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El IPN contra el porrismo
Ana Lilia Pérez

Por los menos 25 funcionarios están amenazados y la extorsión y robos a maestros y alumnos ha aumentado a pesar de la presencia de la policía en las escuelas del IPN.

Violencia porril
Violencia porril

Amparados y dirigidos por políticos ó priístas, los porros de las instituciones de educación media y superior públicas se transformaron de grupos de choque en mafias de delincuencia organizada.

Durante casi tres décadas han asolado escuelas del Instituto Politécnico Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México. Esto sólo fue posible por la connivencia de autoridades educativas, que les otorgaron prebendas y canonjías, mientras los gobiernos, local y federal, les permitieron impunidad y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) les brindó protección.

Sus fechorías no tienen cuento: robo, extorsión, venta y siembra de drogas, protección y hasta asesinatos. Algunos de sus miembros, directivos de escuelas de educación media y superior, se han involucrado supuestamente hasta en la venta de drogas, dentro y fuera de las escuelas.

Desde su creación, las organizaciones porriles resultaron un gran negocio que se basaba en el robo a estudiantes y negocios de los alrededores de las escuelas y saqueos que ellos llaman “irse de compras”.

Dentro de las escuelas el dinero lo obtienen de extorsiones a alumnos y maestros, venta de calificaciones y protección dentro y fuera de las instituciones que incluye a comerciantes. Por ejemplo, los porros establecieron una cuota fija de cinco pesos el acceso a la escuela y dos pesos por utilizar los baños.

En el IPN, la Federación de Estudiantes Politécnicos (FEP) fue la primera organización estudiantil con características plenamente porriles, pero no la única.

En vísperas de que concluya su gestión, Miguel Ángel Correa Jasso, director del IPN, cuenta entre sus logros la significativa disminución del porrismo, pero aún queda mucho tramo por avanzar.

Grupos de choque
El nacimiento del porrismo -antiguos grupos de animación que participan en los encuentros de futbol americano- se remonta al final de la década de 1960. A raíz de la revuelta estudiantil de 1968, el gobierno y el PRI transforman a las porras deportivas en grupos de choque para frenar nuevos intentos de organización estudiantil. En el IPN, la FEP cumple ese papel, pues aunque su intención era ser un foro plural y abierto para que los jóvenes expresaran sus inquietudes, e incluso oposición al gobierno, la intención era otra.

Al frente de la FEP apareció Santiago Alfonso Torres Saavedra (El Jonhy), un joven que participó en la ya memorable gresca de Los Ciudadelos contra estudiantes de la entonces Vocacional 2 (ahora Cecyt 2) y la Preparatoria Isaac Ochoterena, que marcó el inicio de la revuelta estudiantil de 1968.

Torres Saavedra era protegido del entonces director de la Policía Judicial, Jesús Miyazawa Alvarez, y de acuerdo con informes internos del IPN, durante un tiempo cobró en la desaparecida Dirección Federal de Seguridad.

Al Jonhy le siguieron en la presidencia de la FEP, Saúl Molina Montes de Oca (exdiputado del PRI), Víctor Silva Martínez, Guillermo Torres Saavedra (exasambleista del PRI), Francisco Saldaña Fuentes, Jesús Carreón Bravo, Gabriel Garduño, Ángel Isaac Ochoa Pérez (El Ochoa), Efrén Sánchez Jiménez (El Nana), Roberto Márquez Santamaría (El Buck) y Pablo Raúl Moreno Carreón (El Chabacano), entre otros.

Todos ellos tienen antecedentes penales, múltiples denuncias, averiguaciones previas e ingresos a la cárcel.
David Vega Martínez, exdirector de la Vocacional 5, explica en entrevista que los jóvenes que se integran a las organizaciones porriles tienen un alto índice de reprobación y generalmente son adictos a alguna droga.

“Se trata de una verdadera escuela del crimen y violencia, sobre todo en el Distrito Federal. Un cáncer social que no va a terminar hasta que las autoridades se den cuenta del daño que hacen los porros. El principal problema son las estrechas relaciones con el poder y la política, principalmente los partidos como el PRI, aunque han logrado colarse a gobiernos de la oposición y al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación”.

