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Falaz, la crisis de reservas petroleras
Nancy Flores

Mientras Pemex oculta información sobre el potencial petrolero del país, compromete el 60 por ciento de las reservas potenciales hasta el año 2010 a Estados Unidos


PEMEX

   
   

La versión oficial de Petróleos Mexicanos habla de una inminente crisis en las reservas potenciales de crudo, pero especialistas en el sector energético opinan lo contrario, y explican que este falso escenario sirve a la paraestatal para justificar la necesidad de capital extranjero y la sobreexplotación de los recursos.

Los números oficiales de las reservas potenciales de petróleo que la paraestatal dio a conocer en su Anuario Estadístico 2003, se contraponen a la reevaluación de recursos no descubiertos que realizaron funcionarios de la propia empresa.

Mientras que en el documento oficial se cuentan 29 mil 995 millones de barriles de petróleo crudo equivalente en el rubro de reservas potenciales (probables y posibles), la nueva geografía petrolera reportada en un trabajo conjunto de Rafael Navarro, gerente de desarrollo profesional de Pemex Exploración y Producción, y Jorge Nieto, administrador del Activo Litoral Tabasco, ubican una cantidad superior a los 100 mil millones de barriles.

Esta última cifra fue corroborada por el experto en reservas Fabio Barbosa, académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. “Sólo en el Golfo de México nuestro país tiene un potencial petrolero evaluado por científicos de Pemex, en más de 100 mil millones de barriles de hidrocarburos”.
Los informes elaborados por las áreas estratégicas de la empresa, revelan que el potencial petrolero de México excede en un 75 por ciento las estimaciones que hace públicas la paraestatal.

El investigador advierte que este potencial es conocido también por Estados Unidos. “Hace 20 años, submarinos norteamericanos cruzaron ilegalmente la frontera de este país y mapearon los fondos marinos, tomaron muestras, las examinaron, ellos lo conocen perfectamente”.

En México, sin embargo, Pemex no ha profundizado los estudios, aún no pasa de la etapa de conjeturas y de hipótesis hacia la elaboración de los programas específicos de desarrollo porque no tiene dinero, explica el experto.

Situación que le resulta injustificada, pues señala que el costo de un pozo para verificar los recursos potenciales cuesta entre 50 y 60 millones de dólares; “eso equivale a lo que el yacimiento de Cantarell (activo ubicado en la sonda de Campeche) ofrece en una semana de actividades; pero en la industria petrolera hay un derroche, un dispendio y un manejo secreto de todo”.

Injustificada apertura
Víctor Rodríguez Padilla, investigador de la Facultad de Ingeniería y experto en el tema, explica que el número oficial de las reservas representa un componente político que sirve para justificar lo que sea. “Al ser muy bajas nuestras reservas, como actualmente las coloca Pemex, justifican la mayor apertura; el supuesto que ellos manejan es que México ya no tiene reservas y que en los próximos 6 años se volverá importador, entonces presionan para abrir porque es ahora o nunca”.

La falta de recursos financieros en Pemex intensifica las negociaciones para permitir una mayor apertura de la inversión extranjera. Fabio Barbosa señala que “hay quienes han llegado a plantear que ante la ausencia de recursos, lo que deberíamos de hacer es entregar al capital extranjero, licitar estas áreas de una forma similar como lo hace Estados Unidos”.

Pero las carencias económicas de Petróleos Mexicanos no corresponden a su margen de rentabilidad, sino al régimen fiscal al que está sujeto. Por concepto de impuestos Pemex debe pagar al fisco más del 60 por ciento de sus ingresos, sin descontar el gasto operativo que invierte anualmente.

En el primer semestre del 2003, Pemex recaudó 308 mil 528 millones de pesos, la utilidad neta fue de 178 mil 168 millones, no obstante, la carga fiscal aplicada para este periodo excedió los rendimientos y la empresa pagó 182 mil 194 millones de pesos.

En este sentido, Víctor Carreón Rodríguez, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica, explica que “el sólo hecho de tener un nuevo esquema fiscal para Pemex con mayor flexibilidad, eliminaría de inmediato la necesidad de capital privado, sería muy complicado pero permitiría mucho mayor margen de maniobra en el sector”.

Sobreexplotación de reservas
Mientras que a los mexicanos se les oculta el potencial petrolero de nuestro país, la administración foxista compromete estas reservas al gobierno estadounidense, con el fin de aminorar las presiones que ejerce nuestro vecino del norte para que México aumente la exportación de crudo.

“Actualmente, enfrentamos un nuevo orden petrolero mundial que obliga a nuestro país a sobre-explotar sus reservas; este orden nos está empujando a saturar el mercado. En los hechos, Pemex ha modificado sus objetivos para contribuir a mantener la estabilidad de la economía mundial vía precios bajos”, asegura el investigador Fabio Barbosa.

