Autor:

José Enrique González Ruiz*

Hay hombres que de su ciencia

tienen la cabeza llena;

hay sabios de todas menas.

Mas digo, sin ser muy ducho,

que es mejor que aprender mucho

el aprender cosas buenas

Consejos de Martín Fierro a sus hijos

Canto de Horacio Guaraní

Hace 10 años aparece en el escenario de la educación superior la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Fue fundada por decreto del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, publicado en la Gaceta Oficial el 26 de abril de 2001, sectorizada a la Secretaría de Desarrollo Social.

Su nacimiento representa un reto a los neoliberales que se hicieron del poder a inicios de la década de 1980, luego de la crisis del modelo de “estado benefactor”. No fue bien recibida por el bloque hegemónico que se rige por los mandatos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (pareja conocida como “el gobierno que gobierna todos los gobiernos”).

Desde su inicio la UACM camina a contracorriente. Aplica en los hechos un proyecto pedagógico que se distingue del dominante, forma profesionales para las necesidades de la ciudad de México, del país y de la humanidad. Sobre todo, trata de escapar a las reglas del mercado, que son las que predominan de acuerdo con la visión de los factores reales de poder y de los gobiernos que les son afines.

La creación de la UACM se dio al término de un movimiento social formidable: la huelga estudiantil que se rebeló contra el “plan Barnés” que quiso establecer cuotas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aquella suspensión de labores fue la más prolongada en la historia de la educación en nuestro país; duró nueve meses y consiguió frenar al neoliberalismo en la UNAM. Antes el estudiantado había hecho lo mismo al luchar contra el “plan Carpizo”. Por ello, la UACM fue innovadora en lo pedagógico y en lo relacionado con la gestión de la academia.

Para empezar, en esta universidad no se realiza el examen de admisión, considerado por los educadores tradicionales como el medio indispensable para “seleccionar a los mejores aspirantes” y asegurar que con ellos se obtengan rendimientos satisfactorios. Para la ideología neoliberal, cada persona es lo que ella misma ha construido a lo largo de su vida, de tal forma que la educación sólo debe servir para potenciar lo que cada cual trae consigo para que haga lo que sus condiciones le permitan. Desde la visión de la UACM, las diferencias no sólo son económicas, sino también culturales y propiamente académicas; son producto lo mismo de factores personales, que de las condiciones de injusticia que reinan en la sociedad y que hacen que unos sean más preparados y cultos que otros. El examen de admisión, en esta perspectiva, sólo refuerza esa injusticia. Por eso, es mediante un sorteo que se decide quiénes ingresan y quiénes tienen que esperar otra oportunidad.

Además, la acción educativa de la UACM pone en el centro al estudiante y busca transmitir un conocimiento transformador y comprometido con los sectores más débiles de la sociedad. Concibe la educación como un proceso que inicia y termina con la vida misma.

Y por si fuera poco, los servicios de la universidad son totalmente gratuitos. Ya hemos dicho que esto es veneno puro para los neoliberales, pues en su cosmovisión nada debe proporcionarse sin pago (no tardan en enlatar el aire y vendérnoslo).

Estos pocos trazos justifican nuestra afirmación de que estamos ante un proyecto educativo innovador.

El trabajo universitario en reclusorios

No es nueva la afirmación de que el sistema penitenciario está en crisis, pues no cumple con la misión de reinsertar en la sociedad a las personas que delinquieron. Es ampliamente conocida la frase de que las cárceles son “la universidad del crimen” y es frecuente escuchar que están llenas de inocentes, y las calles de culpables.

La UACM se propuso desarrollar el Programa de Educación Superior en Centros de Readaptación Social (Pescer), que a hoy es uno de los activos de la Institución y de la ciudad. La UACM ha priorizado a los sectores más desfavorecidos del Distrito Federal, y bajo ese lineamiento creó un sistema de enseñanza al interior de los reclusorios.

Su existencia legal se deriva de un convenio que firmaron el 13 de diciembre de 2004 el rector Manuel Pérez Rocha y el director general de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal, el licenciado Antonio Hazael Ruiz Ortega. La institución se comprometió a lo siguiente:

1. Ofrecer a la población interna de los centros de reclusión una opción educativa del mismo nivel académico y bajo los mismos criterios que la que brinda en sus diversos planteles.