Cuando fue director de la entonces Vocacional 5, Vega Martínez fue asaltado y baleado por miembros de la FEP. En la frente tiene la cicatriz de una bala. Dice que si no lo mataron no fue porque fallaron, los porros sólo querían asustarlo.
Poco después de la agresión, El Jonhy le mandó un recado que decía: “el toquecito fue para que te eduques”.

Ahora Vega Martínez es director de Estudios Profesionales en Ingeniería y las amenazas permanecen. “Constantemente me dicen que me acuerde de mi amigo Florencio López Osuna, subdirector de la Vocacional 5, que fue asesinado en un hotel. En las amenazas me dicen que si sigo en el Politécnico me va a pasar lo mismo que a él”.

El asesinato provocó un gran escándalo, pues López Osuna era el orador que durante la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, micrófono en mano pedía calma a los manifestantes. En diciembre del 2001, concedió una entrevista al semanario Proceso y, días después, apareció muerto en el Hotel Museo de la ciudad de México.

Época actual
Cuando Miguel Ángel Correa Jasso tomó la Dirección General del IPN fijó como una prioridad limpiar de porros a la institución, lo que le ha valido el acoso, agresiones y amenazas de muerte de miembros de la FEP, ODET y FENET, tanto contra él como de otros 25 funcionarios de su administración.

Uno de los agraviados es Rafael Esquivel Pantoja, actual director de Educación Media Superior, quien define a los porros como delincuentes que toman acciones según sus necesidades y “los compromisos que tienen con el PRI”.

Pablo Zamarripa, director del Cecyt 2 Miguel Bernard, señala que en lo que va del año los porros han lanzado petardos en ocho ocasiones contra la escuela, con un saldo de tres lesionados. Además, es común que los estudiantes sean víctimas de robo y agresiones físicas, principalmente de miembros de la FEP.

La situación es encuentra tan grave que agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Policía Municipal de Naucalpan y de la Agencia Federal de Investigaciones realizan rondines en la zona.

Las autoridades del IPN, en coordinación con padres de familia, organizarón el Programa Padre-tutor, que consiste en que un adulto, identificado debidamente con un gafete, se responsabiliza de cada uno de los alumnos a la salida de los estudiantes.

El ejemplo lo siguieron los padres de familia de la zona de Aragón, también atacada por porros, bajo el nombre de Sendero Seguro. Grupos de padres de familias guían a los alumnos del Cecyt 4 hasta las principales paradas de microbuses y las estaciones cercanas del Metro.

Pablo Zamarripa dice que con estas medidas se ha inhibido la presencia de los porros, pero no totalmente, pues la presencia policiaca y de padres de familia no puede durar todo el día.

En las instalaciones de la escuela también se montó la revisión de pertenencias con el programa Mochila Segura para evitar la entrada de armas o drogas.
Entre los funcionarios politécnicos más acosados destaca Roberto Jiménez Zamacona, director del Cecyt 4, quien desde que ocupa el cargo (1997) ha recibido decenas de amenazas y agresiones de integrantes de la FEP, especialmente de Ramón Rosales Naranjo (El Packman).

Apenas tomó posesión de la dirección de Cecyt 4 en octubre de 1997, el profesor Jiménez Zamacona fue secuestrado, junto con su hijo de 10 años de edad, por un grupo de porros fuertemente armados, quienes lo retuvieron por varias horas. “Si no te metes con nosotros te dejamos en paz y seguirás viviendo”, cuenta que lo amenazaron.

Y es que Jiménez Zamacona oredenó de inmediato destruir los sembradíos de mariguana y un quemador de cocaína que cómplices del Packman tenía en la escuela.

Con 61 años de edad y 30 como docente del IPN, Jiménez Zamacona relata lo difícil que ha sido combatir el porrismo, sobre todo “por el apoyo que tienen del PRI, que los utiliza como instrumento”.

