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México llega a su proceso electoral con una cantidad de militares desplegados por el territorio nacional como no se veía desde la época de la Revolución. En 2018, el Ejército Mexicano despliega 54 mil 980 efectivos de tropa por todo el país. El número es mayor al que desplegó incluso Felipe Calderón en el fragor de su “guerra” contra el narcotráfico.

La militarización del país es un hecho. No empezó en el actual sexenio, es cierto. Ni siquiera en el anterior: sólo la aceleró. Tampoco en el de Vicente Fox. El investigador Gabriel Barrón Cruz, especialista en asuntos de seguridad pública y nacional, ubica el inicio de la militarización del país en el sexenio de Ernesto Zedillo: el mismo de las masacres de Acteal, El Charco y El Bosque. Pero hoy, a unos días de las elecciones donde podría ganar un candidato distinto al de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), los militares mexicanos están fuera de sus cuarteles en un número superior al de cualquier periodo posterior a 1930.

La militarización del país inició con un concierto de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para otorgarle a las Fuerzas Armadas facultades para inmiscuirse en asuntos de seguridad pública. Desde mediados de la década de 1990, y luego de la insurgencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y de otras expresiones armadas, los civiles que gobiernan decidieron abrir la puerta a los militares con el pretexto de acabar con el narcotráfico.

Poco han dicho, de manera clara, los candidatos a la Presidencia acerca de lo que harán con las Fuerzas Armadas una vez que se sienten en la silla del águila. Queda claro que el priísmo (José Antonio Meade) y el panismo (Ricardo Anaya), impulsores de una Ley de Seguridad Interior, no variarán un ápice en la ruta “recomendada” desde Estados Unidos: profundizar la militarización. Es decir, seguir alimentando el miedo y la inseguridad para justificar el despliegue de tropas a lo largo de la República.

Del lado del candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, hay posiciones ambiguas. Lo cierto es que ha dicho que enfrentará al crimen organizado con otra estrategia, pero de manera contundente no ha señalado que las tropas regresarán a los cuarteles ni en cuánto tiempo.

Mientras, un documento de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) da cuenta de la militarización del país desde el sexenio del panista Vicente Fox (sucesor del priísta Ernesto Zedillo). Se trata de la respuesta, a través de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, a la demanda de información de un ciudadano, bajo el folio 0000700083118.

Durante el último año del foxismo, el despliegue militar general fue de 32 mil 74 elementos. Zedillo, 6 años antes, había dejado el despliegue de tropas en 30 mil 991: un incremento paulatino de efectivos castrenses fuera de sus cuarteles.

El explosivo fue el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa. El creador de la “guerra” contra el narcotráfico sacó a las calles hasta 20 mil soldados más. De acuerdo con el documento emitido por la Sedena, los soldados desplegados en 2006 fueron 37 mil 253; en 2007, 45 mil; otros 45 mil 106 en 2008; para 2009, 48 mil 648; en 2010, 49 mil 760; en 2011, 52 mil 690 (el mayor número del sexenio), y 49 mil 650 efectivos desplegados en 2012.

En 2006, la saturación militar se concentró en Michoacán, donde fueron desplegados 4 mil 100 soldados. En 2007, un año de movilizaciones, la concentración de tropas ocurrió en dos estados de la República con más presencia de movimientos sociales y armados que del crimen organizado. En Oaxaca se desplegaron 2 mil 803 elementos de tropa; y en Chiapas, 2 mil 128.

Durante 2008, ya a todo vapor la “guerra” contra el narco, Chihuahua fue el estado con más efectivos (4 mil 253), seguido de Tamaulipas (2 mil 100). Al año siguiente, Chihuahua vería más que duplicar su saturación militar: llegó a 9 mil 710 soldados desplegados. Para entonces, en el Estado de México fueron desplegados 3 mil 707 efectivos.

Aunque Chihuahua vería descender la tropa desplegada en alrededor de 2 mil efectivos, se mantuvo en lo que restó del calderonismo como el estado con el mayor número de soldados en las calles: 7 mil 552 para 2010, 2011 y 2012. Tamaulipas fue la otra entidad con mayor concentración de efectivos: 2 mil 100 en 2009; 4 mil 900 en 2010; 7 mil 690 en 2011, y 4 mil 900 en 2012.

Con respecto del sexenio iniciado por el priísta Enrique Peña Nieto el 1 de diciembre de 2012, el despliegue militar se redujo significativamente los primeros años… hasta regresar y superar al de Felipe Calderón.

En 2013 se desplegaron 34 mil 529 soldados; en 2014, 35 mil 615; para 2015 se llegó a 37 mil 142; en 2016 se desplegaron 51 mil 994; 52 mil 807 en 2017, y, hasta febrero de este 2018 –cuando faltaban 4 meses para las elecciones federales– eran 54 mil 980 los soldados del Ejército Mexicano en las calles, caminos, carreteras, ciudades y poblados del país.

Para el sexenio de Peña Nieto, la Sedena no presenta la información a detalle, por entidad de la República, sino por región militar. Durante el periodo, la Tercera Región Militar (que incluye a los estados de Sinaloa y Durango) mantuvieron desplegados a 2 mil 977 efectivos en 2013; 3 mil 236 en 2014; 4 mil 697 en 2015; 3 mil 355 en 2016; 5 mil 137 en 2017, y 6 mil 713 en 2018, lo que la convierte, hoy, en la más militarizada.

La Cuarta Región Militar (que integra a Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí) inició, en 2013, con 9 mil 888 efectivos desplegados; en 2014 eran 8 mil 891; en 2015, 7 mil 541; en 2016, 5 mil 826; el año pasado, 6 mil 125, y en este 2018 son 6 mil 432.

También destaca la Décima Región Militar. Incluye exclusivamente a un solo estado de la República: Guerrero. Para la Costa Chica, la Costa Grande, la Sierra, la Tierra Caliente, la Montaña, Acapulco, el Norte y el Centro de la entidad, el Ejército Mexicano ha desplegado 3 mil 605 efectivos en 2013; 6 mil 33 en 2014; 5 mil 71 en 2015; 6 mil 729 en 2016; 6 mil 119 en 2017, y 6 mil 21 en este 2018.

¿Jugarán algún papel los 54 mil 980 soldados desplegados por todo el territorio nacional este 1 de julio? Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Y los militares están listos.

Zósimo Camacho

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