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Para garantizar el derecho electoral de los más de 11 millones de mexicanos que viven en el extranjero, el INE debería impulsar el voto electrónico, consideran expertos. Esta modalidad facilitaría la participación y reduciría los gastos

El voto electrónico podría incentivar la participación de los más de 11 millones de mexicanos que viven en el extranjero –en su mayoría, en Estados Unidos–, además de reducir el alto costo del proceso electoral, consideran expertos consultados por Contralínea.

Para aplicar esta modalidad de votación no hace falta reformar la legislación, sino voluntad política por parte del Instituto Nacional Electoral (INE). Y es que el voto electrónico ya está previsto en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, que regula el sufragio desde el exterior.

Dicha legislación contempla tres vías: la postal, que consiste en recibir y enviar el sobre con la boleta electoral a través del correo; la del voto en urna, depositando el sobre con la boleta en los módulos que se instalen en las embajadas y consulados mexicanos; y la vía electrónica, a través del medio que el INE ponga a disposición de los electores.

“Votar de manera electrónica haría más eficiente el proceso y, con el tiempo, acabaría siendo mucho menos costoso”, considera Héctor Lerín Rueda, excónsul de México en Puerto Rico y exjefe de cancillería de la embajada mexicana en Nicaragua.

El problema es que el INE no ha puesto a disposición de los electores el mecanismo digital, sólo ha optado por la vía postal. Y ello impacta en los costos del proceso.

Tan sólo para garantizar la concurrencia de un universo de apenas 181 mil 256 mexicanos residentes en el extranjero, que manifestaron su interés de participar en las elecciones de 2018, el Instituto ha gastado ya más de 270 millones de pesos.

Lerín Rueda, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), observa que si los connacionales tuvieran la posibilidad de evitar ir a los consulados y embajadas de México, para participar en las elecciones, y pudieran votar de manera electrónica, se incentivaría la participación y no habría “errores humanos” como los ocurridos con el sufragio postal en este proceso.

El voto por internet es la vía idónea para mejorar la experiencia de los mexicanos que residen en el extranjero, siempre y cuando presente todos los mecanismos de seguridad, valora el doctor en economía Carlos Heredia Zubieta.

El investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas recuerda que “así se hace ya en muchos países. Y, garantizando su seguridad, es el más accesible para los mexicanos en el exterior”.

Agrega que, para instrumentarlo, “habría que sembrar confianza en la seguridad y credibilidad del sistema y, sobre todo, en la relevancia y pertinencia de votar desde el exterior”.

La inversión para organizar el voto electrónico depende de la voluntad del Consejo General del INE, encabezado por el doctor en derecho Lorenzo Córdova Vianello. Al respecto, el doctor en economía Óscar Enrique Díaz Santos explica que la burocracia electoral se mueve por intereses políticos, en vez de responder a sus obligaciones en torno a los derechos de los mexicanos en el exterior.

El académico de la UNAM reflexiona: “sí hace falta mucho trabajo para perfeccionar el sistema del voto desde el extranjero, pero lo manejan a conveniencia de sus intereses: ‘si conviene, lo perfeccionamos; si no, pues lo dejamos así’”.

Díaz Santos señala que el INE ya ha tenido la oportunidad de evaluar esto y de ir especializando a su personal: “esta votación no es la primera que se hace desde el extranjero, ya ha tenido otras experiencias: la de la elección de Felipe Calderón y la de Enrique Peña”.

Agrega que, al estar establecido en la ley, el voto electrónico se debería habilitar ya. Pero pareciera que el obstáculo mayor para que esto ocurra son precisamente los intereses al interior del INE.

El politólogo y sociólogo Omar Elí Manríquez observa que, para entender esos intereses ajenos al derecho electoral, es necesario observar el perfil de la votación de los mexicanos residentes sobre todo en Estados Unidos.

“La votación tiende a replicar los escenarios electorales que se registran en las entidades de donde son originarios. Y en las dos pasadas experiencias, el Partido Revolucionario Institucional [PRI] ha quedado en tercer lugar.”

Omar Elí Manríquez refiere que “una hipótesis que podría explicar esto es que esos mexicanos migraron por no encontrar condiciones de desarrollo en el país y, por eso, no le representan al PRI votantes potenciales”.

El diplomático Lerín Rueda también refiere el malestar que impera en muchos migrantes. “Quienes hemos sido cónsules sabemos que los mexicanos están resentidos y ven con mucho recelo el proceso político de México: ellos reconocen y saben que han sido el PRI y el PAN [Acción Nacional], pero el PRI más que todos, los responsables de que ellos tengan que estar afuera del país”.