Cobijo priísta
El Jonhy es actualmente el máximo dirigente de la FEP, la madre de las organizaciones porriles en el IPN. En el escalafón estatutario le sigue Ángel Isaac Ochoa Pérez (secretario general adjunto del PRI-DF), quien tiene como lugarteniente a Pablo Moreno Carreón.

Las diferencias de Fidel Pérez Hernández (El Black) con los dirigentes de la FEP hacen que éste funde la Organización Democrática de Estudiantes (ODET) y es de hecho la primera escisión de la FEP.

El Black fue un alumno presuntamente egresado de la Escuela Superior de Economía que se convirtió en el líder moral de la ODET, y durante los gobiernos priístas fue director del Departamento de Conservación de Villas de la Comisión Nacional del Deporte.

Entre los miembros de la ODET que laboraron en la Conade, se cuentan Rubén Ponce, Jorge Otero, Leonel Luna, Roberto Álvarez, Vicente Ocaranza y Fidel Pérez.

La ODET se caracteriza por llevar al límite la violencia, sin disfraces ni tapujos, dicen los informes politécnicos, y entre sus líderes están Mario Saldaña Nolasco, David Saldaña Gutiérrez, Elizabeth Aguilar Torres (La Modelo), Sergio Mondragón Mendoza (El Macumbo), Israel Pérez Moreno (El Cóndor), Rodolfo Escogido Rodríguez (El Fantasmón)s y Enrique Martínez (El Pájaro), actual dirigente de la ODET.

Bajo la administración del oaxaqueño Diódoro Guerra Rodríguez (1994-2000) en el IPN, la FEP tuvo otra división de la que nació la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FENET), dirigida por Gabriel Garduño, expresidente de la FEP, al que siguieron Mario Saldaña Nolasco y Joel Martínez Ramírez.

Actualmente la FENET la dirige Elías Maldonado El Doctor, mote que se ganó porque cursó un año de medicina. Roberto López es su lugarteniente, según la información del IPN. Sin embargo, la relación con el PRI siempre ha sido muy fuerte.

Por ejemplo, durante un tiempo estuvieron en el PRI en el DF. Osvaldo Cortés Sandoval en el Consejo Técnico de Asuntos Sociales y Comisión Temática de Dictamen y Desarrollo Social; Ángel Ochoa Pérez en Educación, además de la Comisión de Asuntos de Mexicanos en el Exterior; Santiago Alfonso Torres Saavedra, en la Comisión de Enlace con las Universidades y Centros de Educación Superior.

La línea directa del PRI con los porros es directa y cuando Cortés Sandoval fundó la Confederación Nacional Politécnica de Profesionales Egresados del IPN, decidió que dependiera del partido e incluso despacha en José María Lafragua 3, frente al Monumento a la Revolución, donde tiene sus oficinas la Confederación de Organizaciones Populares del PRI.

Cortés Sandoval es amigo personal de Beatriz Paredes y se encargó de organizar el recibimiento en el IPN a Francisco Labastida Ochoa durante la campaña del 2000.

Amigo también de Diódoro Guerra, Cortés Sandoval gozó de los amplios beneficios, entre ellos que los abogados del IPN le tramitaran asuntos legales tanto personales como de su asociación.

Cortés Sandoval le otorgó la plaza de coordinador de servicios sociales del IPN, director del Cecyt 332 y hasta director del Cetis 7.
Bajo la administración también de Diódoro Guerra, Cortés Sandoval cobró como jefe de División (enero de 1997 a abril de 2000) y como director de Área (de abril de 2000 a noviembre de 2000). Evidentemente nunca laboró como tal.

En ese tiempo, según reportes de la Dirección de Recursos Humanos del IPN, Cortés Sandoval recibió, además de su sueldo (cuyo monto no se especifica), una compensación por 928 mil 596.85 pesos y otro estímulo por productividad de 224 mil 053.89 pesos.

Este es sólo un caso de los mil 206 “aviadores” detectados en febrero de 2002. La denuncia fue enviada a la entonces Secretaría de Contraloría; sin embargo, no prosperó. Por esos días Cortés Sandoval se vanagloriaba que tuvo una reunión con el entonces subsecretario de la Contraloría, Alejandro Torres Palmer.

