Hemp, industria alternativa 2/2
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Para los activistas antiprohibicionistas la discusión acerca de los usos de la marihuana rebasa el punto del libre consumo, para colocarse como una lucha por el derecho a la libre elección. Así lo ha dicho Gaspar Draga, director de la revista española Cáñamo, que pese a la restricción española alcanza un tiraje de 20 mil ejemplares desde hace tres años:

"Toda declaración de derechos humanos confluye en darle a la persona el bienestar y la libertad de actuación pero, a la vez, los Estados nos atajan en contra de nosotros mismos. Como dice Escohotado, 'del cuerpo para adentro, yo no tengo fronteras, soy dueño de ello'."


Foto: Juilio C. Hernández
Ropa hecha con fibra de marihuana


Para Zenil, "todo esto tiene origen en la campaña de prohibición iniciada a finales de los años treinta por Ams Lizth, quien orquestó la estrategia para beneficiar a las industrias emergentes del momento como la farmacéutica, la de fibras textiles sintéticas y la petroquímica", apunta Zenil.

La campaña se ha extendido por más de seis décadas con resultados negativos; en mayo de 1998, la Organización Mundial de la Salud ignoró y ocultó un estudio acerca del cannabis y sus efectos. En contrasentido fue publicado el "Informe Roques", producto de un estudio ordenado por el Ministerio de Sanidad de Francia. Las conclusiones a las cuales llegaron en líneas generales sobre la marihuana y su principio activo, el thc, es que es la menos peligrosa y nociva de las drogas estudiadas y posee virtudes terapéuticas en determinados enfermos como los que padecen cáncer y VIH-Sida.

Terapeuta Milenario:

Actualmente, la planta cannabis está clasificada por la Ley General de Salud en el grupo de las drogas de "valor terapéutico escaso o nulo y que, por ser susceptibles de uso indebido o abuso, constituyen un problema especialmente grave para la salud pública".

Con este encasillamiento se borraron de un plumazo investigaciones y consideraciones sobre la marihuana, comenzando por la del emperador chino Shen Nung, el primero en documentar y recomendar en el año 2,737 (a.n.e.) su uso.

En México, aparte de su uso para las reumas, en su libro Florilegio medicinal de todas las enfermedades para bien de los pobres (1712), Juan de Esteyneffer recomienda preparar la semilla de marihuana en horchata para combatir la gonorrea.
A finales del mismo siglo, Vicente Cervantes enumera las propiedades de los cocos (cañamones) y asegura que "son narcóticas y repelentes, se usan en la gonorrea, leucorrea e ictericia". Siglo y medio más tarde, Alfonso Herrera, farmacéutico egresado de la Escuela Nacional de Medicina, presenta un catálogo de drogas indígenas donde describe las propiedades de esta planta sobre el intelecto. Sin embargo, advierte acerca de "su gran diversidad de acción" y su "rápida alteración".
Maximino Martínez, fundador de la Sociedad Botánica de México, reporta su efecto antiespasmódico y antirreumático, hipnótico y sedante; mientras en 1943 Luis Cabrera, aparte de las anteriores propiedades, refiere que el cannabis es útil como antineurálgico, aperitivo y contra jaqueca.
No obstante, desde 1885 se venía gestando en los periódicos de la época un rechazo hacia la marihuana, a la cual se relacionaba con presidios y cuarteles.
En 1927 México suscribió la Conferencia Mundial de Educación Antinarcótica.

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