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Cuando un gobierno busca intervenir en las decisiones de alguna institución académica prestigiada, como el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), para influir en la designación de sus directivos e impedir con ello las libertades de pensamiento, de cátedra y de crítica se está ante un acto de autoritarismo y abuso de poder.

Eso es lo que ocurre ahora con el proceso interno para renovar la Dirección General del CIDE, en donde hay preocupación y malestar entre académicos, investigadores y alumnos por la presunta injerencia de funcionarios gubernamentales para impedir que el doctor Sergio López Ayllón sea ratificado en el cargo, por la simple razón de ser un promotor de la libertad de ideas y opiniones y eso incomoda y molesta a Los Pinos.

El próximo jueves 8 de marzo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) designará al director general, hasta ahora siempre atendiendo la opinión de los miembros de esa comunidad académica, pero en esta ocasión  se sabe al interior del CIDE del interés gubernamental por impedir que López Ayllón continúe en el cargo y romper así con una tradición de que los directores repitan en el cargo, a fin de que proyectos y planes de estudio y de investigación mejoren en un periodo total de 10 años.

Al coincidir el fin de sexenio del gobierno de Enrique Peña Nieto con la conclusión del primer periodo de López Ayllón, quien ha sido incómodo para el gabinete por el resultado de los estudios y análisis del CIDE sobre el desastre de las políticas públicas, la crisis economía del país y el constante deterioro social, se ha tomado la decisión de sustituirlo como una vulgar venganza por permitir que sus investigadores actúen con libertad.

Se sabe que en la Dirección General del CIDE se recibió una llamada desde la Secretaría de Relaciones Exteriores para “solicitar” que Sergio López Ayllón ya no se presente para una nueva postulación al cargo.

¿Pero qué sucedió en el CIDE durante estos cinco años que molestó tanto al gobierno de Peña Nieto?

¿Qué tendría que ver el CIDE con la Secretaría de Relaciones Exteriores, en donde su titular es Luis Videgaray? Un funcionario que, por cierto, ha cobrado fama durante la presente administración por intervenir en otras carteras del gobierno que no le corresponden.

Uno de los académicos más respetados entre la comunidad de profesores e investigadores del CIDE, como es Hugo Pipitone, ha expresado en un correo que circula entre sus colegas universitarios su extrañeza y preocupación ante lo que se considera un acto que vulnera la autonomía del CIDE, cuyos fondos, por cierto, provienen de la Secretaría de Hacienda y cuyos alumnos, en muchos casos, reciben becas del Conacyt para dedicarse tiempo completo a sus estudios.

Es sabido que del CIDE egresan jóvenes economistas y politólogos que han tenido la oportunidad de ingresar a prestigiadas universidades en el extranjero, y esto debe de continuar.

Este es el correo que el doctor Hugo Pipitone circuló entre académicos e investigadores del CIDE:

 “Me permitiré dar voz a conjeturas que circulan ampliamente en el CIDE. Aparentemente Conacyt habría ejercido presión indebida sobre el actual director de la institución para que no se presentara a la renovación de su cargo. No tengo certeza de que esto sea cierto, pero, de serlo, quisiera hacer dos comentarios.

 “Primero. Hasta ahora a lo largo de 3 décadas cada director del CIDE fue ratificado por un segundo periodo; de no ocurrir lo mismo en esta ocasión, a pesar del amplio reconocimiento del que goza Sergio López Ayllón, la anomalía sería evidente.

 “Segundo. Cabe la seria posibilidad que, de ser este el caso, se trataría de una retorsión de tipo político por la autonomía mostrada por el CIDE en años recientes sobre temas tan vitales para el país como la seguridad, la lucha a la corrupción y el sistema de justicia.

 “No quiero lanzar alarmas injustificadas pero estamos frente al riesgo del retroceso en la autonomía relativa que nuestra institución ha conquistado, lo que abre la posibilidad de que el CIDE se convierta en botín político de quienquiera que ejerza el poder a escala nacional o se sienta destinado a ello.

 “P.S. Dados estos temores y estas premisas, anteayer, durante la reunión convocada por Conacyt para oír nuestras opiniones, me sentí, como persona y como empleado del CIDE, profundamente humillado.

 “Sin más, saludos a todos,

Ugo Pipitone”

Redacción