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El porro mayor

Casi un anciano, Santiago Alfonso Torres Saavedra, El Jonhy, ahora director de una secundaria técnica, aparenta que hace muchos años dejó la fama de temible. Sin embargo, es el líder moral y dirigente de la organización de porros más agresiva del IPN.

Viste a la usanza priista: un traje demasiado lujoso para un director de escuela pública. Anillos de oro, uno con una turquesa del tamaño de un ojo, el otro con circonias. Y en la mano derecha una gruesa pulsera de oro fino que brilla cada vez que levanta la muñeca para recordar sus años mozos.
“Yo soy luchador social y del Movimiento Estudiantil de 1968. Hoy presto mis servicios en secundarias técnicas, porque, sin decírselo a nadie, con un grupo de compañeros venimos a rescatar las prevocacionales que el gobierno nos quitó”.

-¿Qué le dice la palabra porro?
-Correa Jasso ha tenido un solo discurso, la palabra que ha enfermado a la gente: los porros. Es muy diferente lo que él quiere expresar. Yo soy porro, de porrista, por eso fundé una de las organizaciones que han servido como tribuna para que los jóvenes puedan expresarse, la Federación de Estudiantes Politécnicos. Los jóvenes estudiantes tienen un espíritu vivo para poder invocar el huelum y el goya. Eso no es malo.

“Sí le digo una cosa, los cambios en el IPN están despertando un Politécnico bronco, porque los estudiantes no entienden de concertaciones, no son concertadores sino luchadores sociales”.

-¿Qué va a pasar si se reelige a Correa Jasso?
-Hay un malestar muy grande, aunque el estudiante politécnico es respetuoso de su institución, lo están obligando a un movimiento popular.
-Razones sobradas tiene el célebre Jonhy de no querer la reelección de Correa Jasso, pues éste ordenó una investigación que demostraba que cobraba como profesor sin dar clases ni un solo día. El clásico “aviador”. Así que se vio forzado a renunciar el 31 de agosto de 2001, al puesto que desempeñaba desde hacía más de 20 años. De esto comenta:

-Yo tenía mi plaza en el Politécnico, pero la entregué porque ellos exigían que regresara al Instituto. Decían que era aviador, pero yo estaba comisionado en secundarias técnicas. Mi misión es rescatar las secundarias técnicas que pertenecen a mi IPN.

-Querían que usted trabajara donde cobraba...
-Sí, pero mi labor está aquí. Así me lo ordenaron mis directores generales. Mi misión es rescatar las secundarias.

-¿Cuántos años tuvo ese puesto?
-Veintidós años, desde la administración del ingeniero Sergio Viñais Padilla. Siempre he colaborado con mi IPN, pero por mi lealtad he preferido trabajar por fuera para no preocuparlos. Nuestro cariño y trabajo ha sido con la base, con los maestros y los estudiantes.

El martes 22 de septiembre un grupo de fepistas, encabezados por Pablo Raúl Moreno Carreón (El Chabacano), recibió 5 mil pesos que entregó el líder del comité directivo del PRI, Florentino Castro, para que los politécnicos realizaran pintas durante la marcha del 2 de octubre. El dinero fue triangulado por El Chabacano, Osvaldo Cortés y Ángel Pérez Ochoa.

El Jonhy confirma la versión y reconoce que él mismo está “muy cerca de los jóvenes que el pasado 2 de octubre manifestaron su inconformidad social”.
“Orgullosamente vi a esos jóvenes que el 2 de octubre se manifestaron contra la represión, esa angustia, la falacia de la democracia que existe en México. Mis amigos los politécnicos están en silencio, pero creo que van a despertar”, advierte.

Asegura que, “con inteligencia estoy preparando a los jóvenes que dentro de poco reclamarán sus derechos”.

-¿Cuándo se dará el reclamo del que usted habla?
-Todo es cíclico, y ahora es como en los setenta, se persigue a la juventud. Si se reelige a Correa Jasso, si el gobierno acepta que él se reelija, se va a descomponer el silencio y el dolor de los jóvenes politécnicos, porque nosotros somos los verdaderos luchadores sociales.

