Neoliberales mexicanos saquearon CFE, Pemex y se entregó el 60 por ciento del país a la minería: AMLO

Neoliberales mexicanos saquearon CFE, Pemex y se entregó el 60 por ciento del país a la minería: AMLO

Sheinbaum defiende modelo mixto de CFE (54%); critica privatización por apagones en Chile y España
FOTO: CUARTOSCURO.COM

“Durante el periodo neoliberal se privilegió a las empresas extranjeras que producen energía eléctrica y se abandonó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE)”. Además de Petróleos Mexicanos se entregó el 60 por ciento del territorio nacional mediante concesiones mineras, aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador .

Desde Palacio Nacional, el primer mandatario reiteró que el plan de los neoliberales mexicanos “era destruir, arruinar por completo a la CFE y dejarle todo el mercado de la industria eléctrica a los particulares, esto se comenzó a gestar desde el Gobierno de Salinas de Gortari cuando se reformó una ley secundaria”.

López Obrador criticó que todo el sector energético se comprometió con los intereses particulares, al grado que Iberdrola contrató a una exsecretaria de energía, Georgina Kessel, como directiva de la empresa, y a Felipe Calderón como miembro de su consejo de administración. “Había mucha convivencia y mucho influyentismo a favor de estas empresas particulares”, dijo.

En torno a Petróleos Mexicanos, indicó, “se les podrían cancelar los contratos, no lo hacemos porque no queremos tener ningún problema”. De la exparaestatal, se entregaron el 20 por ciento del potencial petrolero, pero ya no hay rondas, ya no sigue”.

Además, criticó, se concesionaron 120 millones de hectáreas para la minería. “el 60 por ciento de territorio nacional lo concesionaron, ni con Porfirio Díaz. Cuando van a terminar de explotar en 120 millones de hectáreas concesionarias. Hubo un saqueo en todo”.

Artículo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.