jueves 2, julio 2020

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Después de 37 años al frente de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comienza la salida de la maestra Pilar Luna Erreguerena. Un retiro que desde hace tiempo ha sido anunciado a voces en los pasillos del Instituto con rumores surgidos desde la SAS; cada vez que Luna consideraba tener dentro de su equipo de incondicionales alguien para sucederla; pero esos pre-ungidos perdieron su favor antes de que ella “destapara” oficialmente a quien la sucedería; ya fuera por razones de orden personal y/o profesional, entre estas últimas: visiones académicas distintas, manejos irregulares de los recursos, y responsabilidades compartidas con Luna en la planeación de proyectos infructuosos.

El necesario retiro de Luna para el bien de la subdisciplina se ha postergado por años. Desde 2012 he escrito al respecto, y aunque he reconocido que ella puede ser considerada una de las investigadoras (es) pioneras de la actividad en México, también he dicho que se convirtió en el lastre más pesado para la  arqueología subacuática, al propiciar un detrimento académico que no sólo afectó a la dependencia y al INAH sino que también puso fin a largas carreras profesionales de arqueólogos subacuáticos y especialistas de otras disciplinas, debido a sus manejos autoritarios y turbios en múltiples aspectos, que incluso produjeron accidentes laborales graves, nunca esclarecidos. (http://www.proceso.com.mx/296391/acerca-de-pilar-luna-pionera-de-la-arqueologia-subacuatica-de-roberto-galindo-dominguez).

Luna convirtió la subdisciplina en su monopolio al rodearse de un reducido grupo de colaboradores condescendientes. Ya he mencionado que en su prolongado mandato en la SAS no ha consolidado un grupo de investigadores especialistas (https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2014/01/05/arqueologia-subacuatica-en-mexico-balance-perspectivas/). Muchos estudiantes y pasantes ingresaron a la SAS y no entraron a su juego de poder, simpatías y halagos, por lo que se retiraron antes de volverse investigadores experimentados, por propia decisión o presionados por ella y sus incondicionales. Finalmente después de casi 4 décadas la dependencia se sigue sirviendo de prestadores de servicio social y recién egresados.

El coto de poder que Luna generó al interior del INAH le ha permitido durante décadas decidir quienes, cómo y cuándo hacen las investigaciones. Pero ese monopolio se ha resquebrajando. Por ejemplo, con la salida de la investigadora Carmen Rojas de la SAS, en un tiempo considerada por Luna como posible sucesora, y su establecimiento en el INAH Quintana Roo. Esa fue una de las primeras muestras de que Luna comenzaba a perder su dominio. El segundo caso es la entrada al INAH, el año pasado, del doctor Guillermo de Anda, arqueólogo dedicado al estudio de los cenotes desde hace años, tantos como Luna logró mantenerlo fuera de la SAS (aunque de Anda durante ese tiempo obtuvo permisos del INAH para investigar desde otras instituciones:). Esa exclusión terminó cuando por su capacidad académica y la notoriedad que recibió por sus trabajos con la National Geographic Society, fue integrado al INAH como Responsable de proyectos especiales de arqueología subacuática, sin formar parte de la SAS, y en cambio dependiendo directamente de la Coordinación Nacional de Arqueología. Decisión tomada por la entonces directora del INAH, Teresa Franco (designio que Luna tuvo que aceptar). Esos eran ya signos inequívocos de que su poder había mermado.

Aunque muchos académicos y administrativos piensan que el nuevo subdirector de la SAS debería ser de Anda, y a pesar de que los rumores de su elección se comentaron largamente, finalmente el 25 de abril pasado en un comunicado del INAH (http://www.inah.gob.mx/es/boletines/6085-roberto-junco-nuevo-subdirector-de-arqueologia-subacuatica) se hizo oficial la designación del doctor Roberto Junco. Elección que no es bien vista, incluso al interior de la SAS, pues varios miembros tenían la esperanza de que con alguien de fuera e independiente de Luna las cosas cambiaran para bien, y entonces se privilegiara la investigación sobre el amiguismo académico y los proyectos sin rumbo y sin resultados concretos. Para abundar en algunas de las fantasías científicas cometidas por Luna y sus subalternos ver: https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2013/12/01/subdireccion-de-arqueologia-subacuatica-del-inah-mas-descubrimientos-apocrifos/ y https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2014/01/05/arqueologia-subacuatica-en-mexico-balance-perspectivas/.

El comunicado sirve de proyección del nuevo subdirector y como una especie de adelanto de homenaje para Luna, que aun sin retirarse permanecerá como investigadora a las “ordenes” de Junco. Esperemos que Junco tenga la altura académica y los principios éticos suficientes para separarse del yugo de la que parece más una lideresa sindical que una investigadora, quien aún con la salud deteriorada y su avanzada edad se niega a desprenderse del poder acumulado durante décadas en una dependencia de “investigación académica”. Habrá que ver ahora si como investigadora reditúa en algo científico, más allá de su repetitivo discurso de protección y legislación sobre el patrimonio cultural sumergido, ese que reproduce en múltiples foros y publicaciones con cambios menores. Esperemos que ahora sí haga trabajo de investigación, pues al ser jefe es muy fácil aparecer en publicaciones científicas cuando otros son los que hacen el trabajo. Esperemos que sí se presente a trabajar y no como varios de los contratados durante su mandato, que si por algo brillaron fue por su ausencia en las oficinas.

Tal vez durante la gestión de Junco, Luna ya abocada a la investigación, logre por fin encontrar los restos de La Flota de la Nueva España de 1630-1631, cuya larga y confusa búsqueda nos ha costado millones de pesos a los mexicanos. Proyecto que ha sido la bandera de Luna para conseguir recursos y apoyos, y que a pesar de la publicación de aspectos históricos y metodológicos del proceso de investigación, sus “resultados” siempre se quedan en el estamos muy cerca de encontrarlos, falso estandarte de investigación que luce a media asta… como su portadora.

Roberto E Galindo Domínguez*

*Maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en apreciación y creación literaria en Casa Lamm; miembro del taller literario La Serpiente

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 540 / del 22 al 28 de Mayo 2017