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AcciÓn de antifascistas el 2 de octubre

Atrapados entre la rebeldía, la desesperanza y la pobreza, un grupo de jóvenes preparatorianos se organizó el pasado 2 de octubre para lanzar un grito de protesta contra la injusticia y sus malas condiciones de vida. Fueron algunos de los que atacaron bancos, empresas y oficinas públicas porque las identifican como la fuente de sus males. Se hacen llamar antifascistas y preparan nuevas “acciones directas”

Miguel Angel Ortega

“Estamos contra el sistema opresor y combatimos al fascismo”, dice retador y como todo un conocedor desde sus 18 años Luis, estudiante del cuarto semestre del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Detrás de ese contundente argumento se encuentra un adolescente delgadito, que se alza 1.69 metros de estatura. Ojos negros, morena la piel, corto el cabello castaño oscuro y una sonrisa infantil y sardónica enmarcan el rostro más infantil que adolescente de Luis.
Con un cubreboca industrial blanco -que le escamoteó a su tía Marta-, bufanda anudada a manera de turbante y holgada playera blanca, encabezó los destrozos durante la manifestación del pasado 2 de octubre en la ciudad de México.

Aparece en los videos de la trifulca con granaderos en la antigua glorieta de El Caballito. Decenas de fotografías y videos lo muestran intentando romper los cristales del edificio alterno del Senado de la República. Su figura aparece en primer plano destrozando los cristales de la tienda Oxxo.
No es darketo, anarquista, punketo ni skato. No usa tatuajes en el cuerpo. Dice que no le “hace a la mota” aunque sí acostumbra “tomar chelas con los cuates en las fiestas”.

Nadie le ordenó enfrentarse con la policía ni romper vitrinas y aparadores.
No estuvo en la cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Cancún.
Tampoco frecuenta el tianguis del Chopo donde se reúnen miles de darketos, punketos y skatos.

No pertenece a ningún grupo político, cultural o deportivo.
Nadie le pagó para asistir a la manifestación.
Pero no fue solo a la marcha.

Luis, de 18 años recién cumplidos; Francisco, de 19, y Hugo, de 17, aceptan en entrevista que son responsables de los ataques a bancos, medios de información, concesionarias automotrices, tiendas de autoservicio y de comida rápida y que sí tenían un objetivo: “expresar nuestro repudio a la injusticia y contra los principales gandayas de este país, los banqueros que explotan al pueblo, los senadores que hacen malas leyes y las empresas trasnacionales son fuente de humillación para sus trabajadores. Que la gente sepa que ésos son los explotadores. Y no son actos vandálicos, es acción directa”.

Confiesan que es la primera vez que se enfrentan a la policía, destruyen cajeros automáticos y aparadores. Pero advierten que no será la última.

Porros
El lunes 29 de septiembre, Luis, sus primos Francisco y Hugo, junto con una veintena de compañeros del CCH Sur, acordaron participar en el contingente de su escuela en la manifestación del 2 de octubre.
Los tres viven en el Pedregal de Santo Domingo, una colonia fundada hace unos 20 años por paracaidistas (obreros, comerciantes, campesinos pobres, colonos).

Luis es el mayor del matrimonio de Juan y Guadalupe y tiene cuatro hermanos, todos varones. No pertenece a una familia desintegrada, pese a que su padre ha tenido cuatro trabajos en los últimos ocho años y ha cambiado residencia un par de veces en ese lapso.

Desde que tiene memoria, las reuniones familiares estuvieron salpicadas de encendidas discusiones sobre “derechos humanos”, “democracia”, “lucha de clases”, “capitalismo”, “socialismo” y “dictadura del proletariado”.

Antes de ir siquiera a la escuela primaria, Luis explicaba que su papá no estaba en casa porque lo metieron a la cárcel “cuando se peleó con Carlos Salinas de Gortari”. En realidad fue despedido por su participación sindical y la búsqueda de empleo lo alejó de la ciudad de México. Durante dos años trabajó en Campeche, Durango y Tamaulipas.

