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Teoría de la conspiración
Jorge Torres

Cuando Adolfo Onofre llegó a su departamento, tres agentes judiciales lo encararon, desenfundaron sus pistolas y se dispusieron a detenerlo. Secundados por un cuarto personaje, que conocía físicamente al inesperado visitante, los tres sujetos armados siguieron a toda prisa a Onofre que, asustado, corrió para ponerse a salvo.


Adolfo Onofre

La persecución no duró mucho. Uno de los agentes de la Policía Judicial disparó al aire y Adolfo Onofre se paró en seco. Se volvió lentamente con las manos en alto y observó de frente los tres cañones de las armas de sus perseguidores.

El asunto era más serio de lo que pensaba y la confirmación llegó sólo unos segundos después, cuando lo tundieron a golpes y lo llevaron a una agencia del Ministerio Público donde le fincaron cargos inauditos. El daño en propiedad ajena que se asentaba en actas no contaba con un detalle: la finca que había invadido era de su propiedad.

La teoría de la conspiración electoral le ha acarreado a Adolfo Onofre muchos problemas desde hace ya más de 15 años, cuando difundió por vez primera la existencia de tecnología de punta que podía alterar el resultado electoral en una elección presidencial. Desde entonces su agenda se enturbió con visitas a la cárcel y acosos judiciales que lo llevaron al exilio en Inglaterra.

Han pasado ya 16 años y Adolfo Onofre sigue en lo suyo: la “revelación” de una gran conspiración que mediante un sistema informático puede manipular cifras y resultados electorales. Onofre lleva varios años preparando un libro que tiene casi terminado, en donde documenta su hipótesis de la gran conspiración electoral.

Presidentes por computadora, título tentativo de la obra, sintetiza las maniobras del poder para ganar elecciones presidenciales y aventura complots cibernéticos en los que “el Instituto Federal Electoral está inmiscuido”, dice Onofre.

Se gesta la conspiración
Los problemas de Adolfo Onofre iniciaron en enero de 1987, cuando difundió, mediante el boletín informativo El Mercado de la Computación en México, información acerca de una computadora que había adquirido la Secretaría de Gobernación. “Escribí que había una computadora muy rara en Gobernación y que podía utilizarse no precisamente para contabilidad”, recuerda Onofre.

El boletín especializado en informática, que tenía un costo de 800 dólares anuales, era de circulación restringida y lo editaba una empresa que había fundado Adolfo Onofre en 1974 para estudios de mercado tecnológico.

En la edición del boletín de enero de 1987, Onofre deslizaba que había planes para alterar las elecciones presidenciales que se avecinaban y que se podía utilizar la computadora que había adquirido la Secretaría de Gobernación. “Ya se pensaba utilizar tecnología para un eventual fraude en el 88”, rememora Adolfo Onofre.

La computadora era marca Unisys, modelo A9F, y “fue precisamente esa máquina la que me provocó los problemas”, asegura Onofre.

En febrero de 1987, Onofre fue detenido y encarcelado escasas diez horas. Empezaba el acoso y la persecución judicial que lo llevaron nuevamente a la cárcel en junio de 1988 y octubre de 1989, cuando permaneció tres meses en la cárcel por una acusación de fraude fiscal. “Yo visité los reclusorios poniente y oriente, el único que no conozco es el sur”, dice Onofre.

Mientras estuvo en la cárcel, robaron su departamento y se llevaron todos sus papeles de trabajo y documentos personales. Lo curioso, dice Onofre, “es que no tocaron ni un solo objeto de valor”.

Fue entonces cuando decidió salir del país. “Había algo demasiado fuerte en mi contra; había perdido todo mi dinero y la empresa era ya casi inexistente”, recuerda Adolfo Onofre.

A finales de 1990 viajó a Inglaterra y solicitó asilo político. Durante seis meses vivió de la ayuda del Estado. Le proporcionaron vivienda y alimentos mientras consiguió el trabajo de traductor de literatura técnica de informática.

Cuatro años después regresó a México con la firme intención de documentar su libro y recuperar sus negocios. Su mala fortuna lo esperaba en su antiguo departamento, que estaba ocupado por agentes de la Policía Judicial.

La persecución y la golpiza que recibió Adolfo Onofre ese día le recordó los viejos tiempos que intentó olvidar en Inglaterra. Pero la teoría de la conspiración electoral seguía viva para Onofre.

Según este hombre de 56 años, la tecnología que representaba la computadora de Unisys, fue sustituida por un sistema informático que encargó la Secretaría de Gobernación a la empresa de consultoría Booz-Allen & Hamilton, que diseñó el sistema que Onofre llama “algoritmo del 40 %”.

Este mecanismo permitiría revertir los resultados electorales automáticamente. Para eso, dice Onofre, “el IFE los contrató oficialmente para tareas de integración de sistemas y aseguramiento de calidad”. Según Onofre se cerró así el círculo que permite el fraude electoral vía este sistema informático.

“Entró en acción Booz-Allen & Hamilton con sus ingenieros y diseñadores de software, hacen el trabajo y se lo venden enmascarado al IFE, que compra un sistema informático muy complejo y gasta mil millones de dólares”.

Siguiendo la teoría de la conspiración electoral de Adolfo Onofre, en 1994 todo habría estado listo para el fraude cibernético en favor del candidato presidencial Ernesto Zedillo, pero no se utilizó porque los resultados electorales lo favorecieron.

En el año 2000, Vicente Fox iba a ser víctima del sistema cibernético creado por Booz-Allen & Hamilton, pero el presidente Zedillo lo impidió, mandando a elementos del Estado Mayor Presidencial a los centros de cómputo clandestinos que se habían instalado para dirigir desde allí el fraude electoral.

Según Onofre, el equipo de campaña de Vicente Fox fue advertido años atrás del sistema cibernético. “Hablé en 1998 con Fox y me mandó con Marta Sahagún, quien a su vez me envió con Giovani de Luna, hoy funcionario de Procampo, a quien le entregué toda la información que había investigado”.

Para Onofre la teoría de la conspiración sigue, y los complots electorales no desaparecen. “El presidente Vicente Fox y su equipo saben de los intentos de fraude anteriores, y saben que las cosas que digo son ciertas”.

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