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Entre 2008 y 2010, el Ejército Mexicano cometió crímenes de lesa humanidad con un saldo de, al menos, 121 víctimas durante la primera fase del Operativo Conjunto Chihuahua (OCCH), de acuerdo con un informe presentado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y otros organismos ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI).

Para la elaboración de esta denuncia, se analizaron 35 casos, los cuales comprenden un total de 121 víctimas directas de crímenes que se cometieron por elementos militares. Entre los delitos denunciados se encuentran asesinatos, torturas, privaciones graves de la libertad física, violación, violencia sexual y desapariciones forzadas y, según la investigación de los organismos, los máximos responsables no han sido investigados, procesados o sancionados a la fecha.

En dichos casos, se demuestra el uso de recursos públicos para cometer los crímenes como, por ejemplo, vehículos militares para detener arbitrariamente a ciudadanos, el empleo de instalaciones militares como recinto para torturar a la población civil, así como la participación de personal médico militar en dichas prácticas de tortura.

“La continuidad de la política de militarización de la seguridad pública y de la estrategia armada para hacer frente a las organizaciones criminales –que se manifiesta con la reciente entrada en vigor de la Ley de Seguridad Interior– han incrementado exponencialmente las violaciones a derechos humanos y crímenes atroces cometidos por las fuerzas armadas al amparo de las instituciones de justicia del país”, enfatizaron en el informe.

Rodrigo Ek

 

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