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En ese río
revuelto salió a relucir la ropa sucia del IFE: jaloneos
por las cuotas de poder entre consejeros y altos funcionarios,
uso discrecional del presupuesto, que podría ser eventual
fuente de corrupción en las licitaciones y concesiones
de servicios profesionales.
En realidad,
en el cambio de noviembre próximo del Consejo General
del IFE se juega mucho, pues además de garantizar la
continuidad de elecciones confiables, enfrentan el reto de reducir
el costo de los comicios y cerrar definitivamente la puerta
al fraude electoral. Pero más que todo, propiciar una
democracia deliberativa que sea atractiva y enorgullezca a los
mexicanos.
La Cámara
de Diputados deberá elegir o ratificar a más tardar
el 31 de octubre a los nueve consejeros electorales -incluido
el sustituto de Woldenberg -, además de los sustitutos,
para integrar el Consejo General, la máxima autoridad
del IFE, y en ese proceso los partidos PAN, PRI y PRD están
en plena negociación. Por la composición en la
Cámara, a Acción Nacional le corresponderían
proponer tres, al PRI cinco y sólo uno al PRD.
Y una vez más
el IFE, será una cuota de los partidos, más que
de los ciudadanos.
Consejeros
ciudadanos
Desde 1991 cuando se constituyó el IFE, la ley ha tenido
al menos dos cambios sustanciales. En la primera etapa, la ley
identificaba a los miembros del Consejo General como consejeros
ciudadanos, pero en la reforma de 1996 se les denomina
consejeros electorales.
Ese cambio, explica
Bernardo Bolaños --profesor de derecho y filosofía,
que actualmente concluye un doctorado en la prestigiosa Universidad
de La Sorbona--, es importante, pues se buscaba que fueran menos
personalidades públicas y más especialistas de
derecho electoral y ciencia política.
En 1996, cuando
se nominó a ciudadanos distinguidos sin vínculos
aparentes con los partidos políticos y con prestigio
social gracias a su profesión (periodistas, abogados),
el Consejo General del IFE lo integraron mayormente académicos
de El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma
de México y el Instituto Tecnológico Autónomo
de México.
Lo que pesó
entonces, añade Bolaños, no fue tanto su prestigio
como ciudadanos y la confianza que les depositara la gente (pocos
mexicanos sabían de su existencia), sino la certeza de
los partidos en sus conocimientos como juristas y politólogos.
Eso, independientemente de sus simpatías políticas
y que supieran que su corazón latía por la izquierda,
el centro o la derecha. Ese equilibrio de parcialidades
ilustradas resultó viable y hasta exitoso, agrega
Bolaños.
El éxito
despertó el interés de otros académicos
que aspiran a beneficiarse del prestigio, la proyección
política, el salario y hasta el glamour del puesto.
Ahora, los puestos parecen que se repartirían entre el
ITAM y el Centro de Investigación y Docencia Económica
(CIDE).
Quizá
por eso suenen como posibles sustitutos de Woldenberg, Carlos
Elizondo Mayer-Serra, director del CIDE, y Federico Reyes Heroles,
director de Transparencia Mexicana, aunque éste se excusó
públicamente.
Para consejeros
por el CIDE suenan José Antonio Crespo Mendoza y Luis
Carlos Ugalde, ambos investigadores de la división de
Estudios Políticos.
Por el ITAM están
nominados José Ramón Cossío (profesor de
Derecho), Alejandro Poiré (director del área de
Ciencias Políticas) y Jesús Silva Herzog-Márquez
(profesor de Derecho).
También
se menciona al exsubsecretario de Desarrollo Político
de la Secretaría de Gobernación, Luis F. Aguilar.
Ahora, los suspirantes,
añade el investigador, suelen presentarse ellos mismos,
cabildear con los jefes de bancada en San Lázaro y acudir
a los partidos con sus líderes nacionales y políticos
influyentes en la estructura.
En esa pasarela,
que se aceleró en los últimos días, también
incluye aparecer en los medios impresos. Es recomendable
publicar algunos artículos que convenzan a los partidos
y diputados que el candidato tiene simpatías por ellos.
