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En las elecciones de 1988, el año en que la dictadura vivió en peligro, el Partido Acción Nacional (PAN) postuló a Manuel Clouthier, alias Maquío. Como ya sabemos y como casi siempre ha sucedido, el PRI [Partido Revolucionario Institucional]-gobierno le robó las elecciones al hijo del general [a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano]. Y Maquío, extraño para el perfil medroso de los panistas, tuvo una postura digna al desconocer el triunfo de la Rata de Dos Patas, mejor conocido como Carlos Salinas de Gortari, postura que 1 año más tarde provocaría su propia muerte.

Clouthier afirmó que la razón “por la que se cayó el sistema de cómputo fue que los representantes de los partidos de oposición en dicho sistema descubrieron un banco de datos ya con resultados, apenas 2 horas después de concluida oficialmente la jornada electoral [i]”. Por lo que denunció la ruptura de la legalidad y anunció el arranque de la resistencia civil para exigir la repetición de los comicios.

Manuel Clouthier encabezó manifestaciones masivas e incluso llegó a forcejear riesgosamente con guardias de seguridad del presidente Miguel de la Madrid en un acto oficial frente al Palacio de Bellas Artes. En este evento el riesgo fue mayor ya que unos soldados del Estado Mayor Presidencial cortaron cartucho enfrente de él [ii].

En septiembre de 1988, cuando se debatía en la Cámara de Diputados la calificación de la elección presidencial, Clouthier demandó a los legisladores anular las votaciones, por las irregularidades cometidas en la jornada electoral [iii] y por la manipulación de los resultados en favor de Carlos Salinas de Gortari, exigió la apertura de los paquetes electorales. También realizó un ayuno, del 15 al 22 de diciembre de 1988, en la columna de la Independencia de la Ciudad de México.

La muerte de Manuel Clouthier

Clouthier murió en un supuesto “accidente automovilístico” en compañía del diputado del PAN Javier Calvo Manrique, el domingo primero de octubre de 1989, en el kilómetro 158+100 de la carretera México-Nogales. Los primeros testimonios señalan que su cadáver tenía el rostro despreocupado y su brazo estaba relajado pendiendo sobre la ventanilla del carro.

Aun cuando la versión oficial señala que los tripulantes debieron hacer varias maniobras violentas para recuperar el control perdido del vehículo, a petición de las autoridades la familia consternada de Clouthier otorgó la dispensa para que no se realizara la autopsia de rigor. La cinta asfáltica se reparó y se limpió inmediatamente, con lo cual fue borrada toda huella del escenario. Al chofer del camión que envistió al auto en el que viajaba Maquío se le detuvo en calidad de “testigo”, aun cuando todavía no se habían realizado los estudios periciales y no se podía saber si había sido un accidente o una muerte provocada. De este chofer nunca se volvió a saber nada.

Sin que hubiera un estudio pericial contundente, ni la autopsia de ley, y cuando no habían transcurrido ni 24 horas del accidente, los demás dirigentes del PAN, específicamente Carlos Castillo Peraza, Luis H Álvarez y Diego Fernández de Cevallos dieron por “buena” la versión oficial ante los medios de comunicación, sin externar ninguna duda y sin hacerse presentes en el lugar de los hechos.

Cabe señalar que al momento del supuesto “accidente” de Manuel Clouthier, el secretario de Gobernación del régimen era ni más ni menos Fernando Gutiérrez Barrios, quien ha sido reconocido por propios y por extraños como el máximo instrumentador de asesinatos y desapariciones políticas en México.

Manuel Clouthier fue uno más de los muertos relacionados con las elecciones de 1988. Otros más fueron asesinados por la Dirección Federal de Seguridad de la Secretaria de Gobernación, como Francisco Javier Ovando, responsable del cómputo electoral nacional del Frente Democrático Nacional, hombre de confianza de Cuauhtémoc Cárdenas y candidato a diputado federal plurinominal; Román Gil Heráldez secretario de Francisco Javier Ovando; Ernesto del Arco, José Luis García Juárez, Jorge Andrés Vargas y Jesús Ramos, jóvenes propagandistas del Frente Democrático Nacional, además de los más 500 inconformes con el fraude electoral de 1988 que fueron asesinados en el resto del país y los mismos altos dirigentes priístas asesinados por órdenes de Salinas, tales como José Francisco Ruiz Massieu y Luis Donaldo Colosio.

Dos años después de la muerte de Clouthier y de manera completamente contraria a su exigencia de que se contabilizaran las boletas electorales de 1988 para comprobar el fraude del PRI y la imposición ilegal de Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia, Diego Fernández de Cevallos encabezó, por órdenes de la Rata de Dos Patas la quema de las boletas electorales. Con esto se culminó la sumisión total de la dirigencia del Partido Acción Nacional a la dictadura encabezada por la Rata de Dos Patas, y a partir de ahí el PAN se sumió de lleno al servicio del salinato.

Así, de esta manera, el PAN termina en 1991 su larga trayectoria como partido de oposición al PRI-gobierno y se convierte en una comparsa a favor de la dictadura de Carlos Salinas de Gortari. Su dirección cumple desde entonces el equivalente al papel que juegan Los Chuchos al interior del PRD, con la diferencia de que en el PAN la base social es ideológicamente más dócil.

[i] http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/CMJ34.html.

[ii] https://www.youtube.com/watch?v=C5LVYl7vlNU y https://www.youtube.com/watch?v=gFM7nMitKZs.

[iii] https://www.youtube.com/watch?v=9R0NxS3p_FY.

*Fragmento del libro en preparación Contribución a la Historia de Pendejistán, capítulo “Las elecciones de 1988”

David Cilia Olmos**

***Licenciado en administración y maestro en desarrollo social; exintegrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]