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Los cárteles de la droga en EU
José Réyez

Son violentos, matan sin piedad, dominan sus zonas, ganan fortunas, lavan dinero, contratan a abogados y profesionales de prestigio, están afiliados a los sindicatos tradicionales del crimen organizado y controlan las ventas de cocaína, crack, heroína, PCP (feniciclidina) y marihuana.
Marihuana
Marihuana
 
Son los cárteles de narcotraficantes norteamericanos, asociados y coordinados con sus socios latinoamericanos, que controlan la distribución y venta de drogas en la Unión Americana y son responsables de la violencia relacionada con las drogas, usada para mantener el monopolio en zonas de feroz competencia.

Un dato revelador es que de los 2.1 millones de presos en las cárceles de Estados Unidos, el 65 por ciento está por delitos relacionados con el tráfico de drogas, dice en entrevista el doctor Bruce Bagley, de la Universidad de Miami y especialista en crimen organizado y narcotráfico.

“No hay ningún otro país en el mundo que tenga 2.1 millones de presos, y cada prisionero nos cuesta 30 mil dólares anuales. No hay grandes figuras como Pablo Escobar o Arellano Félix porque los narcos de Estados Unidos ocupan un rol distinto en la economía política del narcotráfico. Tampoco hay una sola organización, un solo cartel, debido a la dinámica de la distribución, donde es más fácil monopolizar la refinación de la droga que su producción.

“En Estados Unidos tenemos capos, son violentos, pero no son lo que en América Latina; son a nivel de ciudad, de barrios y vecindades. Matan sin piedad, dominan sus zonas, ganan fortunas, lavan dinero en paraísos fiscales de Europa oriental y Rusia, e involucran a abogados y profesionales de cuello blanco”.

Sin embargo, Luis Astorga, catedrático de la UNAM y también estudioso del tema, considera que la posición de Estados Unidos de no reconocer la existencia de capos de la droga norteamericanos, data de 1990 cuando la policía neoyorquina capturó a John Gotii, al que consideró como el último de los capos anglosajón.

A partir de ahí, dice Astorga, el gobierno estadounidense enfiló sus baterías hacia la presencia de mafiosos de las drogas de Latinoamérica, en especial hacia México y Colombia, como principales proveedores, y se ha negado por completo a reconocer la existencia de narcotraficantes de origen afroamericano e italoamericano en su propio territorio.

Bush relega lucha antinarco
Bruce Bagley destaca que la lucha contra el narcotráfico ha sido relegada por la administración de George Bush, quien ha reorientado su política a la guerra contra el terrorismo, lo que ha degenerado en un incremento de la criminalidad y mayor libertad para los distribuidores de drogas.

“Se ha transferido personal de la DEA y replegado barcos navales y guardacostas de las costas mexicanas hacia San Francisco para proteger el Home Land, lo cual ha permitido que se reorganicen varios grupos de narcotraficantes tanto en México como en Latinoamérica”.

Corrupción endémica
Bruce Bagley afirma que también hay corrupción en EU: “no somos menos corruptos que otros países. La corrupción toma otras formas en este país por el sistema político y judicial norteamericano y por el rol que jugamos en la economía política de la distribución, refinación y distribución de la droga.
“En las aduanas, en la Patrulla Fronteriza y en la DEA hay casos de corrupción, pero como instituciones no se han corrompido. No hay organizaciones permanentes que corrompan los sistemas políticos locales como en la época de Al Capone”.

Asegura que a nivel federal no se han descubierto relaciones de altos funcionarios con narcos, pero sí en “pequeños grupos de corrupción como políticos, jueces e inspectores de consejos municipales. El sistema judicial de EU sí persigue a sus narcos, pero nunca faltan nuevos reclutas”. Refiere que tampoco se han establecido vínculos fuertes entre grupos de terroristas latinoamericanos y el tráfico de drogas.

Al respecto, Luis Astorga comenta que “no existe corrupción endémica como en México, porque en EU hay muchos contrapesos y mecanismos de vigilancia, lo cual no significa que no haya personajes intermedios para facilitar los negocios sucios. A diferencia de Latinoamérica, en EU hay mayor presencia y control de las instituciones del Estado en el tráfico de drogas y la sociedad norteamericana está convencida de que esas instituciones funcionan.

“Es difícil detectar la alta corrupción por drogas, merced a que la CIA considera como cuestión de Estado y de seguridad nacional los casos de tráfico que investiga y es difícil acceder a esa información”, agrega el investigador.

Sin embargo, afirma que no es una política constante, ya que depende de las decisiones del Poder Ejecutivo, fundamentalmente del presidente Bush, quien determinó unificar la lucha antiterrorista relacionada con los traficantes de drogas a partir del 11-S.

Baja la coca, sube la heroína
Bruce Bagley explica que el gobierno de Bush no ha sido eficaz en la lucha contra las drogas, aunque ha combatido la demanda reduciendo a la mitad el consumo de cocaína, de 6 millones de adictos a finales de los 80, a 2.7 millones en 2003, no por medio del control del abastecimiento, sino con prevención y educación.

“De las más de mil toneladas métricas de cocaína producidas en el mundo, en Estados Unidos se consumen 350 toneladas al año, y le siguen Brasil y el resto de Latinoamérica. Quien más paga por la cocaína es Europa, mientras que el mercado ruso crece rápidamente”, asegura.

El silencioso ‘éxito’ en controlar el consumo de cocaína, obedece, según Bagley, a que se disparó el consumo de heroína, no la inyectable, sino la inhalable y fumable, por su pureza, que viene de Colombia y México, y es tanta que no es necesario inyectarla. “Es la nueva epidemia que tenemos, a la que se suman también las de metanfetamina y éxtasis”.

Respecto del combate al narco por el gobierno mexicano, Bagley dice tajante: “No hay que engañarnos, Fox ha tenido ciertos logros en la lucha contra el narcotráfico, pero subsiste la producción, refinación y el tráfico de drogas que es fuente importante de divisas para México”.

Distribución democrática
Ha habido una evolución sucesoria de las principales pandillas de distribuidores de drogas en Estados Unidos, una especie de ‘democracia’, en donde las bandas se distribuyen el territorio nacional”, dice el investigador de la Universidad de Miami, quien hace una apretada síntesis de los grupos de distribución:

“En EU no es la producción ni la refinación, sino la distribución la actividad dominante que se realiza por niveles: llega por Miami. De Miami a Filadelfia, por la costa Atlántica, hasta Los Ángeles y hacia el norte de San Francisco y más allá. Se da a nivel de secciones de ciudad, de barrios y esquinas.

“El proceso de distribución es muy democrático; no hay una gran concentración, no es la mafia italiana, ni ninguna otra mafia que domine, lo cual ha permitido la proliferación de diversos grupos minoritarios y étnicos, negros y blancos”.

“En Los Angeles dominan Los Bloods y Los Creps, grupos mexicanos y chicanos; en San Francisco, negros y chinos; en Miami, cubanos, haitianos, jamaiquinos y negros; en Nueva York, dominicanos, puertorriqueños, chinos, vietnamitas, italianos, irlandeses y judíos; en Chicago es otra mezcolanza. Son grupos que utilizan la distribución de la droga y el crimen como una forma de ascenso social.

“Así, desde los grupos tradicionales como los italianos, polacos, irlandeses, sicilianos, hasta nuevos grupos como colombianos, puertorriqueños, dominicanos, haitianos, jamaiquinos, mexicanos y chicanos dominan el mercado de estupefacientes, bajo las formas más sofisticadas de violencia y corrupción.

“Hay vietnamitas, chinos y nigerianos en zonas de Calveston y Houston que controlan al lado de mexicanos, negros y la mafia rusa, y ésta controla de la costa de Boston a Nueva York. En Los Angeles, los Bloods y Los Creps luchan por el control del territorio. Los cárteles mexicanos, por su parte, han establecido vínculos con los cárteles chicanos en Texas, donde hay alta presencia de mafia rusa también. Tan solo en Hollywood, operan unos 600 rusos y vietnamitas.

“Una de las más altas incidencias de consumo de heroína ocurre en Oregon, donde los chinos mafiosos se ocupan de la distribución. En Chicago, son los negros y centroamericanos, salvadoreños, nicaragüenses contras. Las famosas turbas de jóvenes en EU deportados, son muy poderosos en Miami.
“Estamos repitiendo la historia. Por la costa atlántica, sorprende la presencia y dominio de grupos caribeños y colombianos de Puerto Rico, Haití, Jamaica, Colombia, que son los grandes traficantes de drogas y hay minoritarios con segmentos de población blanca.

“Por la costa pacífica, la presencia mexicana es importante, también hay chinos, rusos, vietnamitas, centroamericanos y norteamericanos como los Head Rangers que dominan el tráfico”.

Los cárteles norteamericanos *

Los “Discípulos de Gangsters”, involucrados en la distribución de drogas en Chicago, controlan el reparto de crack y heroína por medio de la violencia e intimidación. Operan desde Wisconsin hasta el Golfo de México y de Nueva York a California. Sus miembros son más de 100 mil.

Los “Crips” y “Los Bloods” producen una proporción considerable de la PCP disponible en la nación. Distribuyen cocaína, crack y PCP en zonas metropolitanas de Baltimore, Chicago, Los Angeles, Nueva York, San Francisco y Washington, y son una seria amenaza debido a su propensión a la violencia.
La organización de Wilfredo Cardona fueron enjuiciados por importación y distribución de heroína y cocaína en Florida. Se les decomisaron o congelaron bienes por dos millones de dólares.

La “Banda de la Calle Uno” (First Street Crew), uno de los grupos más notorios de distribución de drogas de Washington, D.C., controlan el mercado de crack mediante el uso de la violencia e intimidación. Durante el juicio a algunos miembros, 11 testigos fueron heridos a balazos y seis de ellos fallecieron.

La organización de Ricky Jivens, en Savannah, Georgia, distribuye crack y se apoya en menores delincuentes. 20 miembros de este grupo fueron enjuiciados por delitos de drogas y violencia, y seis de ellos cumplen condenas de cadenas perpetuas.

En Salem, Massachussets, la pandilla de motociclistas “Ángeles del infierno” (Hell’s Angels) --una de las más poderosas y violentas-- fue desmantelada. Fue responsable de la distribución de cocaína y metanfetamina en Boston. Pese a ello, hay muchas organizaciones locales de esta banda que operan en todo el país. Es la mayor pandilla de delincuentes que hay en el mundo, y se estima que cuentan con mil 200 miembros en Estados Unidos.

La organización Sarah Bernhardt que tiene su base en Bolinas, California, fue uno de los mayores grupos de distribución de LSD que operaban en EU. Podía distribuir 1.5 millones de LSD al mes.

En Charlestown, Massachussets, 40 miembros de una pandilla urbana fueron detenidos y enjuiciados por delitos de drogas y violencia. Controlaban una red de distribución de cocaína y PCP que les proporcionaba 10 mil dólares a la semana y es responsable de muchos asesinatos. Sus tácticas intimidatorias crearon una “Ley del silencio” entre los testigos y residentes de Charlestown.

La “Nueva Nación Zulú” (New Zulu Nation) controla el mercado del crack en la zona norte de Filadelfia, Pensylvania. Es responsable de muchos actos de violencia al azar y de guerras entre bandas rivales.

En los últimos 20 años, la organización de Jimmy Jiménez, que opera en Starr Country, Texas, transporta marihuana del suroeste de la frontera a muchos lugares de EU. Tiene su base en Roma, Texas, y ha sido responsable de distribuir la droga a Chicago, Detroit, Houston y Carolina del Norte.

Además de estas pandillas, existen por todo el país traficantes no asociados con los sindicatos “tradicionales del crimen organizado”, que participan en la distribución de marihuana y cocaína en Nueva York. Funcionan de manera independiente y no están bajo control de una figura o una organización central.

El éxito de las operaciones de distribución de drogas de los cárteles estadounidenses se basa en la demanda interna, en las enormes ganancias que deja el mercado, en la cohesión e impenetrabilidad de los grupos de narcotraficantes, en la corrupción en todos los niveles de gobierno, en la violencia e intimidación con que actúan, en la flexibilidad operativa y su adaptabilidad que les da una gran capacidad de maniobra, en las modernas técnicas de contrabando y modos de transporte, así como en el uso de sofisticados equipos de seguridad de alta tecnología superiores a los de las autoridades.

*Fuente: México y Estados Unidos ante el problema de las drogas estudio/diagnóstico conjunto, mayo 1997.

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