Basta elogiar ésta o aquélla proeza y felicitarse
de la madurez lograda, añade Bolaños.
Desde luego tienen
ventaja los académicos que escriben en los diarios de
circulación nacional, explica.
Así que
los candidatos a consejeros electorales con más posibilidades
son quienes pueden entrar en contacto con las élites
políticas y ostentan alguna medalla al mérito
profesional.
El PRI, con mayor
peso a la hora de votar, podría proponer a Carlos Elizondo
Mayer-Serra -con cercanía con el grupo de la líder
de la bancada priísta Elba Esther Gordillo- y bien visto
por el PAN y PRD.
Nacos
y trampolín
El IFE, dice Bolaños, se ha convertido en un vivero de
la clase política y en una incubadora para el Poder Legislativo
y la administración pública.
Y en efecto,
basta recordar el paso del actual secretario de Gobernación,
Santiago Creel, y de los diputados José Agustín
Ortiz Pinchetti, Juan Molinar Horcacitas (exsubsecretario de
Gobernación y vocero del PAN hasta febrero pasado) y
Emilio Zebadúa González (fugaz secretario de gobierno
en Chiapas).
El senador panista Felipe de Jesús Vicencio Alvarez dijo
que se desvirtuaría el trabajo y la credibilidad del
IFE si los partidos políticos imponen a los consejeros
electorales o crean cuotas.
Quizá
porque no vota en este caso, el senador Vicencio Alvarez añadió
que espero que los partidos políticos no caigan
en la tentación de aprovechar la renovación de
los consejeros electorales para caer en el regateo de cuotas.
Una cosa es que exijamos un IFE ciudadanizado y otra que sea
una institución donde cada partido tenga su parcela,
agregó.
En tanto, la
senadora priísta por Sinaloa, Martha Tamayo Morales,
estableció que tendremos que cuidar los perfiles
de los aspirantes para no escoger a una persona con algún
sello partidista.
Se quejó
de la falta de imparcialidad, y señaló el caso
del consejero Alonso Lujambio. Es insostenible su afirmación
de imparcialidad. Es a todas luces antipriísta como en
los casos Pemexgate y Amigos de Fox. Sus decisiones estuvieron
cargadas de esos elementos. Hay que ver sus parientes y familias,
han estado involucrados en el PAN, sostuvo.
Desde París,
dice que Bolaños, los mejores candidatos son quienes
tengan una trayectoria profesional en las ciencias humanas (politólogos,
juristas, sociólogos, historiadores, filósofos
políticos) o en el servicio electoral (funcionarios de
carrera del IFE).
El profesor Bolaños,
un pensador polémico y hasta provocador, indica que es
conveniente que no tengan nexos directos con algún partido
político e, incluso, que existan algunos cuya vida la
hayan consagrado al estudio de la democracia que existe fuera
de los partidos políticos (en la ciudadanía, los
movimientos sociales, la cultura política).
También
es importante que representen la diversidad del país,
que vengan del sur y del norte del país.
Voy a decir
algo polémico que, sin embargo, creo profundamente: sería
muy sano si la Cámara de Diputados nombrara a algunos
`nacos` como consejeros electorales. Es decir, a personas que
no tengan ni abolengo, ni tez clara ni hayan estudiado en Estados
Unidos o en España, agrega el catedrático.
Porque ahora,
dice el también profesor de derecho y filosofía,
existe la impresión de que el IFE reúne al jet-set
de una intelectualidad que vive de usar el lenguaje de la democracia.
Pues bien, hace falta ver allí a algunos plebeyos (esos
que buscaban la transición desde movimientos semiclandestinos
en los años 70, antes de que el Grupo San Angel asumiera
esa bandera cuando se puso de moda).
Eso no significa
que estos candidatos deban carecer de méritos profesionales:
es conveniente que cuenten con un posgrado, que hayan impartido
clases en la universidad, publicado en alguna revista académica
y participado en organizaciones civiles. Si, como dicen en privado
y a veces en público nuestras élites, México
es un país de nacos, entonces hay que comenzar
a compartir con ellos el poder.
