jueves 2, julio 2020

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Nueva York, Estados Unidos. Transcurrida casi una década desde la adopción de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, líderes originarios reconocen algunos avances, pero advierten que la plena materialización de ese instrumento sigue bien lejana.

En septiembre de 2007, la Asamblea General aprobó con 144 votos a favor, cuatro en contra y 11 abstenciones el histórico documento, que recoge el compromiso con la autodeterminación, el reconocimiento y el derecho de las comunidades aborígenes a la salud, la educación, el empleo, sus tradiciones e identidad.

Del 24 al 5 de mayo, alrededor de mil delegados de los cinco continentes participaron en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la XVI Sesión del Foro Permanente de esa organización para los Asuntos Indígenas, evento dedicado a evaluar el cumplimiento de la Declaración.

Si bien abundaron los destaques a algunos avances en materia legislativa y en los espacios de participación internacional de los originarios, sobre todo en Naciones Unidas, la reunión ratificó las denuncias de que 10 años después, continúan los atropellos, la criminalización, el arrebato de tierras, el despojo de recursos y la marginación.

Centramos los análisis de las dos semanas de debates en el cumplimiento de la Declaración, los logros y los desafíos que tenemos por delante, explicó a Prensa Latina la maliense Mariam Wallet Aboubakrine, presidenta del Foro Permanente en su decimosexta edición.

De acuerdo con la residente en la región del Azawad, entre los avances sobresalen leyes nacionales dirigidas al reconocimiento y los mayores espacios de participación, que permiten a los pueblos indígenas alzar su voz.

Sin embargo, la realidad es que continúan los maltratos a los originarios, a quienes con demasiada frecuencia gobiernos y empresas transnacionales expulsan de sus tierras, privan del acceso a los recursos naturales, ignoran en decisiones que los afectan y niegan servicios básicos, como la educación, la salud y el agua, advirtió.

Al respecto, el indígena canadiense Jefe Willie Littlechild, del pueblo Cree, llamó a aprovechar la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible para revertir la actual situación de abandono en la que viven la mayoría de los 300 millones de aborígenes.

El veterano activista, considerado un pionero en la lucha mundial por los derechos indígenas, abogó por mecanismos concretos de seguimiento a la implementación de la Declaración de 2007 y de la Agenda 2030, aprobada en septiembre de 2015 con la erradicación de la pobreza extrema y del hambre entre las prioridades.

Para el integrante del pueblo mixteco, en México, Jesús Guadalupe Fuentes, se necesita convertir el instrumento en acciones concretas.

Vemos algunos países que continúan sin reconocer que tienen originarios, lamentó.

Según Fuentes, el reto principal es lograr que la Declaración se implemente a nivel nacional, y eso pasa por el reconocimiento y el diálogo inclusivo, partiendo de que las comunidades indígenas están distribuidas en todas las regiones del planeta.

Por su parte, el viceministro namibio Royal Johan Kxao, opinó ante una pregunta de Prensa Latina que uno de los temas a resolver es definir una denominación común para los indígenas.

Nos llaman de muchas maneras, entre ellas vulnerables, marginalizados y minorías, lo cual es un obstáculo para el reconocimiento, alertó.

Un escenario diferente

Países como Bolivia, Venezuela y Ecuador expusieron en la XVI Sesión del Foro Permanente los avances alcanzados en el empoderamiento de los pueblos indígenas, gracias a procesos revolucionarios destinados a materializar una real inclusión política, económica y social.

El presidente boliviano Evo Morales destacó los cambios en la nación sudamericana durante los últimos años, que garantizan a los aborígenes un protagonismo en la toma de decisiones y el reconocimiento a sus derechos y tradiciones.

En ese sentido, insistió en que después de siglos de genocidio, colonización y saqueo, ya es hora de que los pueblos indígenas sean tratados con justicia y dignidad.

Por su parte, la ministra venezolana para los Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, señaló a Prensa Latina que mediante el reconocimiento constitucional y la existencia de leyes protectoras, los aborígenes en su país son seres humanos con plenos derechos.

Antes de la Revolución Bolivariana los indígenas no existían en Venezuela, pero eso cambió, y bajo ninguna circunstancia renunciaremos a nuestra participación protagónica, precisó la integrante del pueblo wayú.

En la reunión, el embajador ecuatoriano, Horacio Sevilla, resaltó que el aniversario de la Declaración coincide con los diez años de la Revolución Ciudadana, liderada por el presidente Rafael Correa.

Hemos alcanzado gracias a este proceso históricos avances a favor de los pueblos y nacionalidades de Ecuador, afirmó el diplomático, quien recordó que la Constitución de 2008 refleja ese escenario de inclusión.

Armonía con la naturaleza

En el Foro Permanente celebrado en Naciones Unidas muchas voces originarias llamaron a la comunidad internacional a imitar su modo de vida de total armonía con la naturaleza, como una forma de enfrentar el cambio climático y sus consecuencias.

 “La actual manera de abordar las relaciones con el medio ambiente ha demostrado ser insostenible y destructiva. Nosotros conocemos cómo vive occidente, pero occidente sabe muy poco acerca de cómo lo hacemos, sobre cómo hemos protegido a la madre tierra durante siglos”, señaló el delgado mexicano Fuentes.

A propósito del tema, Rune Fjellheim, miembro del Parlamento del pueblo Saami, aseguró que los indígenas noruegos del Ártico fueron de los primeros en sufrir el impacto del cambio climático.

Se trata de un fenómeno que invita a escuchar las propuestas de los aborígenes y de ejecutar acciones que no dañen más a la naturaleza, subrayó a Prensa Latina.

Waldo Mendiluza/Prensa Latina