Mito y realidad
Por: Norberto Hernández Montiel
El Tigre de Santa Julia fue un bandolero que trascendió la frontera del tiempo por ser una leyenda popular; llega hoy en versión cinematográfica a cargo de Alejandro Gamboa, quien afirma que no es una biografía de Jesús Negrete sino una película de aventuras sin pretensiones históricas.
 

Lo único que comparte el Jesús Negrete cinematográfico con el auténtico Tigre de Santa Julia -bandolero que asoló Tacubaya, Tláhuac, Xochimilco y Santa Julia- es el nombre y el apodo, porque la cinta está lejos de la realidad, así lo reconoce Alejandro Gamboa, su director, en entrevista con Contralínea.

Al filmar El Tigre de Santa Julia, Alejandro Gamboa carecía de toda pretensión histórica. "Es esencialmente una película de aventuras recreada a partir de un mito popular. El Tigre no tiene mayor repercusión para el México contemporáneo. Se trata de una leyenda, un mito que fue construyendo la prensa de la época. Por eso, la película es sólo una aportación más a la leyenda popular; fue realizada como cómic, en la forma como lo grabaría José Guadalupe Posada", precisa el director.

Alejandro Gamboa en acción

El realizador comenta que éste es un melodrama en tono de comedia, donde lo importante son las peripecias del personaje en relación con su banda de mujeres y la manera como se difundió la leyenda a partir de su aprehensión: rodeado por policías que lo hallaron defecando detrás de una nopalera.

Alejandro Gamboa señala que en esta cinta la división del mundo es muy elemental: "entre jodidos y ojetes". Cuando el Jesús Negrete ficticio llega a Tacubaya buscando a su tía, que es prostituta, ella le transmite una visión muy simple de la vida pero también muy clara: el mundo está dividido entre ojetes y jodidos, por ello, su consejo es que se aleje de los primeros mas si un día éstos lo rodean, debe juntarse con los segundos "para darle en la madre a los ojetes". Ese pragmatismo es su guía.

La venganza, como forma primitiva de ejercer la justicia, es la que practica el Tigre de Santa Julia, un hombre joven sin formación, que ha crecido en una riña cotidiana, en una selva llena de depredadores y depredados. Como él es una de las víctimas, actúa siempre a punta de pistola, por indignación ante el abuso, el cual trata de detener de forma muy elemental. Uno de los amigos de Jesús Negrete expone diáfanamente las mejores opciones de la época para los hombres: "o eres bandido o eres soldado".

Iran Castillo

Jesús Negrete, precisa Gamboa, es un ser rechazado desde su nacimiento, marginado por su familia, su padre y la sociedad. Por su formación y sus heridas se indigna ante cualquier abuso, porque él mismo fue víctima de éste.

En palabras del director, el personaje lo toma todo, desde el dolor hasta la sexualidad, como circunstancias impuestas. El goce erótico es "como un regalo que le cae". El placer que le puedan brindar las mujeres no lo busca, no las acecha; más bien ellas vienen hacia él, que las toma con fruición, naturalidad y regocijo. Todas las escenas de sexo de la película, en opinión del realizador, son festivas y risueñas.

Las mujeres no aparecen únicamente en las escenas lúbricas. Una de ellas, Gloria Galicia tiene que ver con la formación distributiva del Tigre. Cuando el periodista-biógrafo-cronista, interpretado por Fernando Luján, propone quitarle dinero a los ricos para dárselo a los pobres, es Galicia quien asume, a nombre de Negrete y a pesar de éste, el papel de repartidora.

Alejandro Gamboa explica que el móvil real del Tigre de Santa Julia es la venganza contra todos aquellos que le han hecho daño.

Fernando Lujan, el periodista

La leyenda, según la cinta, inicia cuando Jesús Negrete mata a Braulio Balas para defender a una mujer maltratada. Luego quiere vengar la muerte de un amigo y de la dueña de la posada donde estuvo hospedado. Siempre existe la motivación justiciera cuando tiene a alguien "en la mira", expresión que utiliza El Tigre para señalar a los objetivos de su venganza.

El único tinte histórico que Gamboa retoma en su película, además de algunas referencias al régimen de Porfirio Díaz ("vamos a matarlo como le gusta al general Díaz: en caliente") es el carácter de la mujer de fines del siglo XIX y principios del XX. "Las mujeres del pueblo tenían una participación activa en la vida social y el hecho de convertirse en cómplices de un bandolero no era tan extraño, pues años después, durante la revolución cumplieron un papel muy activo tanto en el apoyo a los alzados como en su rol de soldaderas, además de ser espías o realizar otras tareas", precisa el cineasta.

Sin mayor propósito, señala Alejandro Gamboa, El Tigre de Santa Julia es una cinta de aventuras con ingredientes como la solidaridad de grupo, el amor, la traición y un entorno social -el gobierno de Porfirio Díaz- altamente represor, injusto, discriminador. Dicho contexto propicia que un personaje se convierta en héroe a su pesar, que actúe con las rudimentarias armas que puede manejar con la poca formación que le dan su amor platónico y su autoasumido cronista. Jesús Negrete está inconforme porque nada de lo que se escribe acerca de él es cierto. Se trata de alguien empujado por las circunstancias. No es un héroe hollywoodense ni romántico que persigue grandes ideales, sino un hombre común que falla con la pistola, no es buen tirador, siente miedo: no es el héroe todopoderoso guiado por una luz. En ese sentido es muy cercano a la realidad del espectador, concluye el director.