Diabetes, la enfermedad de Latinoamérica y el Caribe

Diabetes, la enfermedad de Latinoamérica y el Caribe

La Habana, Cuba. Considerada como una catástrofe mundial en salud y padecida por más de 422 millones de personas en el planeta, la diabetes muestra una situación compleja en América Latina y el Caribe, con elevadas tasas de prevalencia. La mayoría de los países de la región tienen un pronóstico desfavorable de la enfermedad –que aumenta de forma alarmante– con indicadores de mortalidad prematura.

Factores como los antecedentes familiares, la hipertensión arterial, los trastornos de los lípidos, pero fundamentalmente el sedentarismo y la obesidad, constituyen un riesgo para esta condición crónica, considerada por la Organización Mundial de la Salud como la séptima causa de muerte para 2030.

México ocupa el primer lugar a nivel mundial en cuanto a obesidad en niños en edad escolar, de 6 a 12 años, y en el caso de los adultos se posiciona en un segundo lugar pues casi siete de cada 10 sujetos poseen estas características. Alrededor del 35 por ciento de la población del país presenta sobrepeso y obesidad.

Según María Luisa Ponce, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, el ambiente obesogénico potencializa el 95 por ciento de los casos de resistencia a la insulina, factor de riesgo para el desarrollo de diabetes tipo II y enfermedades cardiovasculares.

La alta prevalencia de la enfermedad, incluso en los infantes, se debe a una alimentación con grandes cantidades de productos azucarados y grasas saturadas, además de la ausencia de actividad física, enfatizó la también especialista en Ciencias Médico Quirúrgicas.

Es este un problema que se gesta desde la etapa preconcepcional, pues todas las alteraciones presentes en la madre afectan la formación de órganos importantes como el páncreas y el hígado, lo que disminuye la sensibilidad de algunos receptores en estos órganos y se manifiesta luego en enfermedades crónicas en la vida inmediata postnatal.

Situación de Cuba con respecto de la diabetes

Cuba es uno de los países del Caribe que presenta también elevados índices de obesidad, fundamentalmente en mujeres, por lo que existen en la isla diversos programas que atienden la diabetes en el embarazo, con equipos multidisciplinarios en los hospitales ginecobstétricos para evitar complicaciones tanto en la madre como en el infante.

Al cierre de 2018 la diabetes en la isla caribeña mostró una prevalencia de 64.3 por cada 1 mil habitantes, lo que se traduce en 747 mil 466 diabéticos registrados por la Atención Primaria de Salud, prevalencia que va en aumento precisamente por el incremento del sedentarismo y la obesidad, explicó Ileydis Iglesias, directora del Instituto Nacional de Endocrinología. Son los adultos mayores de 60 años quienes representan la proporción más alta de individuos diabéticos en el país, con cifras que suben a más de 200 personas por cada mil habitantes.

A pesar de las limitaciones que tiene Cuba como el no contar con una glucometría de monitoreo continuo o una bomba de infusión de insulina para pacientes que no resuelven con las inyecciones múltiples por ser dispositivos hechos con tecnología estadunidense, es la nación con mejor control glucémico de sus pacientes, según reportes de la Organización Panamericana de la Salud.

En ese sentido, destaca la humanización del tratamiento de insulina, proyecto del que forman parte unos 20 mil pacientes para cambiar su procedimiento tradicional de insulina con viales y jeringas a un dispositivo más conveniente y discreto, que mejora la adherencia al tratamiento y reduce al mínimo el dolor con la utilización de agujas finas.

Nombrado NovoPen 4 y fabricado por la empresa danesa Novo Nordisk, líder mundial en productos para diabéticos, la entrega de este dispositivo en Cuba ha priorizado a los niños hasta 19 años, los jóvenes hasta 25, así como a las personas con discapacidad visual o con enfermedad renal crónica, aunque en un período de mediano plazo la mayoría de los pacientes podrán acceder a esta tecnología.

El gerente general de Novo Nordisk para Centroamérica y el Caribe, Luis Cisneros, resaltó que Cuba fue el primer país de la región en utilizar a nivel institucional esta solución, la cual se pretende extender al resto de las naciones de la zona para mejorar la vida de los pacientes dependientes de insulina y favorecer además el movimiento mundial gestado actualmente para la reducción del uso de plástico.

Sin dudas, las bondades de un programa nacional que data del año 1975 y de contar con una red de centros de atención al diabético a lo largo de todo el país que ya suman 18, convierten a Cuba en un referente a nivel internacional en la prevención y tratamiento de la diabetes.

El Heberprot-P, medicamento único que ha logrado disminuir más del 70 por ciento del riesgo de amputaciones en el país, resalta también como uno de los logros del sistema de salud cubano. Aplicado por primera vez en 2007, el programa de atención integral con Heberprot- P ha llegado a más de 88 mil pacientes en estos 12 años y ha evitado unas 17 mil amputaciones, lo que es posible a partir de la extensión de la terapia y la disponibilidad de la misma a cerca de 405 policlínicos o unidades de atención primaria en todo el país y unos 55 hospitales de la atención secundaria.

De acuerdo con Manuel Raíces, investigador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, en 2018 fueron tratados alrededor de 12 mil pacientes y las amputaciones en el país se limitaron a unas 1 mil 700 cuando en realidad debieron haber ocurrido cuatro mil, todo lo que redunda en menos costo para el sistema de salud y para su familia.

Los especialistas coinciden en que en Cuba las personas pueden vivir con diabetes con una esperanza de vida muy similar a los que no padecen la enfermedad, aunque advierten que esta condición crónica tributa a las primeras causas de muerte del país y del mundo, por lo que es necesaria su prevención.

Con ese objetivo, unos 400 especialistas de América Latina, Europa, Asia y Estados Unidos se reunieron en La Habana del 22 al 24 de mayo durante el Primer Congreso Internacional de Diabetes.

Lisbet Rodríguez Candelaria/Prensa Latina

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