Opciones

SSP pedirá apoyo para sistema de Seguridad Nacional

¿Qué es la Seguridad Nacional?

Estrategias para garantizar la Seguridad Nacional

Seguridad Pública o Seguridad Nacional

Seguiridad Nacional y relaciones exteriores

Seguridad Nacional: modelos de contrainsurgencia

Quién es Adolfo Aguilar Zinser

Secretaría de Seguridad Pública

Procuraduría General de la República

Polícia Federal Preventiva

Centro de investigación y Seguridad Nacional

Sedena

El fracaso del Consejo de Seguridad Nacional
Manuel Pineda

Después de tomar posesión como presidente de la República, Vicente Fox prometió hacer un análisis exhaustivo de la forma en que operaban los organismos encargados de la seguridad nacional del país.

Aguilar Zinzer
Aguilar Zinzer

En varios discursos resaltó el hecho de haber sido víctima de espionaje y dejó en claro que este tema sería prioritario en la agenda de su administración. Sin embargo a tres años de gobierno ni siquiera se ha hecho el esfuerzo por definir el concepto de seguridad nacional.

El 8 de enero de 2002 por decreto presidencial se creo el Consejo de Seguridad Nacional en sustitución del gabinete de seguridad nacional, instituido por Carlos Salinas de Gortari, el cual agrupaba a la Secretarías de Gobernación, Defensa, Marina, Relaciones Exteriores y Procuraduría General de la República, designándose la figura de consejero de Seguridad Nacional a Aguilar Zinder, cuya oficina se encontraba en el centro comercial Plaza INN.

Aguilar Zinzer incapaz
Pronto quedó de manifiesto la falta de sustento jurídico con que fue creado el Consejo y la incapacidad de Aguilar Zinzer para llegar a acuerdos con los secretarios de Estado encargados de la seguridad nacional.

Para Javier Oliva, profesor de postgrado de Sistemas Políticos y Estructuras de Poder, Políticas Públicas y Seguridad Nacional en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y asesor del Colegio de la Defensa Nacional, la creación del Consejo implicó un grave desconocimiento de cómo funciona esta área tan importante y delicada de la política del país y sus instituciones.

“Constitucionalmente el comandante supremo de las fuerzas armadas, es el presidente de la República. Entonces plantearse la situación de que un intermediario, así fuera propuesto por el presidente entre el procurador de la República, el secretario de la Defensa o el de Marina, implicaba violentar la Constitución.”

La segunda incongruencia -dice Oliva- es de carácter política y radica en el tratamiento que se le da a los temas relacionados con la seguridad nacional que ya existen desde que se creó el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN).

“De manera que plantear una superestructura burocratizaba un tema en el cual las decisiones se toman al momento. Por inconsistencia jurídica y falta de visión política para su creación no tuvo futuro esa coordinación y otras que han desaparecido”, dice el investigador.

Fox cayó en un pantano
Es evidente que para Fox el tema de la seguridad nacional, igual que otros temas estructurales del país, no es prioritario para su gobierno.

Gertz Manero, Macedo de la Concha, Vicente Fox
Gertz Manero, Macedo de la Concha, Vicente Fox

El presidente cayó en el mismo pantano que en materia de derechos humanos y otros temas, dice el investigador Sergio Aguayo. Recuerda que prometió reestructurar el CISEN, lo cual no ocurrió porque el diseño institucional supuso que iba a funcionar con los tres comisionados, cada uno en diferentes partes del gabinete.

El Consejo de Seguridad Nacional no funcionó dice Aguayo, primero porque no estaba contemplado en el organigrama de la administración pública federal y segundo porque era muy difícil políticamente que Santiago Creel, Rafael Macedo de la Concha, Clemente Vega o el CISEN entregaran información a Aguilar Zinzer para que se encargara de hacer la síntesis que establecía el decreto.

“Las fuerzas del viejo régimen no estaban dispuestas a entregar sus parcelas de poder y el presidente fue aceptando gradualmente esta situación en el campo de la seguridad nacional. Otro factor fue la incapacidad, indiferencia, impotencia y mediocridad del Congreso, incapaz de entender la trascendencia de legislar en materia de seguridad nacional.

