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I. El desgobernador de marras se llama Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Es panista. Desgobierna Tamaulipas y se deja venir de su tierra allí para jugar golf en el Fraccionamiento Bosques de Santa Fe, en la Ciudad de México, donde tiene una mansión. Resulta que por no cumplir con los requisitos, él y su familia fueron impedidos de participar en el deporte que Peña, Videgaray y otros peñistas practican en los vastos y lujosos campos de golf del Estado de México. Como dato al margen, hay que decir que la mansión donde vive Videgaray tiene acceso directo a un campo de golf. Pues bien, García Cabeza de Vaca está más que molesto porque le negaron la inscripción a dicho centro de esparcimiento, donde cobran 10 mil dólares la membresía y 50 mil pesos por usarlo. El desgobernador en cuestión tiene un departamento de lujo –equivalente a una mansión– en la torre Los Helechos que, en principio, le daba derecho a usar el campo de golf, cada vez que al panista se le pegaba la gana de venir desde Tamaulipas.

II. Así que para solucionar esta situación, ha tenido a sus abogados interponiendo amparos y revisiones, para exigir que lo admitan o que lo “indemnicen” por daño moral al desacreditarlo; pues pertenecer a ese campo de golf le da “categoría”, ya que ahí es donde se dan citas los millonarios, los políticos y toda la “crema y nata” que pueden darse el lujo de jugar golf. Tamaulipas tiene mexicanos sobreviviendo en el grave terrorismo del narcotráfico. Y también cuenta con campos de golf. Pero su desgobernador es un exquisito que prefiere trasladarse a la capital del país, claro, en el avión o helicóptero del gobierno, con su familia, guardaespaldas y ayudantes, para darse al entretenimiento que los millonarios se dan con su dinero y los políticos con dinero del pueblo. Ya sus amparos y revisiones fueron desechados, porque no hay ninguna violación constitucional. O sea que el panista buscará otro lugar donde jugar golf; a lo mejor en Querétaro, pues odia tener que hacerlo en Tamaulipas.

III. Esos son los desgobernadores que tenemos. Auténticos caciques del PAN, del PRI y del PRD, que roban como los delincuentes y, desde que Peña asumió el poder no hay quién los llame a rendir cuentas, pues descaradamente hacen del país un botín. Hay un profundo desorden en los integrantes de la élite gobernante –como ejemplifica este personaje– que para sus días de descanso o no se inscriben en deportes de pose y se dan el lujo de ir de una entidad a otra,  solamente para dedicarse a jugar golf. Igual que Peña y sus empleados, pues en Atlacomulco las mansiones de Videgaray y su jefe colindan con un campo de esos; y ambos se la pasan divirtiéndose, sus ayudantes cargando con palos y pelotas y ellos subiéndose a sus carritos. Pagan un dineral mensual, porque tienen sus baños, vapor y turco con masajistas. Se dan la vida de millonarios y dejan la administración pública en automático y el país cayéndose a pedazos. Por lo pronto, el panista desgobernador de Tamaulipas tendrá que inscribirse en otro campo de golf, ya que donde quiso le pusieron el letrero de: “Persona no grata”.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Lunes, 23 de Julio 2018