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La ineficacia de Vicente Fox
Manuel Pineda

Lo que en 2000 inició como uno de los gobiernos con más legitimidad política en la historia de México, en tres años se ha convertido en sinónimo de ineficiencia. Poco a poco los mexicanos pierden la fe en un presidente que les prometió mucho y cumplió poco.

Vicente Fox
Vicente Fox

La legitimidad del presidente Vicente Fox se desvanece en medio de escándalos por el financiamiento ilegal a su campaña y por la ineficacia de su gobierno.
Tema recurrente en los discursos del titular del Ejecutivo, la legitimidad con que inició su gobierno comienza a ser cuestionada por diversos sectores que ven con malos ojos que en el poder lo tenga una persona que llegó a la presidencia a través de financiamiento ilegal.

La legitimidad es lo que hace posible la relación gobernante-gobernado. La legitimidad se obtiene por dos elementos fundamentales, por la legalidad y por la aceptación al mandato.

Ángel Gustavo López Montiel, director de la carrera de Ciencia Política y Derecho del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, explica:

“Para que un gobernante sea legítimo en un Estado moderno y democrático como es el caso de México, primero debe contar con el sustento legal que le da al gobernante el haber ganado en unas votaciones vigiladas por la ley y, segundo, lo que respecta al principio de aceptación que significa que el gobernante es aprobado por la mayoría de la población. En este sentido, la legitimidad política le otorga la autoridad para el ejercicio del poder.”

Manifiesta que las leyes plantean los espacios de autoridad que hacen posible el ejercicio del poder. “Vicente Fox es un ciudadano común, pero tiene un espacio de autoridad porque se lo dimos y la ley así lo establece, el presidente es legítimo porque pasó por la legalidad y un proceso de aceptación y eso le da la autoridad para el uso del poder”.

Pero esta legitimidad del presidente Fox quedó en entredicho por el escándalo de sus “Amigos” y la reciente multa que propinó el Instituto Federal Electoral al PAN, por más de 500 millones de pesos, debido al financiamiento ilegal a la campaña presidencial, lo que provocó que voces como la del consejero electoral Jaime Cárdenas cuestionara la legitimidad del presidente de la República.

No obstante que los diputados e investigadores consultados coinciden en que Fox es uno de los presidentes que llegó al poder con más legitimidad, reconocen que el escándalo de “Amigos de Fox” lastima en gran medida ese activo político.

En la Cámara de Diputados es evidente que existen posturas encontradas, pues mientras que para el diputado perredista Horacio Duarte el presidente no solo pierde legitimidad en el caso “Amigos de Fox”, sino autoridad moral, para el diputado panista Sergio Vázquez García, integrante de la Comisión Jurisdiccional, no compromete la legitimidad del presidente.

“Creo que falta tiempo para establecer si ha perdido legitimidad; por supuesto llegó con mucha popularidad, pero también depende del desarrollo público de otros actores políticos y creo que el ciudadano entiende que faltan todavía tres años de trabajo y se tendrá que analizar a final del sexenio”, dice Vázquez.

Sergio Aguayo, investigador del Colegio de México, considera que “Amigos de Fox” plantea dudas de credibilidad, pero en la medida en que no haya algún argumento serio de alguna institución legítima que maneje la idea de que el financiamiento pone en entredicho el resultado de las elecciones, eso no se puede cuestionar, “pero mancha y se lastima la credibilidad que había adquirido”.

Respecto a si la ineficacia que ha mostrado el presidente pone en entredicho su derecho a gobernar, Aguayo Quesada considera que no, pues mientras las reglas no permitan la revocación del mandato por ineficiencia, “el país tendrá que esperar hasta el 2006 para hacer el relevo”.

Pero el diputado priísta Federico Barbosa no piensa lo mismo y considera que Fox sí ha perdido legitimidad por la ineficacia de sus políticas de gobierno y puede perder la autoridad que necesita para gobernar.

