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A 23 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los impactos que ha dejado el acuerdo comercial con Canadá  y Estados Unidos al campo mexicano se traducen en: incremento de la pobreza, marginación y despojo, dijo José Narro Céspedes, dirigente de la organización Coordinadora Plan de Ayala.

 Campesinos en tractor

A dos días de que inicien las rondas de negociación del TLCAN, organizaciones que conforman el movimiento Convergencia México mejor sin TLC´s —entre las que participan la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas , la Central Campesina Cardenista, la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, la Unión Nacional de Trabajadores, la Alianza Mexicana contra el Fracking y el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otras  —, expusieron su rechazo a que el capítulo agropecuario continúe en esta negociación comercial con los socios del norte.

En conferencia de prensa, Héctor de la Cueva, coordinador general del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas), acusó que el gobierno mexicano no ha tomado en cuenta al sector social para este proceso  [campesinos, sindicatos y organizaciones sociales], “no hay transparencia ni el contrapeso del Poder Legislativo”.

El coordinador del Cilas también dijo que en el “cuarto de al lado” de las negociaciones se tiene contemplado incluir a los representantes de las cámaras empresariales del país, principalmente de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

Expositores

En el encuentro con los medios de comunicación, se anunció que el 16 de agosto próximo entregarán un documento “consensuado” entre cientos de organizaciones de todos los sectores, para expresar las líneas y objetivos que se debe buscar en la negociación.

Con esta estrategia, las organizaciones también buscan un diálogo con trabajadores, campesinos, indígenas, pequeños y medianos empresarios, mujeres, ambientalistas, organizaciones de las comunidades indígenas y campesinas que defienden su territorio, para enriquecerlo “y a sumarse a la lucha por evitar que el modernizado TLCAN sea la venta definitiva de nuestro país y nuestro futuro”.

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