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Roma, Italia. El portaviones USS Harry S Truman, proveniente de la base naval estadunidense de Norfolk, la más grande del mundo, ha llegado al Mediterráneo con su grupo de ataque.

El grupo de ataque encabezado por el USS Harry S Truman se compone del crucero lanzamisiles USS Normandy y de los destructores lanzamisiles USS Arleigh Burke, USS Bulkeley, USS Forrest Sherman y USS Farragut, a los que se unirán próximamente dos navíos más de la misma categoría, el USS Jason Dunham y el USS The Sullivans. La fragata alemana Hessen ha sido integrada a ese grupo estadunidense de ataque.

Con más de 8 mil efectivos a bordo, esa flota cuenta con un enorme volumen de fuego. El USS Harry S Truman, un súper portaviones de más de 300 metros de eslora, propulsado por dos reactores nucleares, puede lanzar al ataque –en oleadas sucesivas– 90 aviones y helicópteros de guerra. Su grupo de ataque, que también cuenta cuatro cazatorpederos ya presentes en el Mediterráneo y varios submarinos, es capaz de lanzar más de 1 mil misiles crucero.

Se refuerzan así de manera más que considerable las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa y África, que tienen su cuartel general Nápoles-Capodichino [Italia], así como la base de la Sexta Flota [estadunidense] en Gaeta [Italia], ambas bajo las órdenes de un mismo comandante (actualmente el almirante James Foggo), quien tiene además bajo su mando la Fuerza Conjunta Aliada en Lago Patria (Nápoles).

Esto es parte del reforzamiento generalizado de las fuerzas estadunidenses en Europa, a las órdenes del general Curtis Scaparrotti, actual Comandante Supremo de todas las fuerzas de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en Europa.

En audiencia ante el Congreso de Estados Unidos, el general Scaparrotti explica la razón de ese reforzamiento. Y lo que describe es un verdadero escenario de guerra: acusa a Rusia de realizar “una campaña de desestabilización para modificar el orden internacional, aplastar la OTAN y socavar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo entero”.

En Europa, después de “la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia y su desestabilización del Este de Ucrania”, Estados Unidos, que despliega más de 60 mil efectivos en países europeos miembros de la OTAN, ha reforzado ese despliegue con una brigada blindada y una brigada aérea de combate y ha creado depósitos preposicionados de armamento con vista al envío de otras brigadas blindadas. Simultáneamente, Estados Unidos ha redoblado también el despliegue de sus navíos de guerra en el Mar Negro.

Para incrementar sus fuerzas en Europa, Estados Unidos ha gastado en 5 años más de 16 mil millones de dólares mientras empuja a sus aliados europeos a elevar sus gastos en el sector militar en 46 mil millones en 3 años para reforzar el despliegue de la OTAN contra Rusia.

Esto es parte de la estrategia que Washington inició en 2014, con el putsch de la Plaza Maidan y la subsiguiente arremetida contra los rusos de Ucrania. Su objetivo es convertir Europa en el frente de una nueva guerra fría para fortalecer la influencia de Estados Unidos sobre sus aliados y obstaculizar la cooperación euroasiática.

Los ministros de Exteriores de los países miembros de la OTAN reafirmaron el 27 de abril pasado su consenso, preparando una nueva extensión de la OTAN hacia el Este, en contra de Rusia, mediante la adhesión de Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Georgia y Ucrania.

La aplicación de esa estrategia exige preparar convenientemente la opinión pública. Es por eso que el general Scaparrotti acusa a Rusia de “recurrir a la provocación política, difundir la desinformación y socavar las instituciones democráticas”, incluso en Italia. Luego anuncia que “Estados Unidos y la OTAN combaten la desinformación rusa con una información verídica y transparente”. Siguiendo sus pasos, la Comisión Europea anuncia una serie de medidas contra las fake news, acusando a Rusia de utilizar “la desinformación en su estrategia de guerra”.

Así que no sería extraño que la OTAN y la Unión Europea censuren lo que aquí publicamos, decretando que la flota estadunidense en el Mediterráneo es una fake new que Rusia propaga en el marco de su “estrategia de guerra”.

Manlio Dinucci/Il Manifesto/Red Voltaire

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