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Los head hunters
que minuciosamente buscaron a los mejores hombres para conformar
al equipo de gobierno de Vicente Fox Quesada, casualmente los
hallaron en el grupo que ya venía trabajando con el presidente,
así como en la tecnocracia priista y, en menor medida,
en la panista.
Los nombres fueron
anunciados por el propio Fox una semana antes de que asumiera
la presidencia de la República.
Habían
acabado las campañas dos meses atrás, pero el
entonces presidente electo prometió crear un México
nuevo, e hizo alarde de su gabinetazo al que, dijo, había
contratado por seis años, en alusión a su certeza
de haber seleccionado a las personas idóneas para ocupar
las secretarías de Estado y las principales dependencias
gubernamentales.

Carlos Abascal |
Pero eso es
una temeridad. ¿Y si alguien sale mal? ¿Tenemos
todos que cargar con ellos los seis años? se pregunta
el politólogo e historiador Lorenzo Meyer Cossío.
El investigador y catedrático del Colegio de México
decide no contestarse porque la respuesta se adivina y esboza
una sonrisa.
En la práctica
se ve que hay una renuencia del presidente Vicente Fox a cambiar
su gabinete; no se han hecho los cambios que debieran. Hay varias
áreas que no han funcionado y ahí siguen los responsables,
lamenta.
En efecto, al
iniciar en septiembre la curva decreciente del gobierno de Vicente
Fox, el desprestigio de la clase gobernante ante la ciudadanía
es inocultable a pesar de las buenas noticias que destacan todos
los días la propia presidencia y las secretarías
de gobierno.
La sociedad le
dio la espalda el 6 de julio pasado a quien colocó en
la presidencia de la República un lejano 2 de julio de
2000, pues no perciben mejoría alguna en su precaria
calidad de vida.
Pero también
porque no se sienten representados por un presidente que felicita
a una mujer campesina que no sabe leer; o por un secretario
de Comunicaciones y Transportes que, con la intención
de realizar un aeropuerto, consulta a los patos antes que a
los campesinos a quienes pretende expropiarles sus tierras;
o por un secretario de Economía que consuela a quienes
se quedan sin empleo para que no se apenen por ello, pues
eso sucede hasta en las mejores familias.

Fernando Canales Clariond |
Tampoco por un
secretario del Trabajo que, ante el mismo problema, promueve,
junto con el presidente, las virtudes del autoempleo; ni por
un secretario de Salud que, mientras busca la presidencia de
la Organización Mundial de la Salud en Suiza, mueren
recién nacidos en hospitales de Chiapas. Y la lista de
desplantes podría continuar.
Más
que corruptos, ineptos
Los exabruptos de los gobernantes podrían denotar, además
de insensibilidad, desconocimiento del oficio político.
Según el doctor en sociología Gustavo de la Vega
Shiota: si en general los gobiernos priístas gobernaban
con políticos corruptos, lo que tenemos ahora son tecnócratas
ineptos.
Lo que
se hizo -continúa-- fue reclutar empresarios que quizá
en la empresa privada se movían con cierta habilidad,
pero a la hora de definir políticas estatales son absolutamente
ineficientes, por la sencilla razón de que un país
no es una empresa, no es una hacienda, ni un rancho, ni una
embotelladora de Coca-Cola.
Para el
investigador del Centro de Estudios Sociológicos de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la
UNAM no es posible creer que un buen empresario puede convertirse
automáticamente en un buen funcionario público
que defina políticas nacionales.
El primer
fracaso

Francisco Gil Díaz |
Con el
afán de distinguirse de sus predecesores, Fox anunció
--días antes de entrar en funciones-- vanos cambios de
nombres en algunas secretarías y la creación de
las Comisiones de Orden y Respeto; para el Desarrollo Social
y Humano, y para el Crecimiento con Calidad, las cuales estarían
adscritas a la también creada ex profeso Oficina Ejecutiva
de la presidencia de la República. Tendrían como
función coordinar el trabajo de varias secretarías,
por lo que fueron conocidas popularmente como el súper
gabinete o las supersecretarías.
La ambigüedad
en sus funciones que las caracterizó desde su anuncio
hizo que se replantearan y, en los primeros días de diciembre
de 2000, se les formalizó con los nombres de Coordinación
de Políticas Públicas, que encabeza Eduardo Sojo;
Comisión para el Desarrollo Social, que encabezó,
mientras funcionó, José Sarukhán Kermez,
y el Consejo de Seguridad Nacional, con Adolfo Aguilar Zínser
a la cabeza, entre otras comisiones, coordinaciones y consejos
que o bien han desaparecido o son intrascendentes, aunque sus
titulares cobren, como el resto del gabinete, los sueldos más
altos para funcionarios públicos.
A este
respecto Meyer Cossío dice que la distribución
nueva del gabinete nunca la entendimos bien a bien. Estaba el
gabinete tradicional y estaba eso que le llamaron el súper
gabinete, figuras que se suponían iban a organizar parcelas
del gabinete.
Para ejemplificar
la ambigüedad de los objetivos de las nuevas oficinas,
el investigador señala: Aguilar Zínser iba a
tomar a todas aquellas secretarías cuyas actividades
entraran en el área de seguridad nacional, y debo decir
que si se pone uno muy serio sobre el tema, eran casi todas:
desde luego que el Ejército, la Armada y Gobernación;
pero también Hacienda y Economía y Ecología,
la Procuraduría, etcétera.

Rafael Macedo de la Concha |
Para Carlos
Antonio Aguirre Rojas, investigador del Instituto de Investigaciones
Sociales de la UNAM, el súper gabinete no solamente
no sirvió, sino que da la impresión de que se
creó únicamente para encontrarles algún
puesto a personajes comodines.
El doctor
en Economía y con posdoctorado en Historia evalúa:
sus funciones son tan ambiguas, tan poco precisas y definidas,
que no juegan ningún papel real. Se les suprime con una
facilidad que evidencia que nunca cumplieron una función
realmente importante. Son puestos superfluos que deberían
desaparecer.
¿Orden
y respeto?
Los investigadores coinciden en que la totalidad del gabinete
ha fracasado, pues ningún secretario puede decir que
ha cumplido con los objetivos que se trazó el gobierno
de la República. Aguirre Rojas señala que no sólo
no se cumplen las promesas de campaña sino que la situación
política, económica y social se deteriora aún
más.
Las secretarías
inscritas en el rubro Orden y respeto han perdido la oportunidad
de impulsar la participación ciudadana y consolidar la
democracia en México. Según Aguirre, el secretario
de Gobernación, Santiago Creel, ha estado todo el tiempo
reaccionando. Carece de iniciativas creativas e inteligentes
para tratar, por ejemplo, de establecer alianzas con los distintos
grupos políticos que fomente la participación
política.
Lamenta
que los acontecimientos políticos más importantes
suceden y el secretario de Gobernación reacciona en un
segundo momento a ellos, es decir, no hay iniciativa. En este
periodo, la Secretaría de Gobernación ha sido
bastante oscura, falta de iniciativas y de proyectos para renovar
la estructura política y, sobre todo, para propiciar
una mayor participación democrática y una mayor
participación ciudadana en la toma de decisiones.
Nulo crecimiento
económico

Luis Ernesto Derbez |
Por lo
que respecta al gabinete Crecimiento con calidad, el economista
e historiador apunta: El gabinete económico ha sido
el de mayor continuidad con los últimos gobiernos priistas.
Las mismas políticas que aplicaron Salinas y Zedillo,
las aplica Fox.
La continuidad
es hasta de los personajes, dice en alusión al titular
de la Secretaría y Hacienda, Francisco Gil Díaz,
subsecretario de Ingresos durante el sexenio de Salinas de Gortari
y al gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz
Martínez, secretario de Hacienda de 1994 a 1997.
Y las
cifras son alarmantes porque --según datos del investigador--
800 mil personas pierden su empleo cada año. Fox prometió
crear 1 millón de empleos cada año y lo que está
creando son 800 mil nuevos desempleados.
La presidencia
de la República reconoce que se han perdido 350 mil empleos
desde que Fox llegó al poder; pero las cifras del Instituto
Mexicano del Seguro Social superan los 600 mil.
Secretarías
por inercia
De acuerdo con el sociólogo De la Vega Shiota, el gabinete
de Desarrollo Humano y Social no ha hecho su trabajo, y los
problemas sociales se han agudizado. La Secretaría de
Desarrollo Social funciona por la inercia que traía de
los gobiernos priistas, pues sólo le han cambiado nombre
a los programas, pero siguen siendo totalmente asistencialistas
y discrecionales.
Tampoco
la Secretaría de Salud ha hecho su trabajo y las instituciones
encargadas de la promoción y del desarrollo de la vivienda
se siguen quedando atrás de una manera muy significativa
frente a las necesidades.
El experto
en educación agrega que la Secretaría del Trabajo
ha adoptado una actitud totalmente pro empresarial y particularmente
favorable a los empresarios extranjeros. En lo que respecta
a la Educación, señala que no hay un proyecto
para solucionar las demandas de educación de la población,
pues se impulsa la educación privada en detrimento de
la educación pública, pero eso no va a solucionar
el grave problema que ya tenemos.
De la Vega
señala que el suicidio de las jóvenes rechazadas
de las instituciones de educación media superior que
habían elegido, muestra una muy preocupante desesperación
de los jóvenes a los que este sistema no les ofrece nada.
Éste es un indicador de cómo está la política
social. Las personas que se suicidaron dejan un mensaje político
claro: el sistema está reprobado.
Ya para
qué
Aunque Lorenzo Meyer reconoce que no toda la culpa es del gobierno
porque hay algunos secretarios que han hecho su mejor esfuerzo,
pero la crisis económica y los sucesos del 11 de septiembre
en Nueva York complicaron la transición, también
dice que el presidente debió de haber realizado cambios.
Ahora
ya es muy tarde. Perdió la iniciativa. Lo que debe hacer
ahora -es administrar lo que tiene de la mejor manera, pues
el gran empuje inicial ya se perdió y no es posible recuperarlo.
El cambio
tendría que ser de presidente. El cambio tendría
que ser en la cabeza de todo esto
pero todavía nos faltan
tres años. Lo que queda claro es que el próximo
presidente no saldrá del gabinete, pues aquí no
están los mejores, sentencia.
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