Por su parte, el coordinador del Diplomado de Seguridad Nacional del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Oscar Rocha, reconoce que otro problema que tuvo el Consejo de Seguridad Nacional es que nunca estuvo claro si estaba autorizado o no por el presidente, por lo que algunos pensaron que era una ambición personal de Aguilar Zinzer y ante la ambigüedad de sus funciones los demás secretarios terminaron por no hacerle caso.

Considera que Fox no tenía donde ubicar a Aguilar Zinzer en el gabinete y cuando éste le propuso ser el consejero de seguridad nacional, el presidente aceptó sin entender lo que significaba. Zinzer nunca convenció al presidente de la utilidad que esto pudiera tener, y la prueba es que cuando sale cierran su oficina.”

El investigador considera que uno de los mayores errores fue mencionar en los primeros meses de su gobierno a un supersecretario que fue visto con recelo por el resto del gabinete.

“Aguilar Zinzer es muy difícil para trabajar en equipo y cuando fracasa en la oficina de Seguridad Nacional y se encuentra cortado de todo flujo de información, busca el Consejo de Seguridad de la ONU lo que causa un distanciamiento con su amigo Jorge Castañeda pues éste veía como un logro de la cancillería un lugar en el Consejo de Seguridad y Zinzer simplemente se fue por la libre”.

Algo peculiar, dice Rocha, es que la oficina se ubicara en el Centro Comercial Plaza Inn, al sur de la Ciudad de México, pues en política la cercanía dice que tan importante es alguien.

“Cuando Carlos Salinas era presidente, Córdoba Montoya tenía sus oficinas en la misma casa de Salinas y no dudo que Durazo tenga su oficina a milímetros de la de Fox, entonces mandar al consejero de Seguridad Nacional con lo rimbombante que esto suena a una oficina en un centro comercial habla de la poca importancia que tenía este Consejo dentro de las prioridades de la presidencia.”

José Luis Calderón Arózqueta, director de la maestría y coordinador del Diplomado en Seguridad Nacional del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) y quien trabajó por más de quince años en el CISEN, considera que al Consejo de Seguridad Nacional le faltó un operador que tuviera la capacidad para concensar con las distintas dependencias encargadas de la seguridad nacional y con capacidad de convocatoria.

“Más allá de los conocimientos, el Consejo necesitaba una persona capaz de dar confianza, pues la información que se maneja es muy sensible para la seguridad del país y no se puede intercambiar con cualquier persona y esa confianza se tiene ganar y no imponerse por decreto.

Marco jurídico
Los especialistas coinciden en que mientras no haya un marco jurídico que acote las funciones de los órganos encargados de la seguridad nacional, difícilmente se podrá contar con una agenda que incluya a los temas más importantes en esta materia.

De no legislar seguiremos viendo que en la agenda de seguridad nacional se incluyan cada vez más temas que nada tiene que ver en este sentido y que sólo provoca que las decisiones sean circunstanciales, sin una planeación y un seguimiento que nos haga vulnerables a obedecer los caprichos en materia de seguridad nacional de los Estados Unidos y se le exija demasiado a instituciones como el ejército.

Es imposible -dice José Luis Arózqueta- que se le exija a un gobernador que dé información institucional o que participe en una comunidad de inteligencia como los hay en otros países.

“¿Quién sienta a la mesa a aduanas, a la gente del SAT, del CISEN, de la PGR para decirles que va a haber una reunión mensual de seguridad para tratar temas como migración, ¿Cuánto tiempo se llevó para crear una comisión para investigar el caso de las muertas de Juárez? Si ya tienes a las instituciones pues ponlas a funcionar, organízalas pero si ves que un funcionario dice una cosa y otro dice otra, el estatal una el federal otra, entonces mientras no haya un marco legal pues no puede funcionar.”

Temas como la escasez del agua, el desempleo, Atenco o narcotráfico, son sin duda problemas de seguridad nacional. Sin embargo las agendas en este rubro deben planearse a una o dos generaciones a lo mucho, dice Javier Oliva.

“Pero no se pueden estar improvisando sexenio tras sexenio por la falta de una definición y una doctrina en materia de seguridad nacional y no se puede crear una coordinación o un Consejo nada más por querer hacer diferentes las cosas”, concluye.

Subir
Subir

Si tienes más información que compartir con nosotros sobre este tema o quieres darnos tu opiniones o sugerencias:

Nombre:
E-mail

Comentarios: