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A tres años
de gobierno, Vicente Fox no ha dado los resultados que se esperaban.
Esto se debe, dicen politólogos e investigadores, a la
ineficiencia de sus colaboradores y a la incapacidad del mandatario
para alcanzar acuerdos con los partidos de oposición
y sacar adelante las reformas que ha planteado su administración.
En su tercer
informe, el presidente Vicente Fox reconoció que las
cosas no se han hecho de la mejor forma, y señaló:
tenemos que admitir que hay tareas pendientes en
la administración.
El mandatario
reconoció que no es ajeno a los reclamos sobre mayor
eficiencia en el gobierno, y admitió que ha faltado experiencia
y una mejor gestión por parte de su equipo de trabajo.
Estamos
en un periodo de giro en el gobierno, que sigue generando incertidumbre
y no hay claridad después de tres años,
dice David Hernández, investigador de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales (Flacso).
Signos
de incapacidad
Los investigadores consultados sostienen que Vicente Fox se
ha encontrado con un Congreso dividido, que no ha entendido,
por su propia incapacidad, la importancia de aprobar las iniciativas
en materia de reformas estructurales. Coinciden en que el mandatario
no ha encontrado la forma de convencer a la Cámara de
Diputados sobre la necesidad de legislar en materia energética,
hacendaria y laboral.
José Luis
Reyna, investigador y académico de El Colegio de México
(Colmex), dice que hay un desempeño gubernamental deficiente,
un liderazgo poco eficaz y un grupo de colaboradores dentro
del Ejecutivo que no hacen su tarea en forma armónica.
Yo diría
que se están confrontando por primera vez los distintos
poderes de la Unión, principalmente el Ejecutivo y el
Legislativo, y esto se debe a un reacomodo de las piezas, no
a una transición, que no ha ocurrido, sino ante la alternancia
política, señala el catedrático.
Reyna argumenta
que el hecho de que no haya un proyecto de nación, que
no haya un liderazgo por parte del mandatario en un sistema
presidencialista, el hecho de que todos los actores políticos
hagan lo que quieren, pareciera que realmente hay un problema
de ingobernabilidad.
Pero no es el
caso, dice Reyna. Lo que hay es cierta inestabilidad política,
y por esto quiero decir que los poderes de la Unión,
en ninguna democracia, van a estar consensuados, pero en este
caso están confrontados en franca competencia.
El investigador
David Hernández, especialista en temas de opinión
pública y participación, afirma que el gobierno
de Vicente Fox se puede dividir en tres periodos clave, en donde
no ha podido orquestar las políticas públicas.
El primero comprende
el primer año de gobierno, en el cual tuvo la oportunidad
de aprender cómo gobernar al país o cómo
gestionar desde la Presidencia de la República, dado
que no era un presidente que tuviera la experiencia con la que
llegaron otros mandatarios.
Un segundo periodo,
que finalizó en el tercer informe de gobierno, en el
cual no mostró capacidad de orquestar las políticas
públicas bajo una planeación general de gobierno.
Y un tercer periodo, en el que Fox ha reconocido las fallas
de su gobierno y ha mostrado cierta voluntad para cambiar el
rumbo, periodo en el que ha tenido que echar mano del PAN para
empezar a involucrarlo más en el gabinete.
Estamos
en un periodo de giro en el gobierno que sigue generando incertidumbre;
no hay claridad después de 3 años de para dónde
vamos. Lo que sí parece claro es que ahora Fox se ha
dado cuenta de que no ha podido transmitir a la ciudadanía
el rumbo de sus acciones de gobierno, asegura Reyna.
Para el académico
e investigador de la UNAM, Valeriano Ramírez, la incapacidad
para gobernar del presidente se originó desde la forma
en como llegó a la presidencia, pues no fue un candidato
que tuviera un consenso general en el PAN, lo que provocó
que desde el inició de su gobierno no pudiera llegar
a acuerdos con la oposición y ni siquiera con su propio
partido.
Además,
señala que Fox cometió el error de escoger a un
grupo de colaboradores poco versados en el manejo de la administración
pública.
Esta situación
le acota mucho su poder para gobernar, pues le impide llegar
a acuerdos internos, además de que la dinámica
internacional le obliga a cumplir ciertos acuerdos y le excluye
de cumplir una agenda interna para tender puentes con los partidos
políticos, comenta Ramírez.
A juicio del
investigador, Vicente Fox pretendió gobernar delegando
sus responsabilidades en otras instancias de la administración
pública y ahí fue donde comenzaron los problemas,
pues no hay una línea clara de qué quiere el gobierno
federal.
Delegó
el problema del EZLN; delegó el asunto de los desastres
naturales a cada gobierno en donde se presentaban; delegó
el problema de la inseguridad pública a la Cámara
de Diputados; nunca ha asumido el papel de dirigir las acciones
y de hacer los planteamientos finales a través de los
cuales pueda llevar a cabo las acciones, enfatiza Valeriano
Ramírez.
