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El cofre del tesoro fílmico
Nancy Flores

El acervo fílmico más grande de México sobrevive en el eterno “estire y afloje” de los recursos financieros. Como la mayor parte de las instituciones dedicadas a la cultura, la Filmoteca de la UNAM tampoco alcanza a pellizcar lo que sería el presupuesto ideal para sus labores.

Filmoteca de la UNAM
Filmoteca de la UNAM

 

Ubicada en dos puntos de la capital, Centro Histórico y Ciudad Universitaria, esta dependencia alberga cerca de 30 mil películas originales, y es el único archivo que conserva la colección del cine silente nacional.

En nuestro país, sólo la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México posee instalaciones para almacenar materiales a base de nitrato. Por ello, hasta la Cineteca Nacional resguarda parte de su archivo en sus frías y acondicionadas bóvedas.

El presupuesto
Raíces y Torero fueron las películas que fundaron el acervo de la Filmoteca un 8 de julio de 1960. En aquel entonces el productor de ambas cintas, Manuel Barbachano, entregó las copias en 16 mm al rector de la UNAM, Nabor Carrillo; a la fecha esta institución preserva más de 100 mil latas.

Pese a su importancia, el 85 por ciento de los recursos anuales que recibe se invierte en sueldos. “Del presupuesto de 20 millones de pesos que recibimos este año, sólo un 15 por ciento fue para la Filmoteca, pues el resto se invirtió en el pago de salarios”, afirma el director Iván Trujillo Bolio.

La plantilla de trabajadores de la Filmoteca asciende a 130 empleados de base. Para el director esto representa un exceso. “En la UNAM tenemos un sindicato muy estricto y hasta las labores de limpieza cuentan. Por esto, sólo podemos disponer de tres millones de pesos para operar, producir y comprar material de películas, esto es muy poco”.

La Filmoteca contempla la preservación del cine en tres ámbitos, el trabajo de conservación, el de catalogación y el de exhibición. Para cumplir con estas expectativas, las instalaciones de la universidad cuentan con un laboratorio cinematográfico y cuatro salas de cine, además de las bodegas especialmente ambientadas.

“El laboratorio cinematográfico sirve para revelar y copiar los materiales en blanco y negro, esto nos permite afrontar los gastos que implica la restauración; no hacemos copias en color porque existen laboratorios dedicados a ello, pero en blanco y negro somos los únicos”, asegura Trujillo Bolio.

Entre sus actividades permanentes, el laboratorio se utiliza para revelar, duplicar y restaurar las películas que se preservan en el archivo. Otros servicios que presta son: copiado de materiales de 35 mm, 16 mm, reducción de 35 mm. a 16 mm, blow up de 9.5 mm. a 35 mm, revelado de 35 mm y 16 mm. blanco y negro y revelado de 16 mm a color.

Gracias al enfoque de preservación, la Filmoteca obtiene recursos que le ayudan a solventar los gastos no cubiertos por el presupuesto reducido a 3 millones de pesos anuales.

“A diferencia de otras dependencias, nosotros somos capaces de generar ingresos y de reutilizarlos. La UNAM nos permite aprovechar estos recursos, a veces se queda con el 20 por ciento, pero generalmente nos lo devuelve todo.

En los últimos años hemos logrado recibir por ingresos extraordinarios una cantidad similar al presupuesto operativo”, comenta Iván Trujillo, quien fue ex presidente de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF).

En el 2003 los ingresos por concepto de recuperación en taquilla, venta de libros, renta de videos y convenios internacionales para el copiado de materiales en blanco y negro se redujeron por medio millón de pesos.

Para contrarrestar las carencias económicas y concretar proyectos como el mantenimiento de la bóveda especial para películas a color, la Filmoteca inició un programa de donativos; como respuesta la familia Walerstein donó un millón de pesos que se invierte en la disminución de las temperaturas de la bóveda.

Aunque Trujillo Bolio no quisiera dar un estimado del presupuesto operativo ideal, accede a comentar que con cinco veces más la Filmoteca operaría mucho mejor. “Si tuviéramos unos 15 millones de pesos sería un muy buen presupuesto para trabajar. No me atrevería a dar un presupuesto idóneo, me gustaría tener más, en general a la UNAM le gustaría tener más en todos los ámbitos”.

Las carencias
Hace seis años, una vez agotado el espacio en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, la Filmoteca inició un aletargado cambio de sede. El resultado fue una accidentada separación geográfica que la ubica en el Centro Histórico y en la universidad.

El espacio arquitectónico ubicado frente a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, construido ex profeso, no ha concluido sus obras; actualmente carece de dos naves que se destinarían a la administración y a la investigación.

“Un edificio sería para alojar al personal administrativo y el otro para el personal del Centro de Documentación que está en San Ildefonso”, comenta Trujillo.

La falta de presupuesto y la etiqueta de “no prioritario” impiden la conclusión de la mudanza. “Estamos separados por cuestiones presupuestarias. Se ha planteado la necesidad de acabar la infraestructura, pero la UNAM ha entrado en una crisis económica en los últimos años, y este proyecto no ha estado en las prioridades”, se queja Iván Trujillo.

Según estimaciones de la Dirección General de Obras de la Universidad, para concluir la construcción de los dos edificios faltantes se requiere de entre 10 y 20 millones de pesos. Con la mitad de su personal en San Ildefonso y el resto en Ciudad Universitaria, en ocasiones la Filmoteca vive en la Calzada de Tlalpan.

“Estas instalaciones nos funcionan en gran medida porque estamos más cerca de la comunidad. San Ildefonso sirvió mientras el acervo no era tan grande. Sin embargo, seguimos utilizando esa sede para la investigación, es uno de los problemas, porque la biblioteca, el acervo de papel, está allá y las películas están aquí, y todos tenemos que trasladarnos de un lugar a otro”, explica el director de la Filmoteca.

Los objetivos
A diferencia de otros archivos como el de la Cineteca Nacional o el del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el de la Filmoteca no sólo almacena películas de arte, también resguarda documentos amateur y se especializa en la constitución de un archivo mexicano.

Sus objetivos fundamentales son: localizar, adquirir, identificar, clasificar, restaurar, valorizar, conservar y difundir películas y, en general, todos aquellos objetos y documentos relacionados con la cinematografía. Para realizar estas labores la Filmoteca se divide en tres subdirecciones: Cinematografía, Filmoteca y Difusión.

Actualmente, la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional realizan un recuento e intercambio de información en aras de conocer la memoria histórica del cine mexicano que se conserva. “Afortunadamente entre los dos archivos tenemos mucho más de lo que pensábamos”, dice su director.

Los 40 años de vida le han dejado una importante experiencia en la conservación de un siglo visto a través de imágenes cinematográficas, por ello, la Filmoteca se ha consolidado y tiene gran prestigio entre los productores contemporáneos.

“Tenemos una buena confianza de productores incluso de obras recientes, ellos nos depositan los negativos para que se conserven en nuestras bóvedas, aquí ya no almacenamos solamente las de nitrato”, desliza Iván Trujillo Bolio.

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