Mitontic, Chiapas.
Desatendidos y aislados, los indígenas de Mitontic están habituados a la ausencia de derechos y a la indiferencia del gobierno Federal. Condenados a la sed y a los abruptos caminos, los tzotziles de esta parte de la montaña resisten los embates del olvido y la marginación.
Coicoyán de las Flores. En el municipio más pobre del país, las enfermedades curables y el cáncer socavan la vida de sus habitantes. Contrario a la promesa de erradicar la miseria que hizo el expresidente Vicente Fox, los indígenas de Coicoyán de las Flores subsisten abandonados, sin caminos ni atención médica.
Mixtla de Altamirano, Veracruz.
El aislamiento en que viven miles de campesinos indígenas de las comunidades de tierra caliente en este municipio profundiza la marginación y perpetúa los abusos de los actores políticos de la región.
Batopilas, Chihuahua. Sierra Tarahumara, mexicanos en cavernas. Habitan cavernas y viven alcoholizados: es más fácil conseguir tesgüino que agua potable. En sus propias palabras, “muchas veces es lo único que hay para llevarse a la panza”. Harapientos, su patrimonio es la pila de ramas secas a la entrada de la cueva y lo que llevan puesto.
Cochoapa El Grande, Guerrero.
Desnutrición y muerte por enfermedades curables predominan en la Montaña de Guerrero. Las chozas improvisadas como escuelas son abandonadas por los maestros que no se resignan a la maldición de vivir en la zona más pobre del país. Las mujeres parturientas mueren en las agrestes brechas antes de llegar al hospital más cercano.