Sin embargo, Luis y sus tres hermanos sí visitaron la cárcel. Muchas veces acompañaron a su abuela a visitar a un primo de su madre cautivo en el Reclusorio Preventivo Oriente. Originario de Guerrero, su tío encabezó una invasión en las faldas del Ajusco en 1989. Acusado de despojo, estuvo preso dos años.

Su madre misma, empleada del gobierno federal, es una activa mujer que participa en los comités vecinales que exigen servicios públicos y también pertenece a un par de sociedades de autoconsumo con sus vecinas, además que ha sido delegada sindical en la secretaría de Estado donde trabaja.
Ese es el único elemento de formación política y acaso la diferencia con sus otros compañeros de escuela.

Igual que cualquier joven de su edad, a Luis y sus tres primos les gustan las fiestas, la música -de toda, rock, ska, electrónica, brit-pop, grupera y hasta ranchera. Menos fresa como la de Luis Miguel y esas cosas- y el sexo opuesto, pues hace un par de años descubrieron que las mujeres pueden ser “muy bonitas y bien chidas”.

Sus padres, nunca los estimularon a crear un grupo ni afiliarse a ningún partido político. Sin embargo, desde hace tres meses decidieron organizarse en un grupo, “que no es grupo, porque no tiene nombre, afiliación ni líderes”. El objetivo es sencillo: defenderse de los porros y “combatir el fascismo”.

Todo comenzó al inicio del actual semestre en la UNAM, cuando se cansaron de ser extorsionados por los porros del Grupo Estudiantil Sur (GES). Los tres primos dicen que desde hace un año “los chavos del GES se dedican a talonear (pedir dinero) a la banda y quien no se mocha lo agreden. Son muy pocos los atacados físicamente, a la mayoría les echan montón y los corretean. A las chavas las hacen llorar”.

Sin embargo, las agresiones subieron de nivel. El pasado 3 de septiembre un grupo de estudiantes se enfrentó con los vándalos del GES y ante la desventaja numérica los porros lanzaron tres petardos recubiertos de monedas, que se transforman así en verdaderas granadas de fragmentación. El saldo fue de tres estudiantes heridos levemente.

Hugo -de recién ingreso al CCH, que en esa ocasión llevaba cubreboca de la tía Marta y playera amarilla- explica que “la comunidad se organizó y en una asamblea con maestros, trabajadores y estudiantes exigió a las autoridades encabezadas por Rito Terán Olguín, que expulsara a los porros”. El director del CCH dijo que no podía actuar, porque “necesitaba nombres para identificarlos y así levantar una acta administrativa. Todo mundo le explicó que ellos sabían que siempre se reúnen afuera de los baños del Edificio T y enfrente de las escaleras del Edificio S y existen muchas denuncias”.

En ese momento le propusimos ir a identificarlos, pero dijo que no porque se provocaría un enfrentamiento, agrega Francisco -el mejor camuflajeado de los tres-, el mayor del trío, este año abandona la escuela y espera estudiar Biología en Ciudad Universitaria.

Afirman que las autoridades conocen a los porros e incluso los maestros los han denunciado, “pero el director no hace nada. Son sus cómplices, les sirven a él”, agrega Francisco.

Ante la impunidad de los porros del GES, cuenta Francisco, aparecieron otros porros como “el grupo Zero; los del 3 de Marzo, del CCH Vallejo; Los Lagartos, de Prepa Cinco, y hasta los vándalos del Apocalipsis, de la Facultad de Derecho”, dice Hugo.

“La banda está paniqueada, porque los talonean y los agreden. Nosotros ya nos cansamos y por eso decidimos organizarnos”, dice un Luis despreocupado y sin ninguna emoción en la voz.

Antifascistas
“Si la dirección de la escuela permite que los porros se agandallen con los estudiantes, allá ellos, pero yo no me voy a dejar”, advierte retador Hugo, el más pequeño de los tres primos con cara infantil, lampiña y salpicada de barros adolescentes.

