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En Israel también se dice No. Desde el interior del Estado hebreo ha salido a la luz la abierta oposición de agrupaciones ciudadanas contra la política de exclusión de los palestinos y cuyo reciente capítulo estremeció al gobierno del premier Ariel Sharon: la sorprendente negativa de 27 pilotos israelíes a realizar operaciones contra militantes palestinos en que podrían morir civiles.
Prácticamente a diario, ciudadanos israelíes y palestinos padecen desde hace años los efectos de los ataques suicidas contra blancos hebreos y la respuesta militar de Israel han dejado una estela incontable de civiles muertos. Tel Aviv recibió la condena internacional el año pasado tras la muerte de 16 civiles cuando aviones F-16 lanzaron una bomba de una tonelada en un vecindario en la ciudad de Gaza para matar a Salah Shehade, del grupo Hamas.
El 25 de septiembre pasado, en su misiva dirigida a Dan Halutz, jefe de la Fuerza Aérea, los aviadores explicaron: "Nosotros, que fuimos enseñados a amar a Israel y que hemos contribuido a la empresa sionista, rechazamos tomar parte en ataques contra centros de población civil".
Este es el desafío más notable de miembros de las fuerzas armadas desde la invasión de Israel al Líbano en 1982, cuando un jefe de la brigada de tanques renunció a atacar luego de haber visto niños a través de sus prismáticos.
El "motín de los pilotos" como lo llamó Yedioth Ahronoth, el principal periódico de Israel, desató un debate que se centra en el golpe vergonzoso contra una Fuerza Aérea de la que Israel se vanagloria y si los 27 pilotos veteranos -sólo nueve están aún en activo- demandarán al ejército por la forma en que enfrenta la revuelta palestina por su independencia.
De igual manera se discute si los militares pueden, en conciencia, oponerse a la política oficial del ejército, pero en todo caso en círculos gubernamentales, castrenses y ortodoxos se elude el aspecto moral de asesinar a civiles.
El teniente coronel Zeev Rotem, piloto en retiro -que no firmó la carta-, aclaró ante Radio Israel su posición: "se nos enseñaba a no ir a lugares donde hubiera civiles. Esa norma cambió. Hoy atacamos objetivos donde hay civiles, mujeres y niños, sabiendo que hay gran probabilidad de que mueran".
¡Sitiados!
En junio de 2002, Israel empezó a construir un muro electrónico en Cisjordania para “impedir los ataques suicidas palestinos”, que en su primera fase medirá 115 kilómetros y en total tendrá una longitud de 360 kilómetros con un costo superior a los 350 millones de dólares.
Además, como afirmó Fawzi Youssif, embajador de Palestina en México, el muro se erige en tierras expropiadas a los palestinos obligándolos a perder sus hogares y tierras agrícolas, con lo la guerra preventiva contra el terrorismo de Israel condena a miles al destierro, la miseria y el exterminio.
En una carta enviada al presidente George W. Bush, la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) exigió al gobierno estadounidense que sancione a Israel por la construcción del muro. Joe Stork, su director ejecutivo para Oriente Próximo y el norte de África, afirmó que "aún en su primera fase, la barrera tiene un terrible coste para decenas de miles de personas".
Escudos humanos
Ante esta situación numerosas organizaciones civiles en Israel se han constituido como verdaderos escudos humanos para evitar el etnocidio contra los palestinos que encabezan los halcones de Tel Aviv.
La organización israelí, Mujeres de Negro, se ha manifestado a favor del silencio de las armas, reconoce la necesidad de palestinos e israelíes a la paz que no puede existir sin el retiro del ejército israelí, sin el fin de los asentamientos judíos, que se reconozca al Estado de Palestina y su coexistencia con Israel y que Jerusalén sea una ciudad compartida, capital de dos pueblos y dos Estados.
Mujeres de Negro se creó en diciembre de 1987 a inicios de la primera Intifada por mujeres (como Hagar Roubless, fallecida en 2001), siguiendo el modelo de las Madres de la plaza de Mayo en Argentina.
Comenzó en Jerusalén, en la Plaza de Francia rebautizada por las mujeres plaza Hagar -donde se reunían mujeres palestinas tras los acuerdos de Oslo con sus congéneres palestinas- y se extendió a todo el país (actualmente cerca de diez plazas y rotondas) y al mundo entero. Todos los viernes, desde hace catorce años, mujeres vestidas de luto (símbolo de la tragedia de ambos pueblos) alzan una mano negra con el lema “Alto a la ocupación”.
Gracias a su perseverancia y pese a fluctuaciones políticas, hostilidad y machismo así como a las contra-manifestaciones de los grupos de extrema derecha, entre 15 y 20 mil gargantas gritan su único lema: “¡Alto a la ocupación!”.