2. Designar al personal que participará como instructor y expositor en conferencias, cursos, talleres, seminarios o similares, organizados por dicha institución o bien en coordinación con las autoridades de los centros de reclusión.

3. Proporcionar información respecto de las carreras, planes y programas de estudio, así como de su modelo educativo.

4. Establecer los mecanismos para que los internos que obtengan su libertad puedan continuar sus estudios en alguno de los planteles de la UACM.

5. Llevar a cabo las acciones necesarias para desarrollar y fortalecer los programas educativos de nivel superior que se imparten en los centros de reclusión.

6. Realizar todos los trámites administrativos que se requieren para la inscripción de los internos en los programas de educación superior, motivo del presente convenio.

Lo que distingue a este proyecto es que ofrece clases presenciales a los internos, con una planta de docentes especialmente contratada por la UACM.

Las actividades iniciaron el 18 de abril de 2005 en dos centros de reclusión. Eran tres grupos, 35 estudiantes y 9 profesores. A seis años cumplidos de labores, se desarrolla en siete centros. Para el semestre 2011-I contó con 17 grupos, 69 cursos y atendió a 264 estudiantes (234 con matrícula y 30 sin ella). Su planta es de 37 profesores, de los cuales la menor cantidad es de tiempo completo y la mayoría de cuarto de tiempo.

La carrera más demandada es derecho (con orientación a los derechos humanos): 87 por ciento del estudiantado; ciencia política y administración urbana: 10 por ciento, y creación literaria: 3 por ciento.

En el tiempo que lleva laborando el Pescer se han impartido 853 cursos, dirigidos a 460 alumnos, por 129 profesores. Dos generaciones han concluido sus cursos de derecho, aunque sólo 13 estudiantes tienen cubierto el ciento por ciento de los créditos. La primera titulación está en puerta, pues el servicio social ha sido cubierto por 13 personas. Asimismo, están registrados 13 trabajos recepcionales.

De los estudiantes que iniciaron sus estudios en reclusión, 45 han obtenido su libertad. Reciben cursos en los planteles ordinarios.

Entre otras tareas importantes que ha realizado el Pescer están las siguientes: formación de bibliotecas en los centros escolares de los reclusorios (cuentan con 8 mil 377 ejemplares); realización de eventos de difusión cultural (registra 32 mil 727 asistentes); organización de seminarios sobre masculinidad y jornadas contra la violencia; promoción de periódicos murales y otras formas de expresión de los alumnos; realización del seminario internacional La educación pública en la privación de la libertad. Además, en conjunto con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, se han dictado diplomados al personal técnico y de custodia de los centros; y se colabora en campañas de salud.

Algunos problemas del Pescer

Al ser el Pescer un activo de la UACM, presenta algunos problemas que deben atenderse: carestía de profesores (especialmente en las carreras de ciencia política y administración urbana), lo que origina que se dejen sin cubrir algunos cursos, e intranquilidad entre el alumnado; la mayor parte de la planta docente está contratada por cuarto de tiempo, lo que implica una seria explotación laboral; hay profesores que se niegan a participar en el Pescer por la fuerte carga emocional que implica trabajar en un centro de reclusión.

Es fundamental que se tome en cuenta a la planta del Pescer al momento de abrir la carrera de derecho en planteles, porque de otra forma se vería como un castigo a quienes han laborado ahí hasta hoy. No sería justo que se contrate gente externa para laborar fuera de los reclusorios y que en éstos exclusivamente se deje a los que han trabajado con tan buenos resultados.

El Pescer forma parte del patrimonio cultural y académico de la UACM. Debe ser preservado para que siga dando frutos.

*Coordinador de la maestría en derechos humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México; doctor en ciencias políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México; integrante de la Comisión de Intermediación para el Diálogo entre el gobierno federal y el Ejército Popular Revolucionario

Fuente: Revista Contralínea 246 / 14 de agosto de 2011