--Con las reformas
de 1996, parecería que los consejeros representarían
a las élites de las academias, ¿ahora se corre
el riesgo de que puedan representar a las élites políticas
no partidistas y a la intelligentsia nacional?
--Esa tendencia
se observa en los rumores que corren. Pero como aún no
han sido nombrados los consejeros, es inútil hacer profecías.
Lo que llamas élites políticas no partidistas,
se podrían identificar más precisamente como las
personas que creen haber diseñado y empujado la transición
democrática ellas solas, desde las cenas que organizaban
en sus casas, y que creen que aun no han recibido su recompensa.
Jorge Castañeda, Elba Esther Gordillo, Santiago Creel
o Vicente Fox ya cosecharon lo que querían, ahora su
entorno intelectual quisiera ir al IFE.
Es legítimo
que hagan su luchita, pero algunos de esos intelectuales son
engreídos e ignorantes, porque ignoran a propósito
que la transición fue una conquista de movimientos sociales
desde antes de 1968, afirma.
El IFE no debe ser una pasarela hacia los altos puestos del
gabinete o del Legislativo, porque la sociedad sentiría
que pasó del PRI a una partidocracia estilo priísta.
Los
que quieren
El consejero presidente José Woldenberg no repetirá
y lo ha dicho a los cuatro vientos -aunque Contralínea
pidió entrevista, pero no fue atendida-, porque ya está
harto, cansado y satisfecho.
Se limitará
a convocar a una única sesión --aunque podrían
ser dos: la última de despedida-- ordinaria del Consejo
General antes de concluya su encargo, que será maratónica.
Ahí se establecerá la sanción económica
a la Alianza por el Cambio que ascendería a unos 600
millones de pesos, dividida entre los dos partidos.
José Barragán
Barragán, igual que Woldenberg, propone una renovación
paulatina (tres consejeros electorales) del Consejo General,
con la idea de darle continuidad a las tareas institucionales
y no perder la experiencia de los consejeros.
La fórmula
de Barragán Barragán es que el Congreso designe
a seis consejeros (presidente y cinco consejeros electorales).
Suele decir a quien lo quiera escuchar que él es el primer
propuesto para ser relevado del cargo y regresar a la academia
y al terreno jurídico en su natal Guadalajara.
Jaime Cárdenas
también se autodescartó y anunció que regresa
a la academia y a la abogacía. Dos poderosas razones
lo llevaron a tomar esa decisión: primero, sabe que su
radical postura en el caso Amigos de Fox le ganó el rechazo
del PAN, y en segundo lugar, porque está harto del vacío
que le hicieron sus colegas consejeros.
Su excesivo y
radical protagonismo colmó la paciencia del consejero
presidente. El último episodio, que lo llevó a
una abierta confrontación, fue cuando denunció
que la encuestadora Berumen y Asociados incumplió con
el contrato de monitoreo sobre la publicidad de partidos políticos
en medios electrónicos. Eso, añadió Cárdenas,
imposibilita al IFE a mantener una herramienta propia que fiscalice
los recursos públicos otorgados para las campañas
políticas.
Harto, Woldenberg
le pidió vía telefónica que llevara la
fiesta en paz y lo dejara acabar tranquilo su periodo.
Alonso Lujambio
se da por perdido, porque a sus 40 años de edad suma
dos infartos que lo mantuvieron fuera de la vida pública.
Por si fuera poco, le tocó bailar con las más
feas, pues tuvo la voz cantante como presidente de la Comisión
de Fiscalización en dos de los más polémicos
asuntos y que marcarán la gestión del IFE: Pemexgate
y Amigos de Fox.
Hijo de un fundador
del PAN, Amigos de Fox le pondrá una mancha más
al ya moteado tigre con su partido de origen.
Otro de los descartables,
por su gris actuación, es Virgilio Rivera, el exrector
de la Universidad Autónoma de Zacatecas, a quien reclaman
en su estado por presuntos malos manejos en el presupuesto,
además de su mala relación con el gobernador Ricardo
Monreal.