Bath Shalom (en hebreo, Hija de la Paz) es otra organización nacida en las entrañas del Estado hebreo que se pronuncia contra la ocupación de Palestina. De origen feminista pacifista, trabaja por la paz justa entre Israel y sus vecinos árabes y junto con el Centro de Jerusalén para las Mujeres, organización de las mujeres palestinas, forman el Enlace de Jerusalén.
Por su parte, Machsom Watch, se trazó el objetivo de observar la conducta de la policía y del ejército en los controles entre Israel y Palestina.
Desde octubre de 2000, cuando la policía israelí mató a trece palestinos ciudadanos de Israel, nació la Coalición de Mujeres por una Paz Justa, que reúne a una decena de movimientos de mujeres que trabajan por el fin de la ocupación. Las Mujeres de Negro forman parte de esta coalición y participan en diferentes acciones.
Estas agrupaciones de mujeres, académicas, de izquierda o religiosas han solicitado la protección internacional a los territorios ocupados y buscan popularizar la consigna de boicot a los productos israelíes que provengan de los territorios ocupados.
Esta alianza de organizaciones integra a testigos de la escalada represiva de Sharon y de su empecinamiento por negociar de acuerdo a la premisa “paz por territorio” y evoca que el 4 de marzo del 2002 declaró que su objetivo era aniquilar a Arafat, el Presidente de la Autoridad Palestina. “Sharon no quiere pagar el precio de la paz”, declaró Judith Warschawski, una Mujer de Negro.
A través de la acción de estos grupos opositores la opinión pública israelí está cambiando. A las Mujeres de Negro y Machsom Watch se han unido mujeres de diversos ámbitos, como Shalom Ah´shav (Paz Ahora), la izquierda moderada que se implica de nuevo.
Iconos en la lucha por las libertades civiles y derechos de los palestinos en Israel son Uri Avnery, líder de Gush Shalom, Dr Gadi Elgazi, de la organización Ta'ayush así como el Profesor Jeff Harper, del Comité contra las Demoliciones de Casas y Gila Svirsky, de la notable Coalición de Mujeres.
En este amplio espectro tienen un lugar preponderante Sara Flounders, directora del Partido Comunista de Israel y el Centro de Acción Internacional, que han exigido una investigación internacional a cerca de la posible utilización, por parte de Israel, de armas con uranio empobrecido en un intento por acabar con la Intifada Palestina.
En 1989, activistas israelíes y palestinas que trabajaban por la paz se reunieron por primera vez en Bruselas. Fue el inicio de un diálogo que en 1994 dio lugar al establecimiento de Jerusalem Link, comité de coordinación de las organización Bat Shalom (israelí) y al Centro de Jerusalén para las Mujeres (palestina), donde comparten los principios políticos de un modelo cooperativo
Organizaciones como el Centro de Acción Internacional, han instado a Israel a reconocer el derecho a la objeción de conciencia.
El 15 de marzo de este año, representantes de 19 organizaciones pacifistas y de derechos humanos israelíes se reunieron en Ramallah con el Comité de Emergencia Palestino, para discutir las medidas del Gobierno de Sharon para continuar con su política de anexión en caso de que los Estados Unidos atacasen a Irak.
Miembros de Alternative Information Center, Forum Smoll Haifa, Gush Shalom, Ha-Campus lo Shotek, Israeli Committee Against House Demolitions, Indymedia, Ta'ayush, Windows, Women's Coalition (Bat Shalom, Kvisa Shchora, MachsomWatch, New Profile) y Yesh Gvul, entre otros, expresaron su temor de que tras la ofensiva aliada contra Irak, Sharon ordenara la deportación y traslado de la población desde ciertas zonas en Cisjordania, especialmente desde las destinadas para la anexión.
Tales acciones serían dirigidas por colonos locales armados contra la población civil palestina, por lo que las organizaciones israelíes prometieron evitar tales actos.
También se discutió la posibilidad de que ante el comienzo de la ofensiva contra Irak, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), intensificarán los prolongados cierres y toques de queda que pueden llevar a la hambruna, así como a asesinatos y destrucciones masivas de hogares. También se prevé la interrupción de comunicaciones y el corte del suministro eléctrico.
En particular, se discutió la posible decisión de Sharon para eliminar o deportar a Yasser Arafat y las medidas que tomarían los integrantes del movimiento pacifista israelí-palestino en tal caso.
“Or la-goyim”: El movimiento pacifista israelí y judío, presentó el 30 de septiembre un listado de sus demandas al gobierno israelí:
A. El levantamiento del bloqueo militar de las ciudades y campos de refugiados palestinos para que circulen libremente.
B. El desmantelamiento de los asentamientos. Se pide que no sólo no se construyan más o que se amplíen los existentes, sino que se desmantelen en su totalidad los que ya hay y que se aloje a los israelíes dentro de las fronteras legítimas del Estado de Israel.
C. No más muertes extrajudiciales de terroristas palestinos. Acusan a Israel gobierno de terrorismo de Estado y le exigen “no más asesinatos selectivos de líderes palestinos”.
D. Eliminar las restricciones a la entrada de trabajadores palestinos para que retornen a sus trabajos en Israel. La seguridad no justifica que se les impida ganarse la vida de forma digna, lo que, además empeora las condiciones de vida en los territorios ocupados.
E. No más demoliciones de casas, ni más destrucción de campos de cultivos. No más expropiaciones de terrenos a los palestinos para crear supuestas franjas de seguridad, como el actual muro que se construye en territorio palestino.
F. No más arrestos ilegales ni torturas.
G. No más rechazo a una fuerza internacional de pacificación en la zona mientras se negocia un acuerdo justo para las partes.
Además, estas organizaciones exigen que el Estado de Israel trate por igual a todos sus ciudadanos, que elimine de su legislación todas aquellas leyes que propician que la población árabe y, en general, todos los habitantes no judíos sean ciudadanos de segunda clase, para quienes el disfrute de su estatus está vedado.
Objetores
El rechazo a servir en el ejército israelí, para perpetrar ataques contra las poblaciones civiles y proteger las colonias, por cada vez más soldados y oficiales israelíes ha sido esencial en este comienzo de reacción de la opinión israelí y movimientos de la izquierda moderada.
Se les llama `refuseniks' y son los que se niegan a cumplir el servicio militar. Algunos se niegan a cumplirlo en los territorios ocupados, y otros en ningún sitio. Forman parte de la llamada resistencia no violenta israelí contra la ocupación israelí y a favor de la coexistencia y la cooperación.
Entre los refuseniks célebres destaca la figura del soldado Noam Kuzar, convertido a sus 19 años en un símbolo del movimiento pacifista de Israel opuesto a la guerra contra los palestinos y propugna la desobediencia militar.
Este recluta fue condenado a 29 días de calabozo por negarse a participar en una misión en los territorios autónomos, alegando que esas zonas palestinas no son su país. "Ésta no es mi guerra", alegó ante los superiores que lo juzgaron, una frase que se ha transformado en un estandarte nacional.
Kuzar, miembro de una unidad de élite del Ejército israelí, debía proteger un asentamiento judío emplazado en territorio enemigo. La orden era tan tajante como rotunda: primero, disparar; después, preguntar. El recluta se negó a obedecer, no subió al autobús pese a las amenazas de sus mandos. Un tribunal militar le impuso, sin posibilidad de defensa o de recurso, una pena de 29 días de arresto en un calabozo.
"Los territorios autónomos no son mi país; aquello es Palestina", alegó Kuzar durante la vista ante el instructor militar, al tiempo que alegaba que su única aspiración es "poder vivir en paz algún día junto con la comunidad árabe".
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Acción Internacional
Jesús A. Núñez, académico español de la Universidad…expresa su opinión sobre los escenarios a corto y mediano plazo sobre la solución al conflicto palestino-israelí: Se plantea un escenario de continuación de la violencia por las dos partes.
Para Sharon el uso de la fuerza se ha convertido en su única estrategia para resolver sus problemas con los vecinos y en la medida en que lo que hace no basta para garantizar la seguridad de los israelíes, tratará de incrementar la capacidad de sus ataques, tanto en los Territorios como en cualquiera de los países de la zona que poyen a los grupos violentos palestinos. la Autoridad Palestina, por su parte, no tomará ninguna acción decisiva para detener la actuación de los grupos violentos palestinos; hacerlo supondría provocar una guerra civil palestina. Además, Arafat no tiene nada que mostrar a su pueblo como compensación por adoptar esa exigencia israelí.
En relaciòn a la potencial expulsión de Yasser Arafat de territorio palestino, el acadèmico esrima que ell problema no es sólo para la AP (no hay relevo claro a Arafat y cualquier sustituto creible, que no existe en la órbita de la OLP, sería mucho más radical (Hamas o Yihad Islámica): el problema sería también para Israel porque la eliminación política o física de Arafat provocaría una movilización general en los Territorios y un estallido de violencia contra Israel que dejaría pequeño lo que ahora conocemos.
No se dan las condiciones para una alianza árabe. En el ámbito político la Liga Árabe es absolutamente irrelevante y las divisiones impiden posturas comunes de fuerza. En el ámbito militar, la superioridad israelí en todos los terrenos y la segura renuncia de Egipto a implicarse en un ataque militar contra Israel hace cualquier otra opción totalmente imposible.
