Obreros
sin justicia laboral
Por José Reyez

El riesgo de que las estructuras sociales se resquebrajen y surjan movimientos sociales radicales está latente y se agrava con la
política económica del gobierno foxista.

La desorganización del movimiento obrero del país, la crisis económica, el debilitamiento del movimiento sindical y la amenaza de la reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) son el caldo de cultivo de grandes movimientos sociales en México, considera el presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), Jesús Campos Linas.

“Desde el derrumbe del socialismo en Europa un mayor número de personas padece hambre y miseria en el mundo, lo que está generando un caldo de cultivo para que haya movimientos cualitativos, a través de distintas expresiones. México no es ajeno a esta realidad. También formará parte de esos cambios”, advierte.

Destaca que un tribunal en ninguna parte del mundo puede impartir justicia imparcial si está vinculado económicamente a cualquier institución o persona. “Eso es elemental. Nosotros nos hemos atenido al presupuesto. Tenemos autonomía presupuestal, que la define la Asamblea Legislativa”.

Abogado litigante con 50 años de servicio profesional y dos como funcionario público, Campos Linas reconoce que la impartición de justicia laboral en México dista mucho de cumplir su cometido.

Las causas: la corrupción sindical, el coyotaje, turbios negocios con la titularidad de los contratos colectivos de trabajo, negociaciones a espaldas de los trabajadores, contratos de protección, personal insuficiente y mal pagado, falta de espacio, una enorme carga de trabajo y presupuesto estrecho.

De 125 mil contratos colectivos de trabajo registrados en la JLCA, 80 por ciento son de protección. Los únicos que saben de su existencia son los líderes sindicales y los patrones, en medio de una maraña de intereses en la que la autoridad está maniatada legalmente para intervenir. “Son una copia de cómo nace el sindicalismo en los Estados Unidos de América, al viejo estilo de las mafias.”

Así se explica la nula existencia de huelgas de trabajadores de las micro, pequeñas y medianas empresas --en su mayoría las que más incumplen con la LFT--, igual que en los grandes corporativos y tiendas departamentales, donde la ley simplemente no existe porque no permiten la formación de sindicatos.

De tal manera que los salarios que perciben los trabajadores actualmente no son los que establece el Artículo 123 constitucional y que deben ser suficientes para cubrir gastos de alimentación, casa, vestido, cultura y diversión.

¿Cómo se expresa la corrupción?, se pregunta Campos Linas. Pues líderes y patrones hacen grandes negocios en las revisiones de contrato, porque en una empresa donde se negocia 2 o 3 por ciento más y el líder cede esos dos o tres puntos porcentuales, que representan un número importante de trabajadores, pues es mucho dinero el que se embolsa. Por eso pelean mucho centrales contra centrales la titularidad de los contratos.

“Son unos señores enfrentamientos de los sindicatos entre sí e incluso siendo de la misma central. Las centrales grandes también se enfrentan entre sí por la titularidad de los contratos colectivos de trabajo. En paralelo, emplazan a huelga a una empresa y resulta que en ese centro de trabajo ya existe contrato.”
Para paliar este problema, dice el funcionario, se está revisando contrato por contrato para limpiar y depurar el archivo de la Junta. Llevamos 40 mil documentos regularizados, presume.

Reforma inminente
Campos Linas estima que hoy más que nunca la Ley Abascal podría tener éxito bajo un gobierno de derecha, definido al lado de los empresarios-funcionarios. Un sindicalismo debilitado y una clase obrera dispersa, desorganizada, sometida, apática y atemorizada prefiere ganar poco que luchar e ir a una huelga, expone.

“No estallan huelgas por el temor que siente el trabajador de quedarse sin empleo. Ustedes saben que el desempleo en esta ciudad se percibe por el incremento de los vendedores ambulantes. Hay miles de personas sin empleos. Y el INEGI, la Coparmex así como el secretario del Trabajo han reconocido que el desempleo ha aumentado mucho”, apunta.

Acaso el movimiento obrero independiente, representado por los telefonistas, electricistas y los trabajadores del IMSS, entre otros, ha frenado el avance incontenible de la intentona patronal de reformar la mejor ley laboral que existe en el mundo, que es la de México, acota.

Las demandas
Un ejemplo concreto de cómo evoluciona y se agudiza el problema de los conflictos laborales son las cifras que registra a la fecha la JLