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En su afán
expansionista, Consorcio ARA --una de las constructoras más
grandes del país-- se asentó de nuevo en el estado
de México, en terrenos de la exempresa Sosa Texcoco,
donde edifica 13 mil viviendas en una zona contaminada con residuos
alcalinos, corrosivos y tóxicos, según expertos
en mecánica de suelos, geógrafos, ambientalistas
y ecologistas.
Los residuos
dañinos que aún quedan ahí se dispersan
por causa del viento entre los meses de febrero y marzo.
El sodio, que
parece polvo blanco, es un elemento metálico extremadamente
blando y muy reactivo, que irrita garganta, ojos y mucosas.
Si se respira en exceso, provoca diarreas, debilitamientos,
desmayos, alcalosis en la sangre y dermatitis. Tolerable para
el organismo humano, es mortal para plantas y animales.
El gobierno reconoce
la zona como una de las que presentan mayores conflictos de
abasto en servicios y desarrollo urbano, altos niveles de contaminación,
escasez de agua altamente salina y saturación de vialidades
y drenaje.
A decir de Margarita
Gutiérrez, investigadora del Instituto de Geografía
del Laboratorio de Análisis Físicos y Químicos
del Ambiente, el proyecto de ARA en Sosa Texcoco debe prohibirse
por lo inadecuado del terreno.
El subsuelo
tiene sodio que acaba con las construcciones; al reaccionar
con agua se convierte en sosa cáustica, la cual quema,
y al contacto con el cuerpo humano es sumamente agresiva, provoca
problemas respiratorios y de la presión, dice la experta.
Aunque no hay
un tiempo determinado para la corrosión, una vez que
las paredes construidas sobre terrenos con altos niveles de
sodio comienzan a presentar rastros de salitre, el desgaste
es inevitable.
De manera que
construir sobre bancos naturales de sodio está asociado
a una mala decisión, mucha corrupción y una gran
ignorancia.
El carbonato
de sodio es un componente natural del Lago de Texcoco. Lo debieron
de haber dejado en el lugar y las condiciones naturales en las
que estaba, y no usufructuar con esas tierras, mucho menos con
viviendas.
Así como
el Mar Muerto es utilizado como depósito de sales que
permite que los suelos de Israel estén limpios, en México
el depósito natural es esta zona, y construir viviendas
es similar a querer construir sobre el Mar Muerto, señala
la investigadora, quien augura que todo estará lleno
de salitre antes de que la gente que compre en el conjunto Las
Américas termine de pagar.
Vivienda
digna

¿Vivienda digna? |
Para los
futuros habitantes de Las Américas, la promesa es que
tendrán escuelas, guarderías, hospitales, estación
de bomberos, áreas recreativas, zonas deportivas y centros
comerciales. Parece impensable para los habitantes de Valle
de Ecatepec, sus vecinos, quienes obtienen el agua potable por
medio de pipas.
Ecatepec
registra un alto déficit de abasto de agua. El 80 por
ciento de la que se extrae del subsuelo se destina al Distrito
Federal.
Los representantes
de ARA afirman que no hay problema para el desarrollo del conjunto,
pero según un informe de la Comisión Nacional
del Agua, la zona fue declarada en veda.
Los promotores
dicen desconocer dónde se ubicarán los servicios,
y aunque ARA ni siquiera hizo la maqueta del proyecto, la constructora
ya vendió las mil 500 casas de la primera fase de desarrollo
del proyecto.
Cinco casas
de muestra (en colores pastel) son atractivas a los ojos de
los compradores: 60 metros de construcción a un costo
de 250 mil pesos, con créditos del Infonavit y Fovissste,
pero se oculta que en el subsuelo la sosa permanece intacta.
Suelo inoperante
Las arcillas de Sosa Texcoco, conocidas como expansivas, contienen
calcio, magnesio, potasio y sodio, este último en niveles
mucho más altos que los permitidos, más de ciento
por ciento que los niveles de salinidad del mar.
El exceso
de sodio, explica Adán Salgado, investigador de la UNAM,
provoca que las arcillas se hinchen, lo que dificulta su manejo,
a tal grado que hace inoperante el suelo.
El experto
en mecánica de suelos evalúa que este tipo de
terreno no es apto para la construcción, y de llevarse
a cabo, por muy resistentes que sean los materiales utilizados,
los edificios presentarán agrietamientos y hundimientos
diferenciales. El mantenimiento correrá por cuenta del
comprador.
Se está
especulando con una tierra inservible. Me parece insensato,
porque en esta zona los fosfatos originan emanaciones, gases
corrosivos que causan graves daños pulmonares, advierte
Salgado.
Al margen
de la controversia, Donald Forsek, representante de ARA, afirma
que éste es uno de los proyectos en los que más
confía el consorcio. ARA invertirá en Las Américas
5 mil 500 millones de pesos.
Definitivamente
va a ser un desarrollo con su propia problemática técnica,
pero la tenemos contemplada, y una muy buena estructura de costos,
y además tenemos la escala para afrontarla.
Forsek
asegura que ya hay muchos empresarios que pretenden invertir
en la zona, aunque se niega a dar sus nombres, pues se podría
caer la negociación.
Tajante,
señala que de ninguna manera ARA ejecutaría proyectos
no convenientes para sus clientes: Nuestro activo más
importante es nuestra reputación y nuestra marca.
Pero la
imagen de ARA no es del todo nítida. Tiene varias demandas
ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)
por incumplimientos de contrato en otras unidades habitacionales
del estado de México.
Vigías
sobre ARA
Víctor Manuel Borrás, director del Infonavit,
precisa que su labor es detectar incumplimientos y cuando se
presentan muchos casos sobre una determinada constructora, ponemos
una luz amarilla para futuras promociones que intente hacer
con nosotros y orientamos a los derechohabientes para que demanden
ante la Profeco.
Severo
Córdoba Muñoz, subdirector de Autorizaciones Urbanas
del Gobierno del estado de México, comenta que en Las
Américas el consorcio se comprometió a cumplir
con la nivelación del suelo, piso y materiales especiales
y con el implante de terrenos y rellenos, lo cual será
supervisado por el director general de Protección Civil,
Arturo Vilchis Esquivel.
De haber
incumplimiento, la dependencia citará a ARA en garantía
de audiencia, precedida de una sanción económica
y la posible revocación de la autorización.
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