Desde antes del primer enfrentamiento del 3 de septiembre con los porros, un grupo de 20 chavos, entre ellos como seis mujeres, decidimos reunirnos todos los viernes para discutir cómo defendernos.
Los tres adolescentes se reivindican como un grupo antifascista y lo definen como combatir “el rascismo, la discriminación y la explotación que padece nuestro pueblo”.

Desde luego que los porros son fascistas, dice Hugo, el más enfático de los tres primos. “Pero existen muchos fascistas. Y no estoy hablando de los famosos como Carlos Slim y George Bush. En la escuela hay chavos que adoptan actitudes fascistas y discriminadoras sólo porque tienen más plata y se sienten superiores”, agrega con un marcado énfasis que intenta ser didáctico.

El fascismo -añade Francisco, el mayor de los tres- es algo más. “Se manifiesta en la actitud elitista de esos que se sienten superiores porque se creen cerebritos; también existen los fascistas con la chavas, machistas que se aprovechan de ellas sólo porque son hombres”.

El grupo está contra eso, pero también contra la explotación de nuestro pueblo, la explotación del planeta y la destrucción de la ecología. Todas esas son actitudes fascistas y quienes encabezan esas empresas son fascistas. Así que nuestra primera tarea es en la escuela porque ya nos cansamos de los porros.
“No somos anarcos, no nos gusta. No estamos contra los darketos y punketos. Esa es su onda y si les gusta, pues chido”, añade.

El siguiente paso es la acción directa, coinciden.
Las autoridades no hacen nada y la comunidad ya está preparada, muchos grupos y activistas en el CCH Sur, están haciendo trabajo político. Crece la oposición a los porros, la banda se organiza en brigadas de información y la consigna es “porros fuera de la UNAM. Ya son muchos lo que participan en difundir el movimiento. Otros deben prepararse para la acción directa”, sostiene convencido Francisco.

Pero llegará la hora de los cocos, reflexiona sereno. “La dirección no hará nada contra los porros, por eso nosotros nos estamos preparando. Alguien debe correrlos, sacarlos a patadas y cuando lo intentemos se van a poner violentos. Entonces se armarán los cocos”, dice convencido Francisco.

Estamos seguros que la comunidad apoyará, porque como dice la banda “la sangre apasiona”, indica convencido Luis.

Y eso fue lo que ocurrió, según sus palabras, el pasado 2 de octubre. “Teníamos planeado atacar tres objetivos, hacer pintas y dejar claro nuestro repudio, que el pueblo supiera que estamos en contra de la globalización, la explotación de las transnacionales, los ratas de cuello blanco, el robo del Fobaproa. Pero la banda se sumó, porque la sangre apasiona”, añade.

Vandalismo
--Con quién vienen -fue lo primero que les pregunté a mis sobrinos Francisco y Hugo, cuando los encontré en Tlatelolco. Me respondieron con el contingente de la escuela. A Luis no lo vi por ningún lado, pero como siempre andan juntos supuse que estaba con ellos - explica Juan, empleado del gobierno del Distrito Federal.

No pasó ni media hora cuando unos cinco chavos embozados me saludaron después del enfrentamiento entre el contingente del CCH y los porros en Flores Magón y Reforma.

Eran mi hijo -el mejor camufleajeado de todos, que ni yo mismo pude reconocerlo- y sobrinos, con sus amigos de la escuela que frecuentan la casa.

Y estaban embozados porque a Luis los porros del CCH se la sentenciaron. Lo identificaron y querían madrearlo. Por eso se cubrió la cara, explica.
Estos adolescentes que pertenecen al grupo sin nombre, reconocen que el saldo de sus ataques es negativo.

“Queríamos que la gente conociera nuestro rechazo y repudio a la injusticia y pobreza del pueblo, pero creo que les quedo una imagen negativa de nosotros. Que somos vándalos. La culpa la tienen los medios de comunicación y nosotros que no hicimos brigadas de información”, acepta Francisco.

Los objetivos, explican los tres, eran cuatro: empresas transnacionales: Oxxo, Súper 7, Kentucky Fried Chicken, Honda, Nissan, SEAT y Peugeot, porque “las que financian las guerras de exterminio contra pueblos hermanos como Irak y Afganistán, además fuentes de explotación donde los trabajadores son maltratados y humillados a cambio de salarios bajísimos” y violan la ley “cada que les da la gana violan la ley federal del trabajo para hacer más ricos a los ricos y pobres a los pobres”.

