El poder político, la prosperidad económica y el ancla de la pobreza

El poder político, la prosperidad económica y el ancla de la pobreza

I. Este es un libro que por ningún motivo debe, el lector potencial, resistirse a leerlo; es decir, críticamente. Con la voluntad de aprender de sus reflexiones apoyadas en muy serias argumentaciones políticas y económicas sobre cómo, históricamente, los países-Estado más prósperos lo han sido porque se abrieron paso a través de una Revolución que los llevó, políticamente, a “resolver con más democracia los problemas de la democracia” y, económicamente, a que los ciudadanos intervengan en los mercados en igualdad de derechos y obligaciones para abolir la desigualdad; impidiendo gobernantes depredadores, afianzando instituciones de separación de poderes constitucionales en un contexto de pluralismo político, combatiendo la corrupción gubernamental y empresarial, con arreglo a una real competencia, educación formal, elecciones libres, deslinde de responsabilidades para evitar la impunidad y rendición de cuentas. Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, es una excepcional exposición que nos dice que “los países pobres lo son porque quienes tienen el poder (político) toman decisiones que crean pobreza. No lo hacen bien, no porque se equivoquen o por ignorancia, sino a propósito”.

II. Con una gran variedad de ejemplos sobre países que no han podido salir de su atraso por pobreza causada in-ten-cio-nal-men-te por sus gobiernos despóticos, autoritarios y prevaricadores, que para poder robar la riqueza de la corrupción, impiden que sus mujeres y hombres –con sus respectivos trabajos– produzcan su riqueza y que sus niños y adolescentes concurran a las escuelas. Sin resolver los problemas políticos –citando al economista Abba Lerner– las medidas económicas no prosperan y esos pueblos oscilan entre la pobreza generalizada, la ignorancia y limitación a sus capacidades para modernizarse en cada uno de los peculiares capitalismos; o un Estado donde los gobernantes democráticos hacen posible que los gobernados tengan respeto a sus derechos para cumplir con sus obligaciones privadas y públicas. Entre los países con poder gubernamental autoritario que provocan pobreza, está citado México. Enraizado todavía en las raíces autocráticas o un partido casi único que se apodera de los principales cargos, desde donde cínicamente se manipula a las instituciones y controla a los empresarios, restringiendo los derechos políticos y económicos.

III. No se trata de libre mercado, sino de mercados jurídicamente regulados para el trabajo, el comercio, la competencia, la distribución de la riqueza; tribunales funcionando con apego a sus normas jurídicas, libertad de prensa para informar y criticar, máxima seguridad e instituciones  públicas sujetas  a  la rendición de cuentas y deslinde de responsabilidades. Solo así se puede dar “una fuerte sinergia entre las instituciones económicas y políticas”, para evitar los poderes en “una élite reducida”, límite a esos poderes y, elecciones que favorezcan alternancia política para apurar transiciones que promuevan la innovación en todas las actividades. Se trata, pues, de “eliminar instituciones económicas que expropian los recursos de las mayorías y minorías, levantan barreras de entrada y suprimen el funcionamiento de los mercados para beneficiar a un número reducido de personas” en beneficio de la corrupción de las élites. Sin resolver problemas para que estos se acumulen y obstruyan todo el enramado de actividades sociales, económicas y políticas que organizan a la sociedad de forma ineficiente. E introduciendo el miedo por la inseguridad, para someter al pueblo. Más de 500 páginas sin desperdicio, traducidas por Marta García Madera.

Ficha bibliográfica:

Autores:     Daron Acemoglu y James A Robinson

Título:        Por qué fracasan los países

Editorial:    Paidós-Crítica, 2013

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO][EX LIBRIS]

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