El voto de los ausentes

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En 2006, los mexicanos en el extranjero tuvieron la primera oportunidad de votar por el presidente de la República. El 1 de julio de 2012 de nuevo tendrán la posibilidad de elegir al presidente y, algunos, al jefe o jefa de gobierno del Distrito Federal.
 
En seis años el número de solicitudes aumentó de 57 mil 749 a 61 mil 687. Sin embargo, según el Instituto de Mexicanos en el Exterior, este incremento del 8 por ciento representa menos del 1 por ciento de mexicanos que residen en el extranjero. Yo soy parte de ese 1 por ciento; y muchos opinan que nuestro voto no debería de contar.
 

Vivir y votar en el extranjero

 

El sufragio es un derecho constitucional de todo ciudadano mexicano, sin importar su lugar de residencia. Aún así, de acuerdo con una encuesta realizada por Defoe e Inteligencia Pública, el 30 por ciento de los encuestados opinaron que los mexicanos que no viven en México no deben tener derecho a votar en las elecciones federales. Si bien se podría asumir que quien vive fuera de su país no vive desde adentro las necesidades de la república, esto no significa que no aporte al desarrollo de México.
 
En México, las remesas son una de las principales fuentes de divisas del país. En 2012 sumaron 2 mil 25 millones de dólares y aumentaron en 8.1 por ciento en comparación con el año anterior. A nivel regional, México es el principal receptor de remesas. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, este flujo de remesas es sólo superable por India y China. La misma fuente indica que México es el país líder en emigración.
 
El consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, declaró que este año el voto de los mexicanos costó menos de 200 millones de pesos. Aun con un cálculo burdo, esto significa que cada solicitud costó 3 mil 242 pesos. Para los mexicanos que envían 2 mil 25 millones de dólares en remesas cada año, ¿acaso es un gasto excesivo 0.012 por ciento de este monto?
 
El voto de los mexicanos desde el exterior no es un privilegio sino un derecho de todos los mexicanos. Una democracia en vías de consolidación aboga por los derechos políticos de sus ciudadanos, irrestricto de su ubicación geográfica. No podemos tener una democracia parcial, en la que los votos de unos cuenten y los de otros no.
 
Desde un punto de vista pragmático, si más mexicanos en el exterior hubieran votado, habrían tenido un impacto determinante en las elecciones actuales. En particular, los mexicanos en Estados Unidos dudosamente hubieran elegido a un candidato acusado por una televisora estadunidense por presunto fraude. ¿A quién le hubieran otorgado su voto?
 

Propuestas para la inclusión

 
Para incentivar la participación en el sufragio de los mexicanos en el exterior se les debe otorgar información imparcial, continua y gratuita durante todo el proceso electoral. En lugar de invertir en paquetes electorales y en sus envíos, se les podría mandar electrónicamente actualizaciones sobre las plataformas de los candidatos desde el inicio de las campañas electorales.
 
Los mexicanos en el extranjero deben estar verdaderamente interesados en la política para seguir las plataformas, debates y posturas camaleónicas de los candidatos. Desde afuera parece una obra del teatro del absurdo. Si Samuel Beckett viviera y fuera mexicano, hubiera escrito: “esperando la razón”. Por eso no me sorprende encontrar a muchos mexicanos perdidos en la nebulosa informativa, de manera que lo que saben depende de lo que les cuentan o se enteran por sus amigos en Facebook.
 
Asimismo, las razones por las cuales los mexicanos en el extranjero no votaron son similares a las que posiblemente explicarán el abstencionismo en las siguientes elecciones: apatía, desconfianza, incredulidad, decepción o simplemente indiferencia. Es meritorio reconocer que el IFE ha facilitado el trámite para enviar los votos. Sin embargo, el gran obstáculo para la mayoría de los compatriotas que no pudieron votar fue porque no contaban con su credencial de elector. La participación aumentará cuando las embajadas puedan emitir la credencial del IFE y cuando se ofrezca la opción de votar en las embajadas y consulados o a través de internet.
 
Para que los mexicanos en el exterior voten se debe otorgar más importancia a su participación. El IFE ha iniciado cambios positivos, pero aún es necesario cambiar la percepción sobre la importancia del voto en el extranjero, pues éste vale igual que el de cualquier otro mexicano. Así, la contribución de quien ama a su patria no depende de si vive fuera o dentro de ella, sino de su compromiso con México.
 
 
*Maestra en estudios de paz internacional por la universidad Trynity College de Dublín, Irlanda; politóloga e internacionalista por el Centro de Investigación y Docencia Económicas de México
 
 
 
Fuente: Contralínea 291