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La Paz, Bolivia. Desde hace más de 100 años los bolivianos sueñan con volver al mar porque, además de sentar soberanía sobre un territorio usurpado, el encierro incide negativamente en el desarrollo y crecimiento y limita su comunicación con el mundo.

Bolivia perdió su litoral cuando en la Guerra del Pacífico (1879-1883) Chile le arrebató 400 kilómetros de costas y otros 120 mil kilómetros cuadrados de terrenos ricos en recursos naturales, entre ellos cobre, litio y salitre.

Según diversos estudios, la nación andino amazónica deja de percibir cada año 1 mil 500 millones de dólares por su situación de mediterraneidad y la reducción del Producto Interno Bruto (PIB) es de hasta 2 por ciento.

El libro Bolivia: un país privado de litoral, presentado aquí, es un texto revelador de los obstáculos que enfrenta esta nación en el camino al mar y la incidencia del encierro en su comercio exterior.

Ese texto expone los problemas para el transporte de las mercancías hasta los puertos chilenos de Arica y Antofagasta, las barreras aduaneras, el mal estado de las carreteras, el maltrato a los transportistas, la demora en el tránsito y otras dificultades que encarecen el comercio.

Todo esto provoca un aumento de los costos del transporte, a tal punto que los de Bolivia son 31 por ciento superiores a la media continental.

Las dificultades sufridas por los bolivianos en su tránsito al mar llevaron a las autoridades a analizar vías alternativas, entre ellas utilizar el puerto peruano de Ilo, en vez del de Arica, para el transporte de mercancías.

En la actualidad, Arica moviliza el 84 por ciento del comercio exterior boliviano, que el año pasado fue de unos 3 mil millones de dólares.

El cambio de terminal marítima podría producirse este año o, a más tardar, en 2018, según declaraciones del gerente ejecutivo de la Administración de Servicios Portuarios, David Sánchez.

Otra opción a más largo plazo es el Corredor Bioceánico Central, de más de 3 mil 360 kilómetros que unirá al Atlántico con el Pacífico. El tren enlazará el puerto de Santos, en Brasil, con el de Ilo y pasará por Bolivia. A este país ingresará por Puerto Suárez, recorrerá los municipios de Santa Cruz, Montero y Bulo Bulo hasta llegar al altiplano de La Paz, para salir a Perú.

Para Bolivia, la guerra del Pacífico no sólo significó la pérdida de las costas, sino también de territorios ricos en cobre, litio, guano (fertilizante altamente efectivo), salitre y los recursos ictiológicos, referidos a la explotación de peces.

Como consecuencia de la invasión chilena, el país fue privado de explotar las materias primas existentes en esa extensión territorial, sobre todo el salitre y el cobre que son de gran trascendencia en la historia económica chilena.

El salitre convirtió a Chile en el primer productor del mundo, le permitió multiplicar sus ingresos y sentar las bases de su desarrollo y posterior consolidación política, señala el Libro del mar, el cual contiene la historia del reclamo boliviano por la salida al Pacífico.

El cobre es otro recurso importante para Chile. Su explotación significó grandes ingresos para ese país desde el descubrimiento de las reservas más importantes a principios del siglo XX en lo que fue el litoral boliviano, precisa el texto.

Actualmente, Chile explota también el litio, con una alta demanda en el mercado internacional.

Aunque Bolivia posee este valioso mineral, no podrá beneficiarse de él de manera equivalente, porque la falta de un acceso soberano a las costas encarecerá su comercialización internacional.

Después de muchos años de diálogo y esfuerzos infructuosos para lograr una salida soberana al Pacífico, Bolivia decidió en 2013 dar un paso histórico y acudir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya.

El 24 de abril de ese año, el gobierno del presidente Evo Morales presentó una demanda ante la CIJ y 2 años después ese tribunal de la Organización de las Naciones Unidas se declaró competente para atender la reivindicación.

De acuerdo con los plazos establecidos, el 21 de marzo de 2017 Bolivia entregó su réplica ante la CIJ, mientras que Chile tiene hasta el 21 de septiembre para dar a conocer sus alegatos.

Al hablar en el acto central en la Plaza Abaroa, de La Paz, con motivo de los 138 años de la pérdida del litoral, el presidente Morales recordó que el pueblo boliviano, desde la invasión y posterior usurpación del territorio, no ha renunciado a volver a las costas del Pacífico.

 “Mientras la patria exista, mientras haya un solo boliviano sobre la faz de la tierra seguiremos luchando por volver al mar con soberanía y esta voluntad que anida en el corazón de más de 10 millones de bolivianos no cesará jamás”, aseguró Evo.

El mandatario aprovechó el discurso para reiterar su llamado a un diálogo con Chile, como el mejor camino para que dos naciones hermanas hablen de frente sobre sus asuntos pendientes y juntos encuentren soluciones.

Bolivia está convencida de que las negociaciones sobre una salida al mar deben respetar los intereses de ambas partes y llegar a resultados sin vencedores ni perdedores, pero con soluciones justas, afirmó Evo.

El presidente declaró que su país cree en la fuerza de la justicia y en el derecho internacional para resolver el diferendo y manifestó su seguridad de que más temprano que tarde Bolivia logrará recuperar su condición marítima soberana.

Carmen Esquivel/Prensa Latina

[OPINIÓN]

Contralínea 536 / del 24 al 30 de Abril 2017