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El de Ayotzinapa es “el más emblemático caso de desaparición forzada en México”, consideró Jan Jarab, representante en este país de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH).

“Es especialmente llamativo que la investigación [de ese caso] siga fragmentada y que los detenidos […] no estén siendo procesados por desaparición forzada, sino por secuestro y crimen organizado”, consideró tras saludar la emisión del informe del Mecanismo Especial de Seguimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la sentencia del Primer Tribunal Colegiado del Decimonoveno Circuito con sede en Reynosa, Tamaulipas, sobre el caso Ayotzinapa.

A casi 4 años de ocurrida la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, Jarab señaló que tanto la ONU-DH como la CIDH coinciden en que existen “desafíos y obstáculos a superar para que se llegue a la verdad, justicia y reparación”.

También destacó la relevancia de que tanto el informe de la CIDH como la sentencia del Tribunal Colegiado retomaran el informe Doble Justicia, de la ONU-DH, en el que se hacen recomendaciones sobre tortura y violaciones al debido proceso.

Los tres documentos, indicó el defensor de los derechos humanos, deben alentar al Estado mexicano para enderezar la investigación y revertir los rezagos en ámbitos de justicia y combate a la impunidad.

Jan Jarab recalcó que la atención a dichos informes debe reconocer “la responsabilidad indelegable e intransferible del estado en el esclarecimiento de los hechos”.

La ONU-DH reiteró su reconocimiento a la tenacidad de las familias de las víctimas, así como a las organizaciones que las acompañan en la búsqueda de justicia, verdad, reparación integral y garantías de no repetición.

Diana Aguila