Otro es Gastón
Luken Garza, el joven y casi silente consejero bajacaliforniano
que ha dicho que en caso de no continuar, regresaría
a sus actividades empresariales en el noroeste, donde nadie
lo extraña.
Luken Garza fue
consejero distrital del IFE en Tijuana, consejero ciudadano
en el Instituto Estatal Electoral de BC --el único que
mantiene una estructura paralela al IFE, empezando por credencial
local para votar-- y luego presidente consejero del instituto
bajacaliforniano.
Sin conocerlo,
Cuauhtémoc Cárdenas lo invitó a su gobierno
como contralor general y a la salida de éste, fue asesor
de Rosario Robles. En diciembre del 2000 llegó al IFE,
pues fue suplente desde 1996 y ocupaba el primer lugar en la
lista de prelación. Aquí se le cuestiona su indefinición
política, que lo haría repetir en el cargo o,
paradójicamente, regresar a Baja California.
Formó
parte del grupo inicial (Consejo de Notables) de personalidades
que analizarían y propondrían una coalición
entre el PAN y el PRD para la contienda presidencial en el 2000.
Jacqueline Peschard,
única mujer en el Consejo General, tiene varios puntos
a su favor: discreta, respetuosa, capaz, ecuánime. Muchos
afirman que tiene todo para repetir, más porque en ella
el IFE cumpliría su cuota de género, que por su
capacidad.
Por la cuota
de género también se apuntaría a la investigadora
de El Colegio de México, Soledad Loaeza; Rosa María
Mirón Lince, del Instituto Electoral del Distrito Federal.
Si no es electo
consejero presidente y hace honor a su palabra, Jesús
Cantú regresaría a Monterrey, pues no aspira a
menos. Sin embargo, podría repetir en el cargo debido
a su movilidad y heterodoxia política (acomodaticio,
dicen sus detractores).
La alta burocracia
del IFE lo ve con malos ojos, porque, dicen en voz baja, su
convicción es la conveniencia. Algunos directores se
quejan de que utiliza los consejos locales y distritales a su
conveniencia y para presionar sobre diversas situaciones en
el Consejo General. Mantiene una imagen de conocer a fondo al
IFE, aunque en realidad sólo es una pose propia y de
sus asesores.
Tiene en la nómina
del IFE a amigos personales, como denunció en su momento
el exdirector del Registro Federal de Electores, Eduardo Badillo
Gutiérrez.
Hace mancuerna
con Arturo Sánchez Gutiérrez --director ejecutivo
de Prerrogativas y Partidos Políticos-- para cabildear
en el PAN a favor de ambos. Los panistas lo ven con recelo por
su indefinición política y en la Cámara
de Diputados se considera que tendría el voto del PRI.
El consejero
Mauricio Merino Huerta adelanta que se queda en el IFE siempre
y cuando sea como consejero presidente. Su espacio natural es
el Servicio Profesional Electoral, cuya dirección está
en manos de una de sus fuerzas personales: el PRI de Felipe
Solís Acero, a través de Marco Antonio Baños.
Es otro que si hace honor a la palabra regresaría a la
academia.
Marco Antonio
Baños Martínez, director ejecutivo del Servicio
Profesional Electoral, es otro de los de casa que aspira a ser
consejero electoral y cuenta con el respaldo de Felipe Solís
Acero. Los priístas en la Cámara de Diputados
también votarían por él.
El director ejecutivo
de Prerrogativas y Partidos Políticos, Arturo Sánchez
Gutiérrez, también quiere ser consejero a partir
del cobijo que le brinda Juan Molinar, exconsejero electoral,
exsubsecretario de Gobernación, exvocero del CEN del
PAN y actual diputado federal, de quien recibe llamadas inclusive
cuando funge como Secretario Técnico de la Comisión
de Fiscalización o en pleno Consejo General.

Carmen Alanís |
Otra que quiere
es María del Carmen Alanís, a través del
PRI y el grupo UNAM, al que pertenecería el actual presidente
consejero.
Y qué
decir del secretario ejecutivo Fernando Zertuche Muñoz,
el hombre más poderoso en el ejército burocrático
del IFE, quien actualmente teje alianzas y realiza un intenso
cabildeo.
