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El Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) documentó en el país hay 14 entidades donde más casos de tortura se han registrado: Veracruz, Campeche, Querétaro, Chihuahua, Morelos, Chiapas, Jalisco, Sinaloa, Baja California, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Estado de México y Ciudad de México.

El Análisis sobre los patrones de tortura usados en México y los impactos en los sobrevivientes de la tortura, elaborado por el CCTI, indica que de acuerdo con los más de 400 casos registrados, los principales responsables son la Policía Federal, agentes de procuradurías estatales, el Ejército Mexicano y la Marina.

Además, “la intervención de médicos durante las sesiones de tortura que se encargan de medir los signos vitales, médicos que no certifican las lesiones, ministerios públicos y abogados de oficio que se suman a la cadena de omisión de estos hechos como a la intimidación de víctimas”.

La organización defensora de derechos humanos indicó que los métodos de tortura más utilizados por las instituciones son: golpes con armas, insultos, amenazas, humillaciones, presenciar y/o escuchar la tortura de otras personas, asfixia húmeda y seca, toques eléctricos, privación de estimulación sensorial, condiciones de detención, aplastamiento, quemaduras, tortura sexual y posiciones forzadas.

El estudio, que comprende el periodo 2002-2015, muestra que prevalecen dos conceptos principales en donde se utiliza la tortura:

  1. “La que se aplica a activistas, líderes sociales, defensores y periodistas como instrumento de castigo e intimidación, de la criminalización de la protesta social.
  2. “Las personas detenidas arbitrariamente acusados de pertenecer al crimen organizado o narcotráfico y torturados para obtener una declaración de auto-inculpatoria, es decir ‘presuntos culpables’, para encubrir a los verdaderos responsables”.

Érika Ramírez