El Tigre de Santa
Julia fue un bandolero que trascendió la frontera del
tiempo por ser una leyenda popular; llega hoy en versión
cinematográfica a cargo de Alejandro Gamboa, quien afirma
que no es una biografía de Jesús Negrete sino
una película de aventuras sin pretensiones históricas.
Lo único que
comparte el Jesús Negrete cinematográfico con el auténtico
Tigre de Santa Julia -bandolero que asoló Tacubaya, Tláhuac,
Xochimilco y Santa Julia- es el nombre y el apodo, porque la cinta
está lejos de la realidad, así lo reconoce Alejandro
Gamboa, su director, en entrevista con Contralínea.
Al filmar El Tigre
de Santa Julia, Alejandro Gamboa carecía de toda pretensión
histórica. "Es esencialmente una película de
aventuras recreada a partir de un mito popular. El Tigre no tiene
mayor repercusión para el México contemporáneo.
Se trata de una leyenda, un mito que fue construyendo la prensa
de la época. Por eso, la película es sólo una
aportación más a la leyenda popular; fue realizada
como cómic, en la forma como lo grabaría José
Guadalupe Posada", precisa el director.
Alejandro Gamboa
en acción
El realizador comenta
que éste es un melodrama en tono de comedia, donde lo importante
son las peripecias del personaje en relación con su banda
de mujeres y la manera como se difundió la leyenda a partir
de su aprehensión: rodeado por policías que lo hallaron
defecando detrás de una nopalera.
Alejandro Gamboa
señala que en esta cinta la división del mundo es
muy elemental: "entre jodidos y ojetes". Cuando el Jesús
Negrete ficticio llega a Tacubaya buscando a su tía, que
es prostituta, ella le transmite una visión muy simple de
la vida pero también muy clara: el mundo está dividido
entre ojetes y jodidos, por ello, su consejo es que se aleje de
los primeros mas si un día éstos lo rodean, debe juntarse
con los segundos "para darle en la madre a los ojetes".
Ese pragmatismo es su guía.
La venganza, como
forma primitiva de ejercer la justicia, es la que practica el Tigre
de Santa Julia, un hombre joven sin formación, que ha crecido
en una riña cotidiana, en una selva llena de depredadores
y depredados. Como él es una de las víctimas, actúa
siempre a punta de pistola, por indignación ante el abuso,
el cual trata de detener de forma muy elemental. Uno de los amigos
de Jesús Negrete expone diáfanamente las mejores opciones
de la época para los hombres: "o eres bandido o eres
soldado".
Iran
Castillo
Jesús Negrete,
precisa Gamboa, es un ser rechazado desde su nacimiento, marginado
por su familia, su padre y la sociedad. Por su formación
y sus heridas se indigna ante cualquier abuso, porque él
mismo fue víctima de éste.
En palabras del director,
el personaje lo toma todo, desde el dolor hasta la sexualidad, como
circunstancias impuestas. El goce erótico es "como un
regalo que le cae". El placer que le puedan brindar las mujeres
no lo busca, no las acecha; más bien ellas vienen hacia él,
que las toma con fruición, naturalidad y regocijo. Todas
las escenas de sexo de la película, en opinión del
realizador, son festivas y risueñas.
Las mujeres no aparecen
únicamente en las escenas lúbricas. Una de ellas,
Gloria Galicia tiene que ver con la formación distributiva
del Tigre. Cuando el periodista-biógrafo-cronista, interpretado
por Fernando Luján, propone quitarle dinero a los ricos para
dárselo a los pobres, es Galicia quien asume, a nombre de
Negrete y a pesar de éste, el papel de repartidora.
Alejandro Gamboa
explica que el móvil real del Tigre de Santa Julia es la
venganza contra todos aquellos que le han hecho daño.
Fernando
Lujan, el periodista
La leyenda, según
la cinta, inicia cuando Jesús Negrete mata a Braulio Balas
para defender a una mujer maltratada. Luego quiere vengar la muerte
de un amigo y de la dueña de la posada donde estuvo hospedado.
Siempre existe la motivación justiciera cuando tiene a alguien
"en la mira", expresión que utiliza El Tigre para
señalar a los objetivos de su venganza.
El único tinte
histórico que Gamboa retoma en su película, además
de algunas referencias al régimen de Porfirio Díaz
("vamos a matarlo como le gusta al general Díaz: en
caliente") es el carácter de la mujer de fines del siglo
XIX y principios del XX. "Las mujeres del pueblo tenían
una participación activa en la vida social y el hecho de
convertirse en cómplices de un bandolero no era tan extraño,
pues años después, durante la revolución cumplieron
un papel muy activo tanto en el apoyo a los alzados como en su rol
de soldaderas, además de ser espías o realizar otras
tareas", precisa el cineasta.
Sin mayor propósito,
señala Alejandro Gamboa, El Tigre de Santa Julia es una cinta
de aventuras con ingredientes como la solidaridad de grupo, el amor,
la traición y un entorno social -el gobierno de Porfirio
Díaz- altamente represor, injusto, discriminador. Dicho contexto
propicia que un personaje se convierta en héroe a su pesar,
que actúe con las rudimentarias armas que puede manejar con
la poca formación que le dan su amor platónico y su
autoasumido cronista. Jesús Negrete está inconforme
porque nada de lo que se escribe acerca de él es cierto.
Se trata de alguien empujado por las circunstancias. No es un héroe
hollywoodense ni romántico que persigue grandes ideales,
sino un hombre común que falla con la pistola, no es buen
tirador, siente miedo: no es el héroe todopoderoso guiado
por una luz. En ese sentido es muy cercano a la realidad del espectador,
concluye el director.