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Acusado por organizaciones internacionales de derechos humanos de ser uno de los generales militares que asesinó a cientos de disidentes políticos durante la Guerra Sucia; y señalado también de vínculos con el narcotráfico, Mario Arturo Acosta Chaparro fue baleado en un taller mecánico de la colonia Anáhuac. Falleció minutos después en las instalaciones de la Cruz Roja del Distrito Federal

 
Redacción
Al filo de las 19 horas, el general Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite fue baleado desde una motocicleta en movimiento, cuando circulaba en calles de la colonia Anáhuac, del Distrito Federal.
 
Una vez herido, fue trasladado a la Cruz Roja de Polanco, en donde –se informó– falleció poco después de su llegada.
 
Acosta Chaparro fue uno de los militares de alto rango involucrados con la Guerra Sucia en la década de 1970, combatiendo a los grupos guerrilleros de esa época; entre ellos destaca el Partido de los Pobres, comandado por Lucio Cabañas Barrientos.
 
El 30 de agosto de 2000 fue detenido junto con el general  Francisco Quiroz Hermosillo por supuestos vínculos con el narcotráfico -durante la década de 1990-, específicamente con el cártel de Juárez, liderado en entonces por Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. La organización actualmente es encabezada por Vicente Carrillo Fuentes.
 
A pesar de ser sentenciado a 15 años de cárcel en 2002 por el Consejo de Guerra Militar, el general fue exonerado en 2007 -después de casi siete años en la prisión del Campo Militar Número 1- por el Quinto Tribunal Colegiado.
 
Compañero de generación del actual secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván en el Colegio Militar, Acosta Chaparro ya había sido herido de bala en mayo del 2010, también a bordo de su vehículo, en el Distrito Federal.
 
Según la columna Oficio de Papel, del periodista Miguel Badillo (publicada el 24 de mayo de 2010), el militar retirado fue invitado por el gobierno federal para participar en un grupo de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Genaro García Luna. Acosta Chaparro se habría negado a esta invitación: éste le “pidió a su amigo Galván Galván le permitiera mejor trabajar en áreas de inteligencia de la Defensa. Desde ahí podría ‘limpiar al país’ de guerrilleros y narcotraficantes”.
 
Fundador de la Brigada Blanca, la cual estaba ligada a la Dirección Federal de Seguridad, el general fue acusado -junto con su compañero Francisco Quiroz Hermosillo- por organizaciones de derechos humanos, como la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México y la organización internacional Hijos por la Identidad y la Justicia Contra el Olvido y el Silencio, de asesinar, desaparecer y torturar a guerrilleros, disidentes políticos, luchadores sociales y activistas; además de mujeres y niños.
 
Asimismo, Acosta Chaparro estaría involucrado en al menos la desaparición de 143 personas en la década de 1970, según un informe de derechos humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos. También, la organización Human Rigths Watch informó que el general había sido entrenado en la Escuela de la Américas en Estados Unidos donde se le entrenó en métodos de tortura.
 
Finalmente, el portal de internet Wikileaks lo relacionaba con el supuesto delito de lavado de dinero: “El general controlaba, junto con su esposa Silvia, varios millones de dólares de una cuenta del banco suizo Julius Baer’s en Islas Caimán”.