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En México, la accesibilidad a los servicios de salud para los indígenas es menor que para quienes no pertenecen a una comunidad  étnico-racial. Además, existe poca información contenida en censos, registros administrativos y encuestas que permita conocer la magnitud del problema, según Lina Rosa Berrio, investigadora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Esto se debe a la complejidad para poder proporcionar un concepto que defina a una comunidad étnico-racial, lo que provoca que la existencia de fuentes de información disponibles sea mínima, dijeron José Alberto Muñoz, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, y la investigadora Lina Berrio, durante la conferencia “Entre la Identidad y la Clasificación: Desigualdad Racial en las Américas”.

Es por ello que se desconocen muchas situaciones de desigualdad. Como ejemplo están el maltrato, discriminación o racismo que viven quienes pertenecen a estas comunidades al momento de acceder a los servicios de salud, ya que no existe un registro que contemple estas situaciones, mencionó Lina Berrio.

Hasta ahora, la información que es pública, como la Encuesta Nacional de la Dinámica y la Encuesta de Salud y Nutrición, han tomado en cuenta las variables de autoadscripción, identidad cultural, identidad étnico-racial, hablantes de lenguas indígenas, entre otras para emitir información que permita establecer un panorama sobre el acceso a la salud de los indígenas.

Sin embargo, hacen falta avances que proporcionen información más completa y que con base en esta se emitan soluciones para resolver los problemas de desigualdad. Sobre todo para comunidades en las que la información es nula, como los afrodescendientes.

Aseneth Hernández