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I. El Plutarco al que me refiero (pues hubo Plutarco el ateniense) es Plutarco de Queronea (50-120 dC), en Beocia, Grecia central, parte de la polis de Atenas donde nació. Consultar sus datos en el Diccionario de filosofía, de José Ferrater Mora. Fue historiador, ensayista, precursor del gran Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) y penetrante explorador de la naturaleza humana de actores de la política. Su trabajo Vidas paralelas, publicado en todos los idiomas, son 46 biografías de políticos –aunque agregó cuatro más para ser 50 en total– ejemplares para la educación, por lo tanto pedagógicas. Aunque si el oficio de un pensador es reflexionar sobre los problemas humanos, entonces, con Roger G Collingwood, “la biografía de un hombre, cuyo oficio es pensar, es la historia de su pensamiento”. Su obra es perdurable, mostrándonos que ya en su época el dominio de Roma era indiscutible y que la herencia de los griegos en nada desmerecía; dejándonos los ensayos biográficos antiguos, modernos y contemporáneos: Teseo y Rómulo, Licurgo y Numa, Solón y Publícola, Temístocles y Camilo, etcétera.

II. Plutarco nos ofrece a los actores que forjaron la naturaleza humana de dos pueblos: la Grecia eterna y la Roma perenne. Dos referentes de la continuidad histórica; dos anclas de la nave de la historia universal (Ferdinand Gregorovius, Roma y Atenas en la Edad Media, con traducción del alemán al español nada menos que de Wenceslao Roses). Pero aterrizaré esta nota en dos de sus ensayos: Consejos a los políticos para gobernar bien, integrado por: “A un gobernante falto de instrucción” y “Consejos políticos”. Plutarco escribía en párrafos numerados con números romanos y no dejaba ninguna duda al ampliar sus textos con notas. La traducción del griego y el prólogo se la debemos a José García López, quien nos dice que estos ensayos pertenecen al libro Moralia, que incluye: “Sobre la monarquía, la democracia, y la oligarquía”; “Sobre la necesidad de que el filósofo converse especialmente con los gobernantes”; y “Si el anciano debe intervenir en política”. Como hombre de cultura, critica a los políticos y la política al decir que los “gobernantes creen neciamente que la primera ventaja de gobernar es no ser gobernado… ¿Quién entonces gobernará al gobernante?”. Y responde: “La ley, rey de todos, mortales e inmortales”.

III. No se ocupa de Cristo ni del cristianismo. Y censurando a los gobernantes “faltos de instrucción”, dice: “No es posible disimular los vicios [la ignorancia, la falta de información, un mínimo de cultura] cuando se ejerce el poder; así a los faltos de instrucción la fortuna, tras elevarlos un poco con algunas riquezas, honores y poderes, tan pronto como están en lo más alto nos hacen asistir a su caída […] las almas corruptas, no pudiendo resistir el poder, dejan escapar sus deseos, sus iras, su orgullo y su mal gusto”. Los “consejos” de Plutarco, deducidos de la práctica política, son el resultado de quien conoce las biografías de protagonistas de la vida pública, sus abusos y cómo evitar el mal gobierno. Son dos tratados vigentes para penetrar la dupla políticos-política. “No debe administrar todos los asuntos de la ciudad con sus discursos, sus decretos y sus acciones, sino que debe tener hombres buenos de confianza, y emplear a cada uno de ellos en un servicio particular, de acuerdo con sus aptitudes”. Son ensayos para quien quiera conocer las dos caras de Jano: la de los políticos y de la política. La cara del ignorante carente de instrucción. Y la cara del buen gobierno republicano para gobernar bien.

Ficha bibliográfica:

Autor: Plutarco de Queronea

Título: Consejos a los políticos y Para gobernar bien

Editorial: Siruela, Biblioteca de Ensayo

 

Álvaro Cepeda Neri*

*Periodista

 

[BLOQUE: MISCELÁNEO] [SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

 Contralínea 453 / del 07 al 13 de Septiembre 2015