A los bancos porque son los “saqueadores del pueblo, delincuentes de cuello blanco, estafadores, mercaderes del fraude. Hay que recordar que el rescate bancario del Fobaproa es el fraude más grande de la historia, que ha llevado al país a la actual crisis. Son causantes de la destrucción de las familias, les quitan la casa, el coche por las… ¿cómo se llaman?... hipotecas”.

Medios de comunicación, porque “desprestigian a los movimiento populares y en el 2 de octubre del 68 mintieron al pueblo, como Universal y Excélsior, pero sobre todo Televisa mediatiza y estupidiza al pueblo”.

Oficinas de gobierno (en realidad el edificio alterno del Senado), “porque es un nido de ratas donde se esconden los vendepatrias para crear injustas leyes y dar luz verde a gobiernos extranjeros y empresas multinacionales, quienes se reparten el botín que se oferta al mejor postor. Para ellos todo está a la venta, hasta la vida puede ser privatizada”.

--Pero si no existía ningún volante o desplegado ¿la ciudadanía cómo iba a conocer su mensaje? -pregunta el reportero.
--Bueno, eso nos falló.

--¿De dónde sacan que Oxxo es una empresa transnacional? (pertenece a la regiomontana Femsa)
--Debe serlo, tiene muchas sucursales en todo el país.

--¿No les gustaría que una tienda como ésa estuviera aquí en el barrio?
--No, preferimos las tiendas de la colonia. Dan más barato que las cadenas de autoservicio. La vinatas sólo se manchan (exageran) con el licor en la noche.

--¿No creen que al destruir un cajero afectan más a los usuarios?
--No, porque todas los bancos son dueños de las propias aseguradoras. Así que cuando hay destrozos ellos ganan de todas maneras. Además, todas esas tiendas tienen seguro. No pierden.

--Aquí en la colonia no hay ninguna sucursal bancaria, ¿no les gustaría que hubiera una con cajero incluido?
--No, ¿para qué? Todos los de aquí son obreros, empleados que no tienen tarjeta. A la gente de aquí le pagan con dinero en efectivo todos los sábados. Los cajeros son para los burgueses que tienen dinero.

--Dicen que destruyendo vidrios y aparadores también querían enviar un mensaje a los inversionistas…
--Sí, que deben pensar dos veces en venir aquí. Que está muy mal que exploten y humillen a los trabajadores, que los obreros mexicanos no deben ser explotados. Así que si quieren invertir que lo piensen dos veces, porque pueden perder mucho.

--Pero entonces no habrá fuentes de empleo…
--Ahora tampoco hay trabajo.

--Qué responden a la gente que dice que cuando ocurrió la matanza del 2 de octubre ustedes no habían nacido y ni siquiera saben porqué fue, cómo ocurrió.

--Que yo haya nacido mucho tiempo después, no quiere decir que no entienda por lo que lucharon, que crea que sea justo. No porque nací mucho tiempo después no tengo derecho a honrar a los muertos que lucharon por el pueblo. La lucha por la justicia nos concierne a todos -explica Luis.

--Pero otro lado está el caso del Fobaproa, los chavos que nazcan ahora y durante mucho tiempo después, van a tener qué pagar algo en lo que ni siquiera conocen y se hizo cuando ellos no habían nacido. A poco a los que nazcan después del ¿Fobaproa les van a perdonar la deuda? -tercia Francisco.
“Pero que quede claro”, dice Luis, “nosotros sólo atacamos los vidrios. No saqueamos. Fuimos a protestar no a robar. Somos antifascistas no rateros”.
Para desgracia del grupo, reconocen los tres, la imagen que existe de ellos es muy mala.

Sí, explican, la violencia se desbordó, en parte porque atrás venían los porros y ellos sí iban a saquear, pero sobre todo porque “es muy difícil contener a la banda, porque la sangre apasiona y entonces nada la detiene”.

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