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En al menos dos de los once reclusorios localizados en la capital del país existen condiciones que ponen en riesgo la integridad física y el respeto a los derechos que garantizan una estancia digna para la población privada de su libertad.

Hacinamiento, sobrepoblación, extorsión, sobornos e instalaciones antihigiénicas y sin una adecuada supervisión de las autoridades son parte del común denominador de los reclusorios preventivos varoniles Oriente y Norte.

A través del Diagnóstico nacional de supervisión penitenciaria (DNSP) 2017, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) calificó con semáforo rojo las instalaciones y la calidad de tratamiento en esos centros.

Según el órgano, los penales obtuvieron 5.58 y 5.81 puntos, sobre una escala de 0 a 10.

En los reclusorios la población llega a rebasar de 1 mil a 3 mil veces el límite establecido dentro de cada uno. Y es que mientras que el Reclusorio Oriente tiene una capacidad para 6 mil 208 presos, existen dentro del penal 9 mil 478. Y en el caso del Reclusorio Norte la capacidad es de 6 mil 565 personas y se tiene registro de 7 mil 710.

El DNSP 2017 arrojó para los Centros de Reinserción Social localizados en la Ciudad de México, una calificación global de 6.88 puntos sobre 10, de acuerdo con las visitas y revisiones realizadas a cada uno de los penales por la CNDH entre agosto y noviembre del año pasado.

Fabián Vega

[NOTICIA DEL DÍA]