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El proceso con el cual se designó a la política priísta Dulce María Sauri Riancho como directora regional de la Unidad Peninsular del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) es ilegal, señalan investigadores, académicos y estudiantes en cartas dirigidas al director Agustín Escobar Latapí.

Para su nombramiento, indican, no fue observada la reglamentación que rige los procesos de contratación ni fue tomada en cuenta la opinión de la comunidad. La designación, aseguran, “fue por dedazo”.

Las misivas, de las cuales Contralínea tiene copia, recriminan al funcionario que el nombramiento carece de legitimidad, toda vez que es mentira que la comunidad de esa Unidad haya votado a favor de Sauri Riancho. Y es que en el comunicado firmado por el doctor Escobar Latapí, con fecha de este 27 de abril, se asegura que fue la comunidad la que eligió a la política priísta.

“La comunidad cuya opinión es decisiva en este proceso ha sido la del propio CIESAS Peninsular, que sostuvo un diálogo interno al cual fueron invitados todos los investigadores, y la decisión se tomó de acuerdo con ellos [sic]”, se lee en el comunicado.

No obstante, los investigadores niegan que se haya efectuado tal diálogo y se haya tomado por unanimidad tal decisión.

“No hubo pleno de profesores para discutir la propuesta de contratación”, señala una de las cartas. Advierte que “nunca” se argumentaron criterios académicos y que fueron desestimadas las denuncias que se hicieron previamente a la designación, que cuestionaban tanto el proceso como a la candidata, la doctora Sauri Riancho.

Estudiantes e incluso exalumnos también giraron misivas en las que se dicen indignados por la imposición de la priísta al frente de la Unidad Peninsular. Los alumnos califican ésta como el “tope del cinismo”, que inició con el primer nombramiento de Sauri Riancho como investigadora.

Atrás quedó el tiempo en el que los partidos políticos no corrompían la academia, aseguran los estudiantes. Al tiempo, critican que sea el CIESAS la institución que se presta a dar una “salida digna” a la política priísta, pues el papel del Centro de Estudios es denunciar los dolores morales que sufre México por la corrupción y el nepotismo.

Como Contralínea lo ha venido informando, la contratación de Sauri Riancho fue “justificada” por el propio director del CIESAS como parte de una estrategia para allegar recursos económicos a la institución.

Por ello, investigadores y alumnos proponen que, si el objetivo es capitalizar al Centro, se contrate a un experto en relaciones públicas, y no a una política como investigadora y, menos, como directora regional de la Unidad Peninsular.

En su carta, los estudiantes señalan: “Ayer en el CIESAS, inconformes, asistimos a una injusticia más de los operadores del PRI, al mismo tiempo que nos convertimos en la vergüenza de todo un país. En tanto, los estudiantes que gozamos de una beca somos llamados al silencio y la obediencia, pues en los 43 [normalistas de Ayotzinapa] tenemos ejemplo de las maneras como los políticos resuelven las cosas”.

Finalmente consideran: “es lamentable que el fin justifique los medios y que el CIESAS haya olvidado su misión educativa. Asombra que se venda a la sociedad la imagen de una institución íntegra cuando se desconocen los concursos de oposición para favorecer meros amparos políticos en el que los jóvenes investigadores jamás tendrán cabida sin tener una membresía partidista”.

Redacción