Renglones
torcidos
A principios de este año, el Consejo General del IFE
votó --con la oposición del propio Woldenberg
-- un acuerdo en el que sujeta a la burocracia --10 mil 719
individuos-- y funcionarios de consejos distritales y locales
a la fiscalización de la Contraloría Interna y
a la Ley de Servidores y Funcionarios Públicos.
Pero deja un
enorme vacío legal sobre los consejeros electorales,
pues como son los propios consejeros quienes aprueban la elección
del contralor, no pueden ser fiscalizados por esa instancia.
Así que en los hechos, nadie los fiscaliza y eso permite
una manga anchísima.
Todo indica que
existe un manejo discrecional en el otorgamiento de asesorías
y servicios por honorarios que tienen al guiño de un
par de consejeros electorales.
Contralínea
solicitó una entrevista con el consejero presidente para
que ofreciera un balance de su gestión y también
el manejo del presupuesto de poco más de 5 mil millones
de pesos este año. La respuesta fue que tenía
la agenda cubierta las próximas dos semanas.
El reportero
solicitó a la Unidad de Enlace para la Transparencia
y Acceso a la Información, que depende del secretario
ejecutivo Fernando Zertuche Muñoz, información
sobre el presupuesto del 2002 y 2003 del IFE. Específicamente
del presupuesto ejercido por el Centro de Formación y
Desarrollo y la Dirección de Capacitación, así
como el nombre del proyecto de servicio de asesores para capacitación
en el 2003. Otro requerimiento fue la estructura laboral de
los consejos distritales y locales.
Primero fue atendido
por Alejandra Servín, quien ofreció enviar la
información vía correo electrónico. Pero
nunca llegó.
Más tarde,
Raúl Torres de la Unidad de Enlace, precisó que
no tenía conocimiento previo de la solicitud del reportero
y que esa información no estaba disponible, además
la petición tenía que hacerla personalmente en
las oficinas del sur de la ciudad, mediante un escrito, con
una copia, dirigido a Zertuche Muñoz.
Todo indica que
existe un manejo discrecional en el presupuesto, al menos en
el Centro de Formación y Desarrollo y la Dirección
de Capacitación Electoral y Educación Cívica.
Estas estructuras
son las encargadas de formar a los funcionarios de casilla y
aunque existe personal capacitado para proporcionar cursos (pedagogía,
estrategia, evaluación de pedagogía, diagnóstico),
menudeó la contratación de asesores externos,
contratación de familiares, amigos y recomendados de
consejeros electorales.
Elena Verdugo
Quiñones es la coordinadora del Centro de Formación
y Desarrollo, y María del Carmen Alanís Figueroa,
directora ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación
Cívica.
A ambas se les
reconoce por su capacidad y entrega al trabajo, pero también
por mantener un conflicto personal más allá de
lo laboral y la afición a las asesorías externas.
Con nexos familiares
y de filiación con el PRI de Baja California, la carrera
de Verdugo Quiñones comenzó en el IFE en 1991,
como vocal ejecutiva distrital. En 1994 su jefe, el priísta
Alberto Raza Saldaña, dejó la vocalía ejecutiva
estatal en Mexicali y regresó al PRI del estado.
A invitación
de Woldenberg, Verdugo Quiñones vino a la ciudad de México
para ocupar la Dirección Ejecutiva de Organización
Electoral --que depende de Junta General Ejecutiva del IFE--
en sustitución del también priísta Felipe
Solís Acero.
Elena Verdugo estudió ciencias políticas en la
Universidad Autónoma de Baja California, pero cuando
fue nombrada directora no cumplía el requisito de haber
concluido una licenciatura cinco años antes de su nombramiento.
La presión
obligó a Woldenberg a solicitarle su renuncia, pero la
reubicó en la Coordinación del Centro de Formación
y Desarrollo del IFE.
El primer círculo
de colaboradores de Verdugo Quiñones está integrado
por puro cachanilla (mexicalenses) y como buena norteña
tiene fama de temperamental y con carácter.
