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Roma, Italia. El desfile por el 72 aniversario de la República Italiana, realizado el pasado 2 de junio, no fue una parada militar. Ni siquiera fue un desfile, sino una “revista”, como afirma el Ministerio de Defensa, que se encargó de la organización –es el último acto de la aún ministra Roberta Pinotti.

El desfile, realizado en los Foros Imperiales –ante el nuevo gobierno, apenas instalado–, se inició simbólicamente con el paso de 330 alcaldes en representación de la sociedad civil, seguidos por todas las ramas de las fuerzas armadas, para celebrar la “Fiesta de los italianos-Unidos por el país”.

En su mensaje, el presidente de la República, Sergio Mattarella, expresó el agradecimiento del pueblo italiano a las fuerzas armadas por “la valiosa acción que cumplen en tan numerosas regiones tormentosas del mundo, por su ayuda a las poblaciones agobiadas por los conflictos”, con base en “nuestra Carta Constitucional, pilar de las instituciones y suprema referencia de todos”.

A medida que iban pasando los destacamentos se enumeraban las misiones militares en las que están participando las fuerzas armadas italianas, en más de 20 países, como Kosovo, Irak, Afganistán, Líbano, Libia, Letonia, Somalia, Yibuti y Níger. Dicho de otra manera, se enumeraban las guerras y operaciones militares en las que Italia ha participado y está participando –en violación de su propia Constitución– en el marco de la estrategia agresiva y expansionista de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Las operaciones militares en el exterior que cuentan con la participación de Italia van en continuo aumento.

Este 5 de junio, varios cazabombarderos Eurofighter Typhoon italianos comienzan, con los de Grecia, a “proteger” el espacio aéreo de Montenegro, la más reciente recluta de la OTAN. Otros cazabombarderos italianos ya “protegen” los cielos de Eslovenia, Albania y Estonia frente a la “amenaza rusa”. Mientras tanto, navíos de guerra italianos se disponen a partir rumbo al Pacífico, donde participarán en Rimpac 2018, el mayor ejercicio naval del mundo, que contarán con la participación –bajo las órdenes de Estados Unidos– de las marinas de guerra de 27 países en actitud hostil a China, país al que Estados Unidos acusa de “expansión e intimidación” en el Mar de China Meridional.

Fuerzas especiales italianas participaron en Níger en un ejercicio del mando militar de Estados Unidos en África (AfriCom), patrocinado por la Unión Europea, que sirvió de entrenamiento a unos 11 mil 900 militares de 20 países africanos.

En Níger, donde Estados Unidos está construyendo –en el departamento de Agadez– una gran base de drones armados y fuerzas especiales, Italia se dispone a construir una base destinada a recibir inicialmente 470 militares, 130 vehículos terrestres y dos aviones. El objetivo oficial de la operación, que ha encontrado oposición en el seno del gobierno nigerino, sería ayudar el país africano y los países limítrofes a combatir el terrorismo.

Pero el verdadero objetivo es participar, siguiendo los pasos de Francia y Estados Unidos, en el control militar de una región muy rica en materias primas –oro, diamante, uranio, coltán, petróleo y muchas más– cuya explotación no reporta absolutamente nada a la población, mayoritariamente sumida en una pobreza extrema. ¿El resultado? Agravación del drama social y, por consiguiente, incremento del flujo migratorio hacia Europa.

El nuevo gobierno de Italia dice tener intenciones de “reevaluar nuestra presencia en las misiones internacionales en función de su verdadera importancia para el interés nacional”. Para eso habrá que empezar por definir en qué consiste el interés nacional. O sea, si Italia se mantiene dentro del sistema guerrerista a las órdenes de Estados Unidos y de las principales potencias europeas o si se decide a salir de ese sistema para ser un país soberano y neutral… como estipulan los principios de la Constitución italiana.

La política interior y la política exterior son en realidad dos caras de una misma moneda. No puede haber libertad verdadera en Italia si el país viola el artículo 11 de su propia Constitución, donde se estipula que “Italia repudia la guerra como instrumento contra la libertad de los demás pueblos” y, contradiciendo ese principio, utiliza la guerra para oprimir a otros pueblos.

Manlio Dinucci/Il Manifesto/Red Voltaire

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