Las
omisiones
En un ejercicio de reflexión, los especialistas consultados
coincidieron en que de las principales omisiones de Vicente
Fox en sus primeros tres años de gobierno, se encuentra
la falta de un proyecto de país; una dependencia excesiva
hacia sus colaboradores, lo que ha provocado conflictos entre
ellos, además de una escasa capacidad negociadora, y
su imposibilidad de cumplir las promesas de campaña,
como mejoras a la economía, disminuir el desempleo, resolver
el conflicto en Chiapas y la falta de compromiso con los sectores
más pobres del país.
El investigador
del Colmex, José Luis Reyna, explica que Fox prometió
un cambió pero nunca dijo cómo se iba a dar, no
existe una definición de un proyecto político
que dicte el rumbo del país. Como que el presidente
tiende a despachar en materia de relaciones públicas,
pero trata de enfrentar en lo mínimo las decisiones fundamentales.
Al delegar tanto, le da mucho poder a sus colaboradores y ellos
se confrontan entre sí, y aquí cabe el poder que
le da a su esposa, que más bien parece una vicepresidenta.
David Hernández
considera que Fox tiene toda la responsabilidad del equipo cercano
y no sólo a nivel de secretarías de Estado, sino
con subsecretarías y direcciones generales, pues en varias
secretarías parece que hay una especie de ausencia de
operadores políticos.
Los head
hunters te pueden dar buenos funcionarios desde el punto de
vista académico, pero la política no se basa solamente
en eso, se basa en contar con buenos operadores políticos
y de ahí viene el por qué se tiene que echar mano
de personas que trabajaron en administraciones anteriores, dado
la incapacidad de los nuevos cuadros para operar.
Confrontación
con el Legislativo
La relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo
ha estado marcada por la poca cooperación de los legisladores
hacia las propuestas fundamentales que plantea Vicente Fox y
por su poca capacidad para convencer y tender puentes de acuerdos
con los partidos políticos.
Para el investigador
David Hernández la falta de cooperación y entendimiento
entre ambos poderes se debe a la compleja dinámica de
la transición en México que ha sido muy larga,
muy gradual, y en la cual ha habido dos lógicas relacionadas
continuamente:
la lógica
electoral y la lógica de los acuerdos. La electoral
hace que no quieras que tu rival saque beneficio político,
porque piensas que ese beneficio político va a restarte
atractivo frente al electorado; en segundo lugar, creo que hay
un factor importante de desconfianza, vivimos un momento en
donde se está moviendo la clase política y no
se sabe quienes serán los interlocutores válidos
que tomarán una serie de decisiones y, por lo tanto,
esto genera un clima de desconfianza, y en tercer lugar, tenemos
una especie como de actores maximalistas que no son capaces
de renunciar a ciertos cotos de poder con tal de llevarse todo
el pastel, y prefieren que no haya pacto a renunciar a ciertos
beneficios.
Los politólogos
Hernández y Reyna coinciden en que no toda la responsabilidad
del mal manejo del país depende exclusivamente de Vicente
Fox, y aseguran que la clase política también
tiene mucho de responsable. La clase política no
sabe gobernar, añade Reyna.
David Hernández
recordó que en el pasado grito de Independencia el mandatario
habló sobre acuerdos, y repartió la responsabilidad
del Ejecutivo al resto de la clase política. En
cierta medida tiene razón y en cierta medida no. Tiene
razón en que en un periodo de transición se necesita
de la clase política con una capacidad negociadora para
sacar adelante los grandes proyectos, pero él tiene la
responsabilidad de llevar adelante una serie de políticas
que tiene que presentar ante el Congreso y cabildearlas con
fuerza, cosa que tampoco está haciendo.
El
tiempo encima
Respecto a si Vicente Fox podrá mantener el timón
y sacar a flote al país, los investigadores se manifiestan
poco optimistas.
Creo que
Vicente Fox llegó con dos pilares, una imagen de buen
gestor y de una persona cercana a la gente. Poco a poco fue
perdiendo lo primero y últimamente vemos que también
ha perdido la cercanía con las personas. Creo que para
reconstruir el barco tendría que retomar estos elementos
que ha perdido.
Creo que va a
tener dificultades por los tiempos, en año y medio va
a empezar la carrera por la presidencia, por lo que este es
el periodo en donde tiene que solucionar las malas decisiones
que la opinión pública tiene del Ejecutivo,
dice David Hernández.
Pero Hernández
es contundente en su conclusión: El presidente
no ha demostrado ser capaz ni de moverse a la antigüita
ni de concertar acuerdos, por tanto queda en medio.
Creo que está
tratando de salvar una imagen histórica como una especie
de padre de la transición y no está siendo capaz
de renunciar a esa imagen por la de un hábil negociador;
creo que fue un buen candidato pero no es un buen presidente.
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