Para Nelly Robles, directora
de la zona Arqueológica de Monte Albán y coordinadora
de Mitla, ambas responsabilidad del INAH en Oaxaca, el descuido
de Mitla se debe a la falta de presupuesto, el cual conlleva
el déficit de custodios. Otro problema es el exceso de
vendedores ambulantes, quienes al igual que los visitantes entran
a la zona a hacer sus necesidades fisiológicas.
Los habitantes de
Mitla únicamente reconocen como zona arqueológica
al Palacio de las Columnas, desconociendo los demás edificios.
El "Proyecto Mitla" ganó el Premio Nacional de
Conservación, pero es difícil ponerlo en práctica
debido a lo conflictivo de la zona, señaló la arqueóloga.
Mitla, la ciudad
de los muertos, fue construida 200 años antes de nuestra
era y fue residencia del rey zapoteca Jozijoeza´a. En la actualidad
es un lugar en ruinas, olvidado por el gobierno oaxaqueño
a pesar de ser la segunda zona arqueológica en importancia
para el estado.
Asentada a 46 kilómetros
de la ciudad de Oaxaca, Mitla es famosa por haber sido un centro
ceremonial zapoteca, por su arquitectura, la armonía de sus
edificios y la proporción de sus patios resaltados por la
decoración de sus muros.
Al oriente de este antiguo centro religioso se encuentra un muro
de piedra en ruinas, cuya altura de seis metros fue utilizada como
muralla para evitar que los zapotecas fueran conquistados por otras
tribus.
A sus 72 años,
Bonifacio Bautista Aragón es el guía de turistas más
viejo del lugar y a quien sus compañeros dicen que no puede
hacer las funciones de presentador del centro ceremonial por no
tener una carrera. La autorización que le permite ganarse
la vida mediante propinas fue otorgado por el INAH estatal a petición
de la arqueóloga Nelly Robles con quien trabajó en
la restauración de Mitla.
"Llegan unos
500 turistas a diario, principalmente extranjeros, y de los 27 pesos
que les cobran por entrar, más los 30 por el derecho a tomar
fotografías o video, aquí no se ve nada. Los diecisiete
guardias que se supone tienen que cuidar el palacio ninguno cumple,
se les ve sentados en la puerta", dice don Boni.
Bautista considera
que el gobierno no debe permitir, nuevamente, la destrucción
de Mitla, pues buena parte de los tableros del palacio fueron utilizados
para construir la iglesia que está sobre el templo zapoteca.
Fue en 1901 cuando el arqueólogo Lorenzo Gamio suspendió
la devastación de la zona arqueológica.
El paso del
tiempo, la lluvia y la destrucción que algunos visitantes
ocasionan -sumado a la negligencia y el desinterés de las
autoridades estatales- ha llevado a que muchas grecas desaparezcan
y otras apenas se distingan, sin considerar el legado cultural y
artístico de los zapotecas.