Modelos mixtos

El INE también podría optar por los modelos mixtos, ya previstos en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Así lo considera el doctor Daniel Tacher Contreras, coordinador del Observatorio Binacional.

El titular del organismo encargado de evaluar el modelo de votación de los mexicanos residentes en el exterior en este proceso observa necesario “no quedarnos con un solo modelo: lo óptimo sería tener modelos mixtos”.

Tacher Contreras explica que esto permitiría plantear al ciudadano la posibilidad de que pueda votar por la vía postal, si ése es un mecanismo que conviene a sus intereses: o por la vía electrónica o, incluso, de forma directa en casillas establecidas en embajadas y consulados.

“Ese siempre es un tema, porque la cancillería ha planteado que debe estar al margen del proceso; sin embargo, hay un conjunto importante de países que tienen voto presencial en casilla y tienen modalidades para ello; no necesariamente es que el día de la jornada electoral voten de manera simultánea sus connacionales.”

Ejemplo de ello, indica, es el caso de Colombia: sus embajadas son las receptoras del voto. “Para garantizar que el voto regresará al país, llega por vía postal la boleta y el ciudadano colombiano va a la embajada en un lapso de tiempo y ahí va depositando el voto para que éste regrese por vía diplomática y se pueda contabilizar”.

El doctor Tacher Contreras indica que no sólo se trata de las modalidades ya establecidas en el marco legal mexicano. “Hay unas 38 combinaciones posibles de modalidades, con casillas, con votos postales y electrónicos, que pueden mejorar sustancialmente la participación de los mexicanos en el extranjero”.

INE, obligado a evaluar las posibilidades

Más allá del resultado de 2018, el Instituto Nacional Electoral está obligado a evaluar los errores y aciertos no sólo de este proceso, sino también de las pasadas elecciones en las cuales se ejerció el derecho electoral desde el exterior. Algo que hasta ahora no ha hecho.

“Durante los procesos de 2006 y 2012, con elecciones federales para presidente de la República, se habían obtenido experiencias valiosas para mejorar el modelo del sistema de voto de mexicanos residentes en el exterior, lo cual parece no haberse tomado en cuenta”, señala el politólogo y sociólogo Omar Elí Manríquez.

El académico considera que el modelo elegido, del voto postal, no sólo es muy complejo en comparación con los que utilizan otros países, sino también oneroso y tardado.

Por su falta de evaluación, el INE, no recuperó la experiencia del voto electrónico utilizado en las pasadas elecciones para jefe de gobierno en 2012, en el entonces Distrito Federal, critica Manríquez.

Ello, dice, “a pesar de que dicho sistema de votación electrónica había sido auditado y bien dictaminado por la Corte, teniendo como resultado un alto nivel de confiabilidad”.

Otro punto que destaca el investigador es que México no emplea el modelo de votación personal, “uno de los más exitosos en el mundo”. Y es que, dice, “el INE fue específicamente reacio a usar dicho sistema, contraviniendo un principio de progresividad en los derechos electorales”.

Mientras el INE se estanca en un solo modelo ineficiente y costoso, la legislación mexicana avanza. El marco jurídico del país “da plenas garantías para el votante mexicano residente en el exterior, las cuales no se han cumplido por la discrecionalidad con la que el INE ha conducido el proceso”, señala el politólogo Omar Elí Manríquez.

Otro punto que, indica, no debe dejarse de lado es que el actual modelo de organización electoral es centralizado. “Esto ha entorpecido no sólo la dinámica de credencialización y notificación del doble registro de los votantes en el exterior, sino que también impide una operación más eficiente con un modelo federalista, por ejemplo. Y es que el proceso inició en septiembre de 2017, pero muchas credenciales fueron entregadas todavía hasta el 31 de marzo pasado”.

Omar Elí Manríquez refiere que esta misma centralización del INE impidió hacer uso de las redes foráneas, de los liderazgos comunitarios y las formas de organización de los migrantes, así como de otros mecanismos de socialización y convocatorias que hubieran facilitado y mejorado los resultados.

Por ello, observa, el Instituto “no ha logrado construir un padrón más significativo del gran caudal de millones de mexicanos que viven en el exterior”. En el padrón sólo hay 672 mil 855 connacionales registrados, refieren datos del Observatorio Binacional.

Las experiencias de 2006, 2012 y 2018 deberían fortalecer el mecanismo de participación electoral de los mexicanos residentes en el extranjero, quienes –especialmente los que habitan en Estados Unidos– contribuyen sobremanera al desarrollo económico de México, con el envío permanente de remesas multimillonarias.

Nancy Flores/Marcial Yangali

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