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La prensa, víctima del foxismo
Edgardo Jiménez

En múltiples ocasiones, el presidente Vicente Fox ha insistido en que la libertad de prensa en nuestro país está garantizada. Sin dudar, afirma que durante su sexenio el ejercicio periodístico y la crítica gozan de la protección y tolerancia nunca antes visto.
Vicente Fox Quesada
 

Sin embargo, algunos caricaturistas opinan lo contrario y aseguran que la prensa escrita atraviesa hoy uno de sus peores momentos, pues sostienen que los medios impresos se hallan más presionados por la presidencia de la República que durante los sexenios priístas.

De entrada, Antonio Helguera, colaborador de La Jornada, ataja: “Fox es más intolerante con la libertad de expresión que el propio Ernesto Zedillo. Se molesta con la prensa, nos insulta y nos llama perros, nos acusa que decimos babosadas, que ladramos y felicita a analfabetas porque no pueden leer los periódicos.

“A Fox no tenemos nada que agradecerle, al contrario, es una amenaza latente, que entre más le sale la vena autoritaria, más peligroso se vuelve”.

Para José Hernández, quien publica en el diario Milenio, comparte esta opinión, y asegura que existe más presión por parte de Los Pinos hacia los medios escritos que en otros periodos presidenciales.

“Se sabe -dice- que presiona para controlar a los medios, pero algo debe quedar claro, Fox se benefició de su apertura, no fueron éstos quienes lo llevaron a la presidencia como tanto se ha dicho”.

Sentado en la sala de su casa, con una playera negra con la imagen de hojas de marihuana, Hernández explica que la presión gubernamental sólo recae en ciertos diarios, provocando con ello una disparidad entre los que dice son los beneficiados del foximo como la televisión y aquellos que lo critican.

“Existe con Fox una relación muy desigual. Hay un matrimonio con los medios electrónicos, mientras que es muy despreciativo con los medios críticos. Es disparejo e injusto”.

En tanto, el director del suplemento “El Moco”, de la revista Forum, Francisco Portillo (Alán), reconoce que la figura presidencial es “tocable”; no obstante, opina que la libertad de expresión y concretamente el ejercicio de la caricatura política se realiza “a secas”.

“La prensa escrita es una víctima del foxismo. El presidente carece de buenas relaciones con la prensa escrita. Éstas se tornaron en el mismo sistema de corrupción y prebendas que se practicaban durante los regímenes priístas”.

Portillo hace una pausa, reflexiona, y añade: “La sociedad se da cuenta de que tenemos una democracia irregular, con medios de comunicación irregulares. Que el trato entre informadores, sociedad y políticos es igualmente anormal”.

Los entrevistados coinciden en que la represión a los medios de comunicación no sólo proviene del titular del Ejecutivo. Su esposa, Martha Sahagún, a quien diversos sectores, entre ellos los cartonistas, acusan de ser quien realmente gobierna el país, influye en algunas ediciones impresas.

Helguera comenta que hay caricaturistas, en ciertos periódicos, que si desean tener trabajo están obligados a seguir la línea del medio y no pueden dibujar a la primera dama. “La figura de la señora es aún más intolerante”, remata.

Alán señala que ante la debilidad y poca presencia de Vicente Fox como presidente, se han creado espacios sólo cubiertos por quien fuera la vocera de su campaña electoral.

“Lo único sano que percibo en cuanto a Fox es que la institución de la Presidencia ya no es sagrada, pero ha perdido poder y dejado huecos que alguien necesariamente debe cubrir. Eso es grave. Debió comenzar su gestión primero con una reforma política y es hasta ahora cuando la quiere hacer”.

Concluye: “no podría compararlos, pero Fox está actuando igual que Luis Echeverría, cuando sucedió lo del Excelsior. Es así de grave”.

Hernández, quien publicó su primer cartón hace diez años, se dice agraviado por quienes acusan a los caricaturistas de mofarse de la figura presidencial. “Fox ha deteriorado totalmente la figura presidencial y a nosotros se nos acusa de faltarle al respeto. Los primeros que lo han hecho han sido los mismos presidentes, y Fox lo ha hecho de una forma escandalosa”.

A ello se une Portillo, quien recalca: “Fox debería de dar gracias a la democracia por haber llegado a la Presidencia. Debe darle gracias a los periodistas del círculo rojo, porque fueron ellos quien criticaron al PRI, y son los medios, junto con la sociedad, quienes propiciaron la democracia”.

Helguera finaliza: “Se trata de un hombre sumamente ignorante, sin oficio político, al que le salen las cosas mal. Prefiero que le salgan mal y que aborten sus reformas, porque no estoy de acuerdo con su proyecto. Entre peor le salga todo, como mexicano me queda más país”.

200 años de caricatura

La caricatura política tiene cerca de 200 años de realizarse en México. En este periodo, varios han sido los momentos en los cuales la censura por parte del Estado se ha hecho presente.

Por ejemplo, Gustavo Díaz Ordaz asumió la presidencia de la República en 1964. Entonces, los conflictos estudiantiles y obreros impactaron a la clase política, que en la mayoría de los casos fueron reprimidos por el Estado.

La represión durante el mandato de Díaz Ordaz no sólo fue dirigida a los estudiantes, sino también a los medios de comunicación, de quienes tenía su propia opinión: “bola de méndigos, embusteros y agazapados chingaquedito. Sabemos cómo aceitarles el hocico...”

Otro periodo complicado para los medios, en particular los escritos, fue cuando José López Portillo acuñó la frase: “Te pago para que me pegues, pues no señores”. Se refería a los pagos que el gobierno federal hizo a revistas antigobiernistas, por concepto de la publicidad.

Bulmaro Castellanos (Magú) escribió entonces: “no imaginábamos en aquel entonces la tela que habría para cortar después, cuando hiciera sus discursos, cuando derramara sus lágrimas, cuando conociéramos a sus mujeres, todo ello muy pero muy caricaturizable”.

Llego el periodo presidencial de Miguel de la Madrid (1982-1988). Crisis económica, desempleo, inflación y crecimiento demográfico, se integraron a los problemas nacionales.

No obstante, De la Madrid hizo a la figura presidencial invulnerable. Durante su último informe de gobierno ocurrió algo sin precedentes. “La oposición rompió el mito de la intocabilidad presidencial. Gritos, interpelaciones, carteles de protesta, interrumpieron repetidamente la lectura”.

Posteriormente Salinas de Gortari se erigió primer mandatario. “Fue el primer presidente precaricaturizado del México moderno”, afirma Rafael Barajas (El Fisgón). “Desde que fue designado secretario de Programación y Presupuesto por De la Madrid, su calva, su estatura, su bigote y sus orejas ya aparecían en los monitos de los periódicos”, agrega el autor de libros como Lo creo y no lo veo y Atrás de la raya.

Luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo fue electo candidato presidencial. Comenta Magú: “Zedillo que de golpe y dedazo se convertiría en el candidato presidencial que nadie esperaba, ni él mismo, si alguna vez hubo un político que no hubiera querido ser presidente de México, ése fue sin duda alguien muy parecido a Zedillo”.

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