Mantiene una
fluida comunicación con José Woldenberg y Fernando
Zertuche, secretario ejecutivo del IFE, más allá
de que sean sus jefes jerárquicos. De entre los consejeros,
trabaja estrechamente con otro bajaliforniano: Gastón
Luken.
Por su parte,
María del Carmen Alanís Figueroa --hija del exprocurador
del DF, Agustín Alanís Fuentes-- también
rebosa carácter y tiene fama de caprichosa y voluble,
incluso con su propio personal.
María
del Carmen (Macaco, para sus íntimos) va a todas partes
--incluidos viajes al extranjero-- con su secretario particular,
Juan Carlos Cuervo, quien se entiende de sus cuestiones personalísimas,
como cargar el portafolios, entre muchas otras cosas.
Tiene un alto
sentido de las relaciones familiares, como lo demuestra que
uno de sus subdirectores sea su cuñado (está casado
con su hermana).
Alanís
Figueroa llegó al IFE en sustitución de Alberto
Begné, quien buscó la Secretaría Ejecutiva
pero perdió frente a Fernando Zertuche, así que
renunció, y tiempo después fundó la revista
Arcana. Hombre porfiado, insistió en la Secretaría
Ejecutiva y la consiguió, pero la del Instituto Federal
de Acceso a la Información Pública, donde actualmente
despacha.
Macaco mantiene
buena relación con José Woldenberg y Fernando
Zertuche. De los consejeros trabaja íntimamente con Jesús
Cantú Escalante.
Con Verdugo Quiñones,
Alanís Figueroa comparte, además, su cercanía
con un sector del PRI, una fuerte relación con el consejero
electoral Jesús Cantú, quien podría ser
apoyado por los diputados tricolores para suceder a José
Woldenberg.
Los que conocen
dicen que los comités distritales y locales son una gran
sangría. Qué hacen el vocal ejecutivo, secretario
y los dos secretarios de Capacitación, Organización
y el del Registro Electoral, cuándo no se trabaja en
proceso electoral. ¿A cuántas personas pueden
atender en el módulo? Y tienen salarios de 30 mil pesos
el jefe y 20 mil el resto.
Y es ahí
donde aterrizan buena parte de los contratos para capacitación
electoral por asesorías externas.
Un caso ejemplifica
la mala fiscalización. En junio del 2001, fue destituido
Eduardo Badillo Gutiérrez de la Dirección del
Registro Federal de Electores por la licitación de alrededor
de 4 millones de pesos a la empresa Niveles, propiedad de Oscar
Rossbach, pues según la Contraloría Interna se
cometieron serias irregularidades.
Al cabo de tres
años, dice Badillo Gutiérrez en entrevista, el
tribunal me dio la razón y se comprobó que no
cometí ningún delito y ahora me tienen que reinstalar.
Cuenta que Niveles
es una empresa que proveía software de computación
(digitalización) y brindaba servicio de mantenimiento
(sistema óptico), pero luego ofreció ser proveedor
de papel seguridad (que sólo se produce en Canadá,
Francia y Argentina) para las boletas y listados.
La verdad es
que la falta de control hizo que muchos --incluidos funcionarios
del IFE, consejeros y proveedores-- descubrieran que el IFE
es una mina de oro en las licitaciones.
Yo creo que es
muy grave que nadie le pida cuentas a los consejeros, dice Badillo
Gutiérrez. Varios hacen y deshacen, sugieren recomendados
y presionan a todo mundo. Desde luego que otros son muy respetuosos
y no se meten a la administración, agrega.
Por lo pronto
se anuncian dos jugosas licitaciones: la elaboración
de la nueva credencial electoral, que la ocasión pasada
obtuvo Unysis y la puesta en marcha del Centro Nacional de Cómputo.
La tecnología
para producir la credencial se modificó en el 2001 y
se cambió de la foto instantánea (polaroid) a
la digitalizada. El costo de la credencial se redujo de 15 a
6 pesos. El resultado de la nueva licitación, en la que
se inscribieron 19 participantes, se debe conocer la primera
semana de octubre.
En tanto, el Centro Nacional de Cómputo sustituye a 17
centros regionales de cómputo en el país y se
ubica en Pachuca, Hidalgo.