Ante este escenario, el ùltimo plan de paz conocido como Hoja de ruta, parece haber conducido a una escalada, por lo que Nuñez copnsidera que la Hoja de Ruta está muerta (nunca ha servido realmente como la base para un cambio de tendencia, dado que no había voluntad por cumplir sus compromisos por parte del gobierno de Sharon, ni Washington estaba dispuesto a presionar de verdad para que su desarrollo fuese cumplimentado de manera simultánea por las dos partes).
La escalada viene provocada por el error estratégico en ambos bandos de considerar que a través de la fuerza y con acciones violentas todavía es posible que consigan sus objetivos (la historia debería haberles servido para aprender que eso es imposible).
Washington es el único actor externo con capacidad real para provocar un cambio de situación; pero no puede esperarse que Bush se implique realmente en obligar a Sharon a modificar su estrategia. Le ha dado margen de maniobra para actuar de esta manera, le interesa que Sharon colabore en el marco de la guerra contra el terror; no puede abrir nuevos frentes (mientras Iraq y Afganistán siguen tan mal) y, además, las próximas elecciones en EEUU hacen que Bush se vuelque hacia los temas interiores y su búsqueda de una nueva victoria en Nov-04.
Ante la imposibilidad de que las relaciones internacionales y la diplomacia sean historia, el académico del Instituto de Estudios sobre conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), de España, que no hay a la vista ninguna posibilidad de que llegue a existir un Estado palestino, como mínimo mientras Sharon siga al frente: Sólo cabe esperar más violencia a corto plazo.
Las relaciones internacionales no son historia, en el sentido de que sigue habiendo relaciones; aunque ahora parece que EU promueve un unilateralismo peligroso y un uso de la fuerza como principal instrumento para hacer frente a la defensa de sus intereses. Queda por ver si la Unión Europea puede poner en marcha una alternativa multilateralista, volcada en la prevención de los conflictos y en el respeto a la legalidad internacional (para ello, sin embargo, primero que acabar por definir una política exterior, de seguridad y de defensa común, y ésa es una tarea que todavía no tiene garantizado el éxito.
Espero que esto pueda servir para la publicación. Le ruego que me comunique en qué momento se ptrocede finalmente a publicar el texto en el que se haga referencia a mis opiniones y que me haga llegar un ejemplar a esta dirección:
En tanto, la internacionalista mexicana Julieta Espín, que actualmente cursa estudios de posgrado en España, opina que las relaciones internacionales y la diplomacia contemporánea se declararon incapaces ante el conflicto palestino-israelí y dejan la responsabilidad de la solución a la gestión de la superpotencia mundial (Estados Unidos) en virtud del fracaso de la Hoja de Ruta.
Cualquier intento diplomático por lograr la paz en Oriente Medio se ha desarrollado en un ambiente de crisis. La firma de paz entre Israel y Egipto a finales de los setenta provocó la expulsión de ese país de la Liga Árabe y el asesinato de su presidente. Desde que se inició el proceso de paz en 1991, Siria y Líbano lo boicotearon y desde 1993 la violencia en la zona ha traido muchos atrasos y reveses al mismo. Incluso si ya no se puede hablar de un proceso de paz, pese a los esfuerzos por aplicar la llamada Hoja de Ruta, no creo que se pueda hablar de una rendición de la vía diplomática, porque entonces ¿Qué herramienta de negociación quedaría? La diplomacia es el arte de la negociación, aún en situaciones extremas como las que ahora vive la región.
La comunidad internacional, basada en el derecho internacional generado sobre todo en el seno de las Naciones Unidas, reconoce que la solución al conflicto árabe-palestino pasa por la finalización de la ocupación de Gaza y Cisjordania. Aún si los líderes palestinos se vieran forzados a aceptar otra salida diferente al retiro israelí, los palestinos de a pie no lo aceptarían, y las dos Intifadas son clara muestra de que ninguna represión les hará cambiar de idea. Ni siquiera la situación hegemónica actual de los Estados Unidos ni su sempiterna alianza con Tel Aviv.
Recordemos que tras el final de la Guerra Fría todo mundo era optimista respecto a una pronta resolución del conflicto, pues éste se había enmarcado en la lucha bipolar y se creía que el nuevo vencedor impondría sus intereses (proclives a crear un Oriente Medio aliado) a los contendientes. Desgraciadamente esto no fue así y tras una década de negociaciones la violencia perdura.
Así pues, no considero que "la responsabilidad de la solución" se le pueda imputar de manera exclusiva a los Estados Unidos, aunque sea el principal actor externo en el conflicto y el único que puede forzar a Israel en primer lugar y en segundo término a la AP a sentarse y negociar bajo unas bases mínimas de justicia y equidad. Los palestinos piden mayor compromiso a los europeos, tradicionalmente más cercanos a sus demandas, y éstos no pueden tirar la toalla en el momento que más se necesita un equilibrio político en la zona.
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