“Todo lo que se promete y no se le da respuesta hace que se pierda credibilidad y legitimidad. Sobre el caso ‘Amigos de Fox’, puedo decir que todo lo que en un momento cimentó y legitimó un proceso y después se descubren, que fueron falsedades, le resta legitimidad. Ahora que se descubrió que hubo recursos del extranjero, eso le va a restar legitimidad y de seguir así se puede llegar a una pérdida absoluta de autoridad para gobernar”.

Signos de la debacle
Para Sergio Aguayo los factores más importantes que permitieron la legitimidad del presidente, fue contar con un Instituto Federal Electoral y un Tribunal Electoral que por primera vez eran independientes del Poder Ejecutivo y garantizaron que el conteo de votos fuera transparente.

“La legitimidad es un ingrediente importante en una sociedad democrática; el concepto es bastante subjetivo por cómo se expresa en la cultura, pero se objetiva en leyes que tienen que ver con las modalidades del ejercicio del poder público en cada país”, dice el investigador.

Para Aguayo, los factores que han mermado la credibilidad del presidente -no la legitimidad, aclara- han sido la ineficacia para gobernar, el incumplimiento de las promesas de campaña, el papel que ha jugado su esposa en el ejercicio del poder y el desorden en su gabinete. “Esto ha erosionado su credibilidad”.

Para el diputado perredista Horacio Duarte, la legitimidad debe estar permanentemente refrendándose a través de los hechos y las acciones respecto de lo que la gente quiere. Considera que el presidente Fox comienza a alejarse de las necesidades de la población por no cumplir con las promesas que hizo cuando era candidato.

Hace algunas semanas, en una evaluación periodística se mostró que de 50 compromisos hechos en la toma de posesión, el presidente Fox ha llevado a cabo sólo el 32 por ciento y sólo en el 14 por ciento se reportan avances.

Estos indicadores, dice Horacio Duarte, son los datos que hacen pensar que el presidente a corto plazo pierda legitimidad. La falta de mayoría en las elecciones de julio pasado es una muestra de que la gente empieza a desencantarse, “sobre todo en la parte que tiene que ver con no terminar con el viejo régimen”.

No obstante, Sergio Vázquez, congresista de Acción Nacional, minimiza estos problemas, pues considera que estos son normales en un periodo de transición que ha sido doloroso. Acepta que debe haber cambios, pero señala que a veces no se pueden hacer lo bastante rápido como espera la población.

“La ciudadanía esperaba cambios rápidos, pero estos dependen de un Poder Legislativo que ahora es autónomo e independiente, pero que se le olvida que debe estar coordinado con el Ejecutivo”, indica Vázquez.

Respecto a que la legitimidad es un privilegio que se gana en las urnas pero que se mantiene a través de las acciones de gobierno, Ángel Gustavo López Montiel, investigador del Tecnológico de Monterrey, recuerda que un ejemplo fue lo que ocurrió durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a quien se le cuestionó su legitimidad por el presunto fraude de 1988.

Sin embargo, reconoce que aunque Carlos Salinas tuvo problemas de credibilidad al principio de su mandato, gradualmente consiguió legitimidad por las acciones que emprendió recién llegado a la presidencia.

“Salinas construyó su legitimidad a través de las acciones que llevó a cabo en su sexenio; lo contrario ha sucedido con el presidente Fox, quien no ha tenido la capacidad para encontrar los mecanismos que convenzan a la clase política de la necesidad de las reformas estructurales para sacar al país de la crisis en que se encuentra”, señala el investigador.

Duarte advierte que Vicente Fox debe ser más sensible para escuchar los reclamos de la población en función del desencanto que ha provocado un gobierno que no cuaja y no resuelve los asuntos esenciales. “No puede haber legitimidad si no hay acciones, más cuando las reformas estructurales no son del todo lo que se esperaban y solo ve la parte económica y deja todos los demás asuntos rezagados. No hay intención de desmontar al viejo régimen, pues está con ellos, ya que el proyecto económico es el mismo. Está retrasando la democratización del país. Va a regresar el autoritarismo y el presidente no percibe el peligro”.

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