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De los casi 197 millones de hectáreas de la superficie continental de México, apenas el 16 por ciento (31 millones 974.8 mil hectáreas) se destina a producción agrícola: cultivos de riego y temporal; mientras que el 40 por ciento (78 millones 283 mil hectáreas) es vegetación silvestre empleada como alimento de ganado, lo que explica la enorme dependencia alimentaria del país con el exterior, principalmente de Estados Unidos.

Según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2017, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de octubre de 2016 a septiembre de 2017, un total de 110 millones 258 mil hectáreas (56 por ciento de la superficie del país) estuvo destinada a las actividades agropecuarias

En tres años, la superficie agropecuaria aumentó en más de un millón de hectáreas: en 2014 ocupaba 109 millones 254 mil hectáreas.

De acuerdo con la ENA 2017, los cultivos con mayor producción anual por millones de toneladas fueron la caña de azúcar (56.354), el maíz blanco (23.142), el maíz amarillo (8.071), el trigo (3.214), el jitomate (3.008), la naranja (2.869), el plátano (2.220), el chile (1.985), el mango (1.689) y el frijol (1.308).

Los cultivos con mayor superficie destinada por millones de hectáreas fueron el maíz blanco (6.947), el sorgo (2.175), el maíz y el sorgo forrajero (2.093), el frijol (1.912) y el maíz amarillo (1.502).

El cultivo de granos como el arroz, el frijol, el sorgo, el trigo, el maíz blanco y el amarillo empleó 13.2 millones de hectáreas durante el último año.

Las hortalizas, oleaginosas y forrajes ?calabaza, cebolla, chile, jitomate, soya, alfalfa, sorgo y maíz forrajero? emplearon 2.901 millones de hectáreas para su producción.

Los cultivos industriales como el cacao, el café y la caña de azúcar fueron cultivados en una superficie total de 1.738 millones de hectáreas. La producción de frutas empleó una total de 1.14 millones de hectáreas.

Alba Olea