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I. Se habla y escribe sobre los 50 puntos del listado lópezobradorista para contener no pocas modalidades de la corrupción pública que tienen de todo un poco. Hay hasta prohibiciones, cuando deben ser actos y conductas bajo la espada de las sanciones. Muy acertado que los funcionarios no podrán utilizar trabajadores para “comisionarlos” a sus casas. Se cancelarán los fideicomisos, que son guardaditos para botín. Laborarán de lunes a sábado, al menos 8 horas al día. No habrá “moches” ni regalos ni sobornos… salvo obsequios que no excedan los 5 mil pesos. Éstos pueden ser en sobre, dentro de un libro o depósito bancario. Esta medida cuantitativa, supongo, se debe a raíz de que Andrés Manuel López Obrador recibió dos pares de zapatos después de la reunión que tuvo con empresarios del calzado. El listado que se publicó como anexo a la nota de los reporteros Misael Zavala y Alberto Morales (El Universal, 13 de julio de 2018), y son los buenos propósitos de la ética democrática del tabasqueño. Habrá una sola oficina de comunicación de todo el poder Ejecutivo, en manos del permanente jefe de presa de López Obrador.

II. Les ha leído –como se dice– la “cartilla” a sus colaboradores, entre cuyos puntos está que los nuevos funcionarios no podrán contratar a familiares. Se extinguirá el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, dedicado a espiar a ciudadanos y funcionarios. No incluyó el reloj despertador para los que deben estar en punto de las 6 horas en Palacio Nacional, debiendo salir con al menos una hora y media de sus domicilios para su traslado y que no tendrán patrullas guías que les vayan abriendo paso ni motocicletas; en el entendido de que deberán respetar el verde, amarillo y rojo de los semáforos. Lo de poder recibir “regalos” hasta por 5 mil pesos no cuadra en las disposiciones para hacer a un lado la corrupción que, dijo López Obrador, cortará de raíz. Esos 5 mil pesos son el inicio de sobornos en el nuevo sexenio. Así, el republicanismo juarista ya tiene un socavón donde el lópezobradorismo puede sufrir “accidentes”; y para evitarlos, podría devolver los dos pares de zapatos que le regalaron, los cuales al parecer no exceden los cinco mil pesos.

III. Puso el mal ejemplo y lo obligaron a dar su autorización para que sus funcionarios extiendan la mano para recibir regalos, que no sobornos o “moches”. Se abrió una rendija para “ablandar” a los empleados y hagan favores a quienes se pongan “a mano” con cinco mil pesos en efectivo o por medio de un obsequio. Me parece que López Obrador hizo mal en autorizar “regalos”, ya que los 5 mil pesos son, lo quiera o no, una especie de soborno. En corto debió decir a los líderes de esa cúpula industrial (a quienes les está compitiendo el comercio chino, aunque con mala calidad) que no aceptaba el obsequio; o expresar que lo donaría. Aunque mejor lo hubiera rechazado con cortesía, parando en seco hasta el más inocente inicio de corrupción, y quedara constancia de que va en serio su promesa-compromiso del “di no a los sobornos”. Se trata de cerrarle la puerta a esa práctica de sobornar policías, burócratas y altos funcionarios. Ni un sólo regalo más.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Jueves, 26 de Julio 2018