.

Por otro lado, hay un gran número de programas que minimizan las acciones gubernamentales y las comisiones de la Cámara de Diputados, así como las secretarías de Estado realizan políticas públicas que no logran articularse en el territorio.

Aseneth Hernández