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El pasado 16 de julio, pueblos originarios y organizaciones defensoras del medio ambiente en la Cuenca de México rechazaron entablar diálogo con el virtual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con motivo del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Para ellos, las propuestas de Carlos Manuel Urzúa Macías (futuro secretario de Hacienda) y Javier Jímenez Espriú (futuro secretario de Comunicaciones y Transportes) son incongruentes, confusas y sin representatividad de los pueblos.

De acuerdo con el pueblo nahua del Valle de México –perteneciente al Congreso Nacional Indígena–, el equipo de López Obrador únicamente se ha enfocado en establecer acuerdos con el sector empresarial, mismos que dejan de lado cualquier beneficio e interés para las comunidades originarias de la Cuenca.

Con base en información de la Comisión Nacional del Agua, la Cuenca del Valle de México está considerada, por su extensión, como uno de los puntos más importantes para el sistema fluvial en la región del centro de México, puesto que abarca actualmente 9 mil 738 kilómetros repartidos entre la Ciudad y el Estado de México.

Los pueblos recordaron el engaño por el que fueron despojados de sus tierras en 2010, inclusive con uso de fuerza pública (Ejército, Marina y Policía), a causa de un proyecto que la Conagua tenía planeado para la recarga de los mantos freáticos y el rescate ambiental del Lago de Texcoco (regulador del equilibrio ecológico en la Cuenca).

La violación al derecho de vivienda de los pobladores y la devastación del ecosistema del Lago de Texcoco ya habían sido motivo de denuncias por parte de habitantes de San Salvador Atenco, integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, investigadores y profesores de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el foro “El proyecto de Nuevo Aeropuerto: Una historia de saqueo, corrupción y muerte”, celebrado el 27 de abril en la Facultad de Economía de la máxima casa de estudios del país.

Fabián Vega