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La persecución
no duró mucho. Uno de los agentes de la Policía
Judicial disparó al aire y Adolfo Onofre se paró
en seco. Se volvió lentamente con las manos en alto y
observó de frente los tres cañones de las armas
de sus perseguidores.
El asunto era
más serio de lo que pensaba y la confirmación
llegó sólo unos segundos después, cuando
lo tundieron a golpes y lo llevaron a una agencia del Ministerio
Público donde le fincaron cargos inauditos. El daño
en propiedad ajena que se asentaba en actas no contaba con un
detalle: la finca que había invadido era de su propiedad.
La teoría
de la conspiración electoral le ha acarreado a Adolfo
Onofre muchos problemas desde hace ya más de 15 años,
cuando difundió por vez primera la existencia de tecnología
de punta que podía alterar el resultado electoral en
una elección presidencial. Desde entonces su agenda se
enturbió con visitas a la cárcel y acosos judiciales
que lo llevaron al exilio en Inglaterra.
Han pasado ya
16 años y Adolfo Onofre sigue en lo suyo: la revelación
de una gran conspiración que mediante un sistema informático
puede manipular cifras y resultados electorales. Onofre lleva
varios años preparando un libro que tiene casi terminado,
en donde documenta su hipótesis de la gran conspiración
electoral.
Presidentes por
computadora, título tentativo de la obra, sintetiza las
maniobras del poder para ganar elecciones presidenciales y aventura
complots cibernéticos en los que el Instituto Federal
Electoral está inmiscuido, dice Onofre.
Se
gesta la conspiración
Los problemas de Adolfo Onofre iniciaron en enero de 1987, cuando
difundió, mediante el boletín informativo El Mercado
de la Computación en México, información
acerca de una computadora que había adquirido la Secretaría
de Gobernación. Escribí que había
una computadora muy rara en Gobernación y que podía
utilizarse no precisamente para contabilidad, recuerda
Onofre.
El boletín
especializado en informática, que tenía un costo
de 800 dólares anuales, era de circulación restringida
y lo editaba una empresa que había fundado Adolfo Onofre
en 1974 para estudios de mercado tecnológico.
En la edición
del boletín de enero de 1987, Onofre deslizaba que había
planes para alterar las elecciones presidenciales que se avecinaban
y que se podía utilizar la computadora que había
adquirido la Secretaría de Gobernación. Ya
se pensaba utilizar tecnología para un eventual fraude
en el 88, rememora Adolfo Onofre.
La computadora
era marca Unisys, modelo A9F, y fue precisamente esa máquina
la que me provocó los problemas, asegura Onofre.
En febrero de
1987, Onofre fue detenido y encarcelado escasas diez horas.
Empezaba el acoso y la persecución judicial que lo llevaron
nuevamente a la cárcel en junio de 1988 y octubre de
1989, cuando permaneció tres meses en la cárcel
por una acusación de fraude fiscal. Yo visité
los reclusorios poniente y oriente, el único que no conozco
es el sur, dice Onofre.
Mientras estuvo
en la cárcel, robaron su departamento y se llevaron todos
sus papeles de trabajo y documentos personales. Lo curioso,
dice Onofre, es que no tocaron ni un solo objeto de valor.
Fue entonces
cuando decidió salir del país. Había
algo demasiado fuerte en mi contra; había perdido todo
mi dinero y la empresa era ya casi inexistente, recuerda
Adolfo Onofre.
A finales de
1990 viajó a Inglaterra y solicitó asilo político.
Durante seis meses vivió de la ayuda del Estado. Le proporcionaron
vivienda y alimentos mientras consiguió el trabajo de
traductor de literatura técnica de informática.
Cuatro años
después regresó a México con la firme intención
de documentar su libro y recuperar sus negocios. Su mala fortuna
lo esperaba en su antiguo departamento, que estaba ocupado por
agentes de la Policía Judicial.
La persecución
y la golpiza que recibió Adolfo Onofre ese día
le recordó los viejos tiempos que intentó olvidar
en Inglaterra. Pero la teoría de la conspiración
electoral seguía viva para Onofre.
Según
este hombre de 56 años, la tecnología que representaba
la computadora de Unisys, fue sustituida por un sistema informático
que encargó la Secretaría de Gobernación
a la empresa de consultoría Booz-Allen & Hamilton,
que diseñó el sistema que Onofre llama algoritmo
del 40 %.
Este mecanismo
permitiría revertir los resultados electorales automáticamente.
Para eso, dice Onofre, el IFE los contrató oficialmente
para tareas de integración de sistemas y aseguramiento
de calidad. Según Onofre se cerró así
el círculo que permite el fraude electoral vía
este sistema informático.
Entró
en acción Booz-Allen & Hamilton con sus ingenieros
y diseñadores de software, hacen el trabajo y se lo venden
enmascarado al IFE, que compra un sistema informático
muy complejo y gasta mil millones de dólares.
Siguiendo la
teoría de la conspiración electoral de Adolfo
Onofre, en 1994 todo habría estado listo para el fraude
cibernético en favor del candidato presidencial Ernesto
Zedillo, pero no se utilizó porque los resultados electorales
lo favorecieron.
En el año
2000, Vicente Fox iba a ser víctima del sistema cibernético
creado por Booz-Allen & Hamilton, pero el presidente Zedillo
lo impidió, mandando a elementos del Estado Mayor Presidencial
a los centros de cómputo clandestinos que se habían
instalado para dirigir desde allí el fraude electoral.
Según
Onofre, el equipo de campaña de Vicente Fox fue advertido
años atrás del sistema cibernético. Hablé
en 1998 con Fox y me mandó con Marta Sahagún,
quien a su vez me envió con Giovani de Luna, hoy funcionario
de Procampo, a quien le entregué toda la información
que había investigado.
Para Onofre la
teoría de la conspiración sigue, y los complots
electorales no desaparecen. El presidente Vicente Fox
y su equipo saben de los intentos de fraude anteriores, y saben
que las cosas que digo son ciertas.
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