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La Paz, Bolivia. Mantener el liderazgo en el crecimiento, impulsar el Tren Bioceánico y la industrialización y avanzar en la demanda marítima figuran entre las prioridades de Bolivia para 2018, luego de un año de logros económicos, sociales y políticos.

Según proyecciones nacionales y de organismos financieros internacionales, la nación sudamericana continuará encabezando en 2018 el alza en la región del producto interno bruto (PIB), con alrededor de 4.5 por ciento.

“Hemos tenido un cierre de año exitoso”, dijo el presidente Evo Morales en su primera conferencia de prensa de 2018.

El mandatario recordó que mientras en los países de la región hay un promedio de crecimiento de 1.5 por ciento por año, Bolivia mantiene más de 4 puntos porcentuales.

Entre los factores que dinamizarán la economía figuran la demanda interna, el incremento de las inversiones, la venta de gas a países vecinos y el mejoramiento del precio de las materias primas, sobre todo del petróleo.

Bolivia decidió en 2006 nacionalizar los hidrocarburos y recuperar las empresas estratégicas para el Estado.

Como resultado de la nacionalización, en poco más de una década el PIB ascendió a 36 mil millones de dólares, mientras que en 20 años de neoliberalismo (1985-2005) apenas pasó de 5 mil a 9 mil millones de dólares.

Después de su liberación política y económica, Bolivia avanza ahora hacia la independencia tecnológica y la industrialización, y el objetivo del gobierno es convertir al país en corazón energético de toda Sudamérica.

En septiembre pasado quedó inaugurada en el departamento de Cochabamba la planta de urea y amoniaco, hecho que marcó el inicio de la industrialización de los hidrocarburos en esta nación.

La instalación producirá 600 mil toneladas de fertilizantes al año, de los cuales 80 por ciento estarán destinados a la exportación y 20 por ciento al mercado interno.

Está previsto que para abril concluya la construcción de la Planta de Carbonato de Litio, con una producción inicial de 4 mil a 5 mil toneladas de ese producto, utilizado para la fabricación de baterías.

También se prevé la entrega de la fábrica de cemento de Oruro y la de hierro del Mutún.

A principios de 2018 comenzará sus operaciones la Secretaría Técnica del Tren Bioceánico, con el reto de realizar el diseño final de esta megaobra que enlazará a los océanos Atlántico y Pacífico, y concretar las sociedades público-privadas para su financiamiento.

La línea férrea, de 3 mil 750 kilómetros, comenzará en el puerto brasileño de Santos, atravesará la cordillera de los Andes y la selva amazónica boliviana y se adentrará en el territorio peruano para concluir en la terminal marítima de Ilo.

Durante una gira realizada en diciembre por Austria y Suiza, el presidente Evo Morales firmó acuerdos importantes para impulsar el corredor, sobre todo en la formación de recursos humanos, la tecnología y el financiamiento a fin de llevar adelante esta obra.

Bolivia es la principal impulsora del considerado como Canal de Panamá del Siglo XXI, debido a los problemas enfrentados por este país para el comercio por la falta de acceso al mar.

Según diversos estudios, la nación andino-amazónica deja de percibir cada año 1 mil 500 millones de dólares por su situación de mediterraneidad y la reducción del PIB es de hasta 2 por ciento.

Bolivia perdió su litoral cuando en la Guerra del Pacífico (1879-1883) Chile le arrebató 400 kilómetros de costas y otros 120 mil kilómetros cuadrados de terrenos ricos en recursos naturales, entre ellos cobre, litio y salitre.

Después de esfuerzos infructuosos para lograr una salida soberana al Pacífico, el gobierno decidió en 2013 dar un paso histórico y presentar una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya, y 2 años después ese tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se declaró competente para atender la reivindicación.

El 21 de marzo de 2017 Bolivia entregó su réplica ante la CIJ, mientras que Chile presentó los documentos con sus alegatos en septiembre último.

A partir de febrero próximo la CIJ deberá anunciar su cronograma y fijar la fecha de los juicios orales, última etapa pendiente en la causa marítima.

Una vez concluida la fase oral, el tribunal se tomará entre cuatro y seis meses para adoptar una decisión final, por lo que se espera para este año tener un resultado de la corte.

Bolivia confía en un fallo favorable de La Haya, basado en la contundencia de sus argumentos, según declaró el vicepresidente Álvaro García Linera.

En el ámbito político uno de los temas que marcará la agenda serán las elecciones de 2019, sobre todo después de que el Tribunal Constitucional Plurinacional aprobara un recurso que permite la repostulación del presidente, el vicepresidente y de las autoridades departamentales y municipales.

Durante una reunión con los movimientos sociales, el jefe de Estado admitió que este será un año de dura lucha ideológica, política, partidaria y programática y pronosticó un incremento de las campañas de la derecha, apoyada por Estados Unidos, contra el proceso de cambio.

Dentro de las prioridades del Gobierno está también avanzar hacia un sistema de atención médica gratuito y universal, para lo cual convocó a un encuentro nacional Por la Salud y la Vida, y modernizar la justicia tras la toma de posesión de los nuevos magistrados electos por voto popular directo el 3 de diciembre último.

“Estoy convencido, este año 2018 va a ser mejor que 2017”, pronosticó el presidente Evo Morales.

Carmen Esquivel/Prensa Latina

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

 

 

Contralínea 574 / del 22 al 27 de Enero 2018