Los enterados
dicen que es la gran apuesta de Jesús Cantú y
amenaza ser un elefante blanco, porque deberá resguardar
los documentos originales de los 60 millones de mexicanos inscritos
al padrón, por lo menos 180 millones de papeles importantísimos.
El proyecto arquitectónico
lo tiene la UNAM y debe entregarse la primera parte en octubre.
Internamente,
Cantú Escalante es mal visto y se le conoce como el consejero
pura vida, pues no se olvida el pachangón de Júrica
--en donde agarró una borrachera de pronóstico
reservado-- y los 101 mil pesos en boletos de avión a
Monterrey con cargo a las arcas del IFE, irregularidades por
las que incluso fue destituido del cargo en agosto de 1999,
aunque finalmente regresó al Consejo General.
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TABLA
Cómo delinquir
con recursos públicos
Además
de los casos más sonados del Pemexgate, por el que el
PRI recibió una multa de 1,000 millones de pesos por
no reportar la totalidad de sus ingresos durante la campaña
presidencial del 2000, y de los Amigos de Fox, que hará
posible una multa de 500 millones de pesos al PAN y Verde Ecologista,
existen otros expedientes no menos importantes de ilícitos.
Casi la totalidad
de las entidades políticas con registro no resisten la
tentación de cometer fechorías con recursos públicos:
falsificación y duplicidad de facturas; manejo en efectivo,
en lugar de cheques; omisión de impuestos; abstención
o presentación extemporánea de informes de gastos
e ingresos; simulación de egresos; ocultamiento de ingresos
indebidos; compras de bienes a negocios de dirigentes; apoyos
de dependencias públicas y reportes falsos, entre otros.
Tan sólo
en este año, el financiamiento a los partidos políticos
fue de 4 mil 223 millones de pesos y para las agrupaciones políticas
de 48 millones de pesos.
Algunos ejemplos recientes: el 9 de julio, el IFE sancionó
a 48 de 77 Agrupaciones Políticas Nacionales, e inclusive
en algunos casos dio vista a la PGR o a la SHCP.
A la Unión
de la Clase Trabajadora le quitó su registro porque presentó
en forma extemporánea su informe anual de ingresos y
egresos.
El IFE suprimió la entrega total de recursos a las asociaciones
Comisión de Organizaciones del Transporte, Familia en
Movimiento, Movimiento Ciudadano Metropolitano, por dos años,
y Acción Republicana, Movimiento Mexicano El Barzón,
Organización México Nuevo y Universitarios en
Acción, por un año.
Las
faltas
Acción Republicana: reportó en su informe anual
2 facturas por 7 mil 463 pesos, las cuales había presentado
en otro momento para comprobar gastos de actividades específicas.
Comisión
de Organizaciones de Transporte: reportó 946 mil 753
pesos de ingresos por aportaciones de asociados y simpatizantes
en efectivo; también realizó pagos en efectivo
por la cantidad de 941 mil 140 pesos, cuya modalidad no está
autorizada por el código electoral.
Familia en Movimiento:
reportó una factura falsificada por 50 mil pesos, la
cual había presentado en otro momento para comprobar
gastos de actividades específicas.
Movimiento Ciudadano
Metropolitano: presentó una factura falsa por 8 mil 337
pesos.
Movimiento Mexicano
El Barzón: presentó como comprobante de pago una
factura falsificada por 55 mil 890 pesos.
Organización
México Nuevo: presentó dos facturas falsificadas
como comprobante de gasto por 38 mil 180 pesos.
Universitarios
en Acción: reportó 8 facturas falsificadas.
Otros casos:
Unión Nacional Independiente de Organizaciones, omitió
enterar impuestos. Se le multó con 200 mil pesos y se
dio vista a la SHCP.
Iniciativa XXI,
presentó recibos de honorarios asimilables a sueldos
por 18 mil 160 pesos, en los cuales omitió efectuar las
retenciones del ISR. Se le multó con 158 mil 642 pesos.
Frente Democrático
de Agrupaciones Sociales y Políticas; incurrió
en 12 faltas. No acudió al procedimiento. Se le multó
con 147 mil 525 pesos.
Expresión
Ciudadana: se localizaron 9 recibos de honorarios que tienen
fecha de expedición anterior a la fecha de impresión
por un monto de 44 mil 426 pesos. Se le multó con 67
mil 771 pesos.
Centro Político
Mexicano: no retuvo impuestos de pagos de honorarios por 272
mil 698 pesos. Se le multó con 58 mil 105 pesos.
Por diversas
faltas, recibieron multas entre 5 y 20 mil pesos Democracia
y Equidad, Unión Nacional Sinarquista, Asociación
Ciudadana de Magisterio, Acción y Unidad Nacional, Movimiento
de Expresión, Instituto para el Desarrollo Equitativo
y Democrático, Acción Afirmativa, Azteca AC y
Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía.
Ilegalidades
Por otra parte, el pasado mes de agosto, el IFE emplazó
a los partidos PRI, PRD, PSN y México Posible, así
como las agrupaciones Acción y Unidad Nacional y Diana
Laura, para que respondan por posibles delitos diversos.
El PRI reportó
en el 2002 haber entregado Reconocimientos por Actividades Políticas
(Repap) a Verónica Contreras y Laura Lucero Alvarez Molina,
por 252 mil pesos, y quienes manifestaron que en ningún
momento recibieron cantidad alguna por parte del PRI,
y que tampoco pertenecen a este partido.
El PRD recibió
recursos del exterior, aunque en especie: En junio de 2002,
realizó una donación de material médico,
proveniente del extranjero, al Hospital Civil de Nuevo Laredo,
Tamaulipas, que no reportó ni como ingreso ni como gasto
en su informe de ese año.
A solicitud del
IFE, el titular del hospital confirmó haber recibido
el donativo y que el PRD le solicitó autorización
para realizarlo. El donativo consistió, dijo, en medicamentos
originales, muestras médicas, material de curación
y material quirúrgico. El 29 de noviembre de 2002, informó
que no podía determinar el costo del material.
Por otra parte,
el IFE emplazó nuevamente al PSN porque al parecer en
2002 volvió a incurrir en una irregularidad cometida
en 1999, 2000 y 2001, la compra-venta de bienes y servicios
con las personas morales Corporación de Servicios
Integrados de Administración Gurios Imen, S.C.,
Desarrollo Integral de Servicios Corporativos S.A. de
C.V., cuyos únicos accionistas son funcionarios
del más alto nivel de dicho partido político.
Estos son: Gustavo
Riojas Santana, Gustavo Humberto Riojas Semental y Berta Alicia
Semental García.
El partido reportó
que durante el ejercicio de 2002 adquirió de las empresas
antes citadas diversos bienes y servicios por 23 millones 273
mil 700 pesos. El monto equivale al 22.70 por ciento del financiamiento
por actividades ordinarias permanentes durante 2001 destinado
a cada empresa.
También
fue emplazado México Posible por recibir aportación
en especie proveniente de la Delegación Iztacalco, que
encabezó Elena Tapia Fonllem.
Por lo que respeta a las agrupaciones políticas, se emplazó
a Acción y Unidad Nacional porque presuntamente
contrató, durante el 2001, diversos bienes y servicios
con la persona moral denominada Profesionales en Asesoría
y Servicios Especializados S.A. de C.V., por 782 mil pesos,
empresa respecto de la cual esta autoridad electoral no tiene
certeza de su existencia.
El monto corresponde
al 86.84 por ciento del financiamiento relativo al ejercicio
2001 destinado a la agrupación.
Así mismo,
el IFE emplazó a la agrupación Diana Laura porque
reportó con falsedad, en su informe de 2000, erogaciones
por concepto de Reconocimientos por Actividades Políticas
(Repap) a favor de Angélica Guadarrama Sánchez
y Nancy Elizabeth Morales Ramírez, a favor de la campaña
del candidato presidencial de la coalición Alianza por
el Cambio.
Guadarrama y
Morales negaron haber recibido centavo alguno y firmado los
recibos respectivos por 12 mil pesos.
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