Revista Contralínea, periodismo de investigación
en Contralínea Web
Ir al correo de Contralínea Contralínea
Secciones
     Portada
     Política
     Capitales
     Humor
     Línea Global
     A 8 columnas
     Cultura
     Sociedad
 
 
Suscribir
Dar de baja

 

Deseamos brindarle la máxima calidad de información y servicio; si encuentra un error en esta página tómese un minuto y avisenos.
Gracias

Nombre:
E-mail

¿Cuál es el error?:


 
| <<Volver | Contralinea.com.mx |
 
Psicocirugía o depresión
Erika Ramírez

La psicocirugía en México sigue siendo satanizada por algunos representantes de la psiquiatría, pese a que es una solución a la pandemia mental del siglo XXI en el país: la depresión y los trastornos obsesivos compulsivos
Preparativos pre-operatorios
 
Su mente era abordada por la idea constante del suicidio. Cada habitación de su hogar se convirtió en refugio y cárcel al mismo tiempo.

Los cuchillos que había en la cocina llamaban a cada momento su atención y el propósito de pasárselos por el cuello persistía con la intención de terminar con su vida. Lourdes Zamora vivió un cuadro agudo de depresión por más de cuatro años.

En 1998 fue internada en el Instituto Nacional de Psiquiatría (INP); había cometido el primer atentado contra su vida y le dieron 19 electrochoques, terapias y antidepresivos. El control mental duró sólo algún tiempo. En diciembre fue dada de alta por los médicos de la institución y reingresó al año siguiente por el mismo motivo.


Lourdes Zamora
Lourdes Zamora fue recetada con antidepresivos y medicamentos para dormir que ya no funcionaban en su sistema. “Me encerraba en casa, no quería hablar ni ver a nadie, dejé mi trabajo en el hogar, a mis hijas y esposo, dejé todo, sólo quería morirme”, relata.

Del INP decidieron mandarla al Instituto Nacional de Nutrición, donde fue canalizada por problemas de sobrepeso; de ahí pasó al departamento de psiquiatría con el doctor Rafael Salím, quien le habló de una cirugía cerebral (psicocirugía), tratamiento que se lleva a cabo en pacientes con problemas de salud mental en el Hospital General de México (HGM) desde hace un par de años.

“Me dio mucho miedo cuando me explicaron en que consistía la intervención”, dice. Dos electrodos y una especie de batería serían conectados al interior de su cuerpo, cabeza y pecho respectivamente. Enlazados los instrumentos habría una estimulación eléctrica hacia el cerebro que terminaría con la enfermedad.

“Le pedí al doctor Salim que me permitiera consultarlo con otros médicos. Fui al Instituto Nacional de Neurología, platiqué con un par de doctoras que me decían que no tenían conocimiento de estas cirugías, que antes se hacían unas muy traumatizantes. Pensaba que si no quedaba bien iba a terminar loca”, recuerda Lourdes Zamora.

El deterioro interno y social que se había conformado a su alrededor hizo que Lourdes tomara la decisión de entrar a quirófano en mayo del 2002. Ella había sido advertida por los médicos del Hospital General que el tiempo de internamiento tendría que ser por dos meses aproximadamente. Estaría en constante observación y tendría que someterse a diversos estudios clínicos.

“Me sentía caer en un pozo negro y no encontraba salida. Tomaba todo el medicamento indicado, mis amigos me decían: ‘échale ganas, tú puedes’. Uno pierde parte de su vida al estar en esa situación tan dolorosa”, reflexiona Lourdes después de que la intervención fue un éxito y su angustia terminó.
Lourdes Zamora reinició su existencia con nuevos bríos que le permiten convivir con su familia, realizar trabajos de bordado y su calidad de vida va en aumento en compañía de todos los que sufrieron su enfermedad, por cuatro largos años, “hoy ya no pienso quitarme la vida y sé que las personas que me rodean me necesitan como yo a ellos”.

Psicocirugía en México
Las dictaduras latinoamericanas que aplicaron la lobotomía como método de control social estigmatizaron a la psicocirugía como una práctica que vulneraba los derechos humanos y marcaron el estancamiento de lo que hoy podría ser una solución para algunas enfermedades mentales como la depresión aguda y los trastornos obsesivo compulsivos.

Esta referencia represiva ha provocado que, por lo menos en nuestro país, representantes de la comunidad psiquiátrica oculten información. Marco Antonío López Butrón, director general del Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, señala que en México no existen estas intervenciones quirúrgicas. “Por lo menos no estoy enterado al respecto”, dice.

López Butrón asegura que en el campo de la psicocirugía “lo más que tenemos es información de otros países y está todavía en el campo experimental y no sabemos cual va a ser el resultado”. Somos especialmente psiquiatras, y ha sido tal el avance del conocimiento de la neurociencia, la psicofarmacología y la psicología, que con echar a andar todo eso tenemos herramientas de atención y retención para los pacientes”.

No obstante que la psicocirugía en México ya se practica en casos extremos de depresión y trastornos obsesivos compulsivos en el Hospital General y en INNN, López Butrón dice que el tema podría llegar a ser parte de un debate ético en los campos de neurología, neurocirugía y psiquiatría en el país.

“Antes que una mesa de debate ética se necesita de una investigación bibliográfica, una discusión técnica, y ante la ‘posibilidad del proyecto’, un debate de antesala”, argumenta.

La controversia
Acérrimo defensor de la psicocirugía en pacientes con problemas de depresión aguda y con trastornos obsesivos compulsivos severos, el doctor en Ciencias Biomédicas de la UNAM, Fiacro Jiménez Ponce, advierte que con este procedimiento miles de personas podrían ser beneficiadas y elevar su calidad de vida.


Final de la operación

El neurocirujano del Hospital General, comenta que ha tenido que lidiar con psiquiatras que no entienden este concepto como benéfico para la humanidad, entre ellos el director del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino, Marco Antonio López, quien niega el conocimiento de las psicocirugías, no obstante reconoce “hemos tenido peticiones de ese hospital de pacientes a quienes ya no saben que ofrecerles”.

Jiménez Ponce, investigador asociado del IMSS, explica que existe temor de algunos psiquiatras para hablar de la psicocirugía por la vieja referencia que se tiene de la lobotomía, (intervención quirúrgica que consiste en cortar las conexiones entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro y que provoca un estado vegetativo en la persona.)

“Eso ya no existe porque antes la incisión era total, el paciente quedaba sin abstracción y sin emociones, se convertía en un robot, plástico, manejable, tranquilo. Hoy no se practica tal cosa”, asegura.

Existen cuatro variantes de psicocirugía aprobadas mundialmente, sin embargo, en México sólo se practican dos, mediante cortes cerebrales con láser, y a través de estimulación eléctrica. El objetivo de estos procedimientos es interrumpir el sistema límbico que estructura la red cerebral que dirigen las emociones y el comportamiento.

“Con esta intervención quirúrgica podemos lograr que los síntomas psiquiátricos disminuyan. Sin embargo, no ha habido un acuerdo exacto de cuál sería el mejor sitio para cada enfermedad”, señala Jiménez Ponce.

Para el neurocirujano es importante advertir que los avances médicos de la última década, han provocado que algunos especialistas en neurocirugía retomen la psicocirugía como una alternativa que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes con problemas de salud mental.

Explica que antes de realizar cortes cerebrales, durante la psicocirugía el paciente es sometido a resonancia magnética --proyección de imágenes cerebrales que permiten ver con claridad y localizar anatómicamente estructuras difíciles de situar-- y a electrofisiología, que hace posible observar las estructuras que disparan las neuronas a través de un registro de microelectrodos.

Actualmente en los casos de depresión, los avances científicos reconocen el uso de un nuevo sistema de estimulación eléctrica que, hasta hace dos años, sólo se utilizaba en enfermedades neurológicas como Parkinson y la epilepsia, que no requiere de cortes cerebrales.

La psicocirugía tiene varias aristas como el tipo de enfermedad del paciente, ubicación del sitio indicado para la intervención y el señalamiento del beneficio que se ofrece al paciente, sin dejar de lado los posibles efectos colaterales.

Para realizar una psicocirugía en enfermedades como trastornos obsesivos y depresión, es imprescindible que hayan pasado entre cinco y seis años después del diagnóstico y se hayan agotado los procesos farmacológicos y terapéuticos.

Jiménez Ponce asegura que a nivel mundial todos los neurocirujanos son eventualmente abordados para hacer psicoquirugías, pero casi nadie lo dice porque les da miedo. “Es un procedimiento que está satanizado, proscrito en algunos casos y no es fácil aceptar que lo están haciendo”.

Humberto Nicolini, doctor en ciencias médicas de la UNAM, expone en su libro Repitiendo una y otra vez (ed. Grupo Carraci) que uno de los tratamientos más controvertidos, junto con la terapia de electrochoques, es la psicocirugía.
“Anteriormente conocida como lobotomía, ya que era poco precisa y su objetivo consistía en extraer amplias regiones del cerebro para aliviar problemas de conducta, este tipo de estrategia ha evolucionado de manera importante en los últimos tiempos, y representa una sofisticada técnica quirúrgica hoy en día”.

El subdirector de psiquiatría del INN, Carlos Campillo Serrano, señala que no obstante que en países como Estados Unidos e Inglaterra la psicocirugía es un tema que se trata ampliamente en el campo de la medicina, en México hablar de ello resulta altamente “inflamable”. “Hay mucho temor de la gente, en primer lugar a la prensa, debido a que existe muy poca información y se puede llegar a decir que la psicocirugía se usa como método de control”.

Señala que en el Instituto ya existe un grupo interdisciplinario de neurólogos, psiquiatras y representantes de derechos humanos para evaluar las prácticas de psicosirugía. “Cualquier caso que entra en el Instituto es ampliamente analizado y valorado, primero desde el punto de vista técnico y, si es aprobado, se maneja todo el aspecto ético y legal para tomar una decisión”.

Entre el debate ético y médico se resiste un nuevo sistema que permite el mejoramiento de la calidad de vida para enfermos con trastornos obsesivos compulsivos y depresión, sumado a ello, el estigma de la represión es el constante fantasma de la psicocirugía entre algunos representantes de la psiquiatría en México.

Trastornos y salud mental

La Primera Encuesta de Salud Mental en México enlista las enfermedades con más alto nivel de discapacidad en el mundo y enfatiza los trastornos de salud mental: depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y los de tipo obsesivos compulsivos, y el consumo de alcohol .

De acuerdo con su significado, un trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el cerebro, el ánimo, y la manera de pensar; la forma en que una persona come y duerme y su autoestima. No indica debilidad personal ni es una condición de la cual pueda liberarse a voluntad. Las personas que padecen trastorno depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras.

El trastorno Obsesivo Compulsivo es una anomalía relacionada con la ansiedad, caracterizada por obsesiones o compulsiones y tener uno o los dos es suficiente para hacer el diagnóstico. Una obsesión es un pensamiento, sentimiento, sensación o idea fijos y recurrentes; mientras que una compulsión es un patrón de comportamiento recurrente y consciente que una persona sesiente impulsado a realizar.

Este comportamiento puede ser una acción física (lavarse las manos) o un acto mental (repetir palabras silenciosamente, contar). El comportamiento está encaminado a neutralizar la ansiedad o el sufrimiento.

El trastorno bipolar se caracteriza por períodos de excitabilidad (manía) que se alternan con períodos depresivos. Dichas "fluctuaciones en el estado de ánimo" a menudo son muy abruptas.

La fase maníaca puede durar de días a meses y presenta síntomas como elevación del estado de ánimo, pensamientos apresurados, hiperactividad, falta de autocontrol, autoestima elevada (delirios de grandeza, creencias falsas en habilidades especiales), compromiso exagerado en las actividades; comportamientos precipitados, hacer gastos exagerados, incurrir en excesos de comida, bebida o consumo de drogas, promiscuidad sexual, tendencia a distraerse fácilmente, poca necesidad de sueño, se irrita o agita fácilmente y control deficiente del temperamento.

La fase depresiva del trastorno bipolar involucra síntomas muy graves como tristeza permanente, desesperanza, culpa y falta de valor, apatía por actividades otrora placenteras, trastornos del sueño, pensamientos frecuentes acerca de la muerte, dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones, aislamiento de los amigos, fatiga y desgano, pérdida de la autoestima y trastornos en la alimentación, pérdida del apetito y pérdida de peso, consumo exagerado de alimentos y aumento de peso.

La esquizofrenia es una enfermedad del cerebro crónica, grave e incapacitante. El uno por ciento de la población es afectada por esta enfermedad en algún momento de su vida y afecta al hombre y a la mujer con la misma frecuencia.

Las personas con esquizofrenia a menudo sufren síntomas aterradores tales como escuchar voces, estar convencido que otras personas pueden leer su mente, controlar sus pensamientos o están conspirando en contra de ellos. Estos síntomas causan temor y retraimiento. El habla y el comportamiento son afectados y pueden tornarse hasta incomprensibles.

Fuente: MEDLINE Plus, con Información de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos

| <<Volver | Contralinea.com.mx |

Subir
Subir

Derechos resevados. Home Page Revista CONTRALÍNEA. Av. Juárez No. 88 México D.F.1er y 3er pisos. Col. Centro. Delegación Cuauhtémoc C.P. 06600 Tels: 9149-9800 y 9149-9830
 
 
 
 
Portada Actual

Ver portada completa

 

¿Tienes algún comentario sobre este texto o la página?
Nombre *
E-mail
* Obligatorio
Consulta los números anteriores de Contralínea


Sitios de interés:
BBC (español)
CNN (español)
El País (español)
Le Monde (francés)
ABC News
Washington Post
New York Times
Associated Press
Financial Times
Wall Street Journal