Durante el sexenio encabezado por el ex presidente Ernesto Zedillo, el promedio de producción petrolera fue de 3 millones de barriles al día; y aunque en la actualidad la cifra se mantiene, el gobierno de Vicente Fox propone un incremento adicional de un millón de barriles diarios.

Con fecha del 25 de marzo de 2002, la Dirección Corporativa de Finanzas de Pemex presentó un estudio de mercado de hidrocarburos. En este documento se indica que será en el 2007 cuando la paraestatal alcance a producir 4.8 millones de barriles de petróleo crudo al día.

De esta cifra se prevé en el mismo documento que México exportará 2.3 millones de barriles, lo que equivale al 57 por ciento de la producción total. Barbosa explica que el incremento que propone el gobierno federal responde a los intereses del vecino del norte. “Estados Unidos tiene prisa por elevar nuestra producción, nos está convirtiendo en exportadores de materia prima en bruto para garantizar la vida de sus empresas, pues ellos tienen un exceso de capacidad instalada”, dice.

Mientras que México cuenta con tan sólo seis refinerías, la primera potencia económica en el mundo posee la modesta cantidad de 285 instalaciones, según los datos del reporte “Petroleum Supply Annual, Volume 1” de la agencia norteamericana Energy Information Administration.

Para Barbosa la obstinación de Estados Unidos es injustificada, pues Pemex ya tiene garantizadas vía Pidiregas (proyectos de infraestructura productiva de largo plazo) producciones de 4 millones de barriles de crudo diarios. “Los gringos deberían dejar de presionarnos porque ya tienen asegurado más del 60 por ciento de la producción mexicana hasta el 2010”.

Desde el 2 de diciembre del año pasado, Pemex comprometió la producción petrolera en un periodo que abarca de 1997 al 2010, a través de un informe que detalla los gastos de capital en el esquema Pidiregas que presentó a la Comisión de Valores de Estados Unidos.

En Pemex, asegura el investigador Víctor Rodríguez Padilla, la necesidad de mayor inversión extranjera se justifica con la reducción de las cifras. “No necesitamos una mayor apertura, porque el cambio de clasificación a la que nos sometió Estados Unidos en materia de reservas es para crear un clima de pánico, la lógica del gobierno es espantar a la gente; ellos dicen que hay crisis por falta de inversión, pero no es cierto, lo que necesitamos es un cambio en el régimen fiscal de Pemex”.

Cambio de régimen fiscal
Actualmente Petróleos Mexicanos contribuye con un tercio de los ingresos federales; pero muchas veces la contribución de Pemex al erario excede el 100 por ciento de sus ganancias. “El hecho de que en el algunos años fiscales la empresa no ha podido siquiera descontar depreciación, representa una situación crítica que se debe básicamente al régimen fiscal en el que se encuentra”, explica Víctor Carreón Rodíguez, investigador del CIDE.

Para el especialista, “dada la importancia que tiene Pemex en los ingresos del gobierno federal, para que pueda cambiarse su régimen se tiene que tener también un cambio en la estructura fiscal del país, porque si Pemex va a tener mayor flexibilidad, estaría participando con menores ingresos hacia el gobierno federal, entonces no podemos pensar solamente en el cambio fiscal de Pemex sin hablar en lo absoluto de una reforma fiscal, las dos van de la mano”.

El diputado perredista Francisco Carrillo Soberón, secretario de la Comisión de Energía, advierte la urgencia de modificar el régimen fiscal de la empresa “porqué tenemos que sacrificar su desarrollo y ceder su renta a empresas que no son nacionales; es un grave error pensar que por la incapacidad interna cedamos la renta petrolera a firmas extranjeras, esto nos parece un gran error que tenemos que corregir”.

Sin embargo, reconoce: “toda decisión que tomemos en el marco de modificar el régimen fiscal de Pemex implica compensarlo con una visión fiscal del país, obviamente que al regresarle a Pemex sus recursos sabemos que es quitárselo al ingreso de la federación que dispone de él”.

Dadas estas condiciones, Víctor Carreón opina que la tendencia apunta a que en este sexenio no se dé un cambio significativo. “Básicamente se debe a que mientras no se esté insistiendo en una reforma fiscal integral, es muy complicado que se pueda pensar en un nuevo esquema fiscal para Pemex y, posiblemente, se pueda hacer algo pero va a ser marginal”.

Carrillo Soberón mantiene la esperanza de sacar adelante la reforma, y explica que “hay una serie de rubros en donde podríamos indicar la manera de rescatar fondos a favor de Pemex, pero cualquiera de ellos implica necesariamente el que rehabilitemos la capacidad fiscal de la Secretaría de Hacienda y que aplique realmente estas facultades para recolectar impuestos; que desarrolle toda una línea hacia el impuesto sobre la renta de las personas físicas que se ha estado diluyendo”.

 

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