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I. Para este reseñador, Denise Dresser es una periodista que ha ejercido sin titubeos y hasta sus últimas consecuencias, la libertad constitucional de la palabra escrita como ensayista y la palabra oral de manera implacable, para criticar los abusos de los poderes públicos que se escudan en la impunidad gubernamental; y los poderes privados que se aprovechan de tener en sus manos la otra cara de la moneda económica. Desde esos dos miradores esta periodista combate contra los que, con alardes o sin ellos, insisten en reducir espacios en las vías de la comunicación y de los simples ciudadanos, para callar sus puntos de vista, cuestionamientos y reclamos para defender de las políticas privadas y públicas, el derecho a escribir y hablar con la máxima libertad en el contexto de la legalidad constitucional y los derechos humanos universales. Con su feminismo versus el machismo, ella pertenece a esas mujeres que buscan imponerse sabiendo que no hay más Penélopes defendiendo sus derechos; para construir los telares de protesta, convivir sin agresiones y prevenir los múltiples y dramáticos feminicidios. Es así que Denise ha escrito su enésimo trabajo: Manifiesto Mexicano, para convocar a hombres y mujeres a no callarnos ante lo que es nuestro país. Y patriota y nacionalista nos dice a través de 10 capítulos “cómo perdimos el rumbo” y “cómo recuperarlo”.

II. Por sus páginas hace una recopilación de los dramáticos problemas del país y va ofreciendo soluciones, críticas a la violencia desbordada, la corrupción e impunidad, los 43 de Ayotzinapa en todas las entidades; el podrido priísmo-peñista y sus fosas clandestinas, eficaz para la corrupción e ineficaz para gobernar democrática y constitucionalmente. “Peñastroika perdida”, cuyo sólo título nos avisa qué terreno –con socavones peñistas y de Ruiz Esparza– pisaremos. “Cómo trastocamos la transición”, o sea el foxismo-calderonista que se hundió en el aumento de la pobreza. “Es la corrupción, estúpidos”, lapidaria frase “que debió haberse colgado detrás del escritorio de Enrique Peña Nieto”. Pero al parecer se sentó sobre ella y sobre los “siete principios –que según las democracias funcionales– deben apuntalar la vida pública: altruismo, integridad, objetividad, rendición de cuentas, honestidad, liderazgo”. El texto revisa los problemas que urge resolver, y nos han paralizado. Con la exigencia de participar para obligar a los funcionarios a cumplir (valga la repetición) con sus obligaciones, sin participar en la corrupción. Son 60 temas expuestos con claridad pedagógica para cooperar en las soluciones con nuestras obligaciones ciudadanas y derechos.

III. Con esta obra, la autora busca activar a los mexicanos para reparar y reconstruir, con una política democratizadora, lo que han destruido los regímenes priistas y sus cómplices de otros partidos. Y combatir “La profunda mediocridad de las élites que en lugar de liderar a México contribuyen a su polarización”. Revisa desde las raíces del salinato, hasta el desastre peñista, en cuyo lapso hay estancamiento político, económico y una tragedia nacional: corrupción, impunidad y profundas desigualdades sociales. En su conmovedora y reflexiva exposición no deja un asunto sin cuestionar; con una prosa para contagiarnos su indignación y que no dejemos que nos arrojen al despeñadero, a cuyo borde nos puso el peñismo, con su ineficacia y raterías llamadas: corrupción-impunidad. Debemos “pelear por la libertad que se va perdiendo… pelear por la libertad de saber, pronunciar, argumentar, investigar”. La palabra-concepto clave es: par-ti-ci-par. No dejar que nos mantengan a raya de la democracia representativa y elitista. Y activar a la democracia directa, todos a una para no “darnos por vencidos”; y “recuperar el rumbo perdido”. Nos da Denise Dresser este libro con palabras “llenas de rabia y enojo y amor perro por el país partido que debemos rescatar”.

Ficha bibliográfica:

Autora:                Denise Dresser

Título:   Manifiesto mexicano

Editorial:              Aguilar, 2018

Álvaro Cepeda Neri

[OPINIÓN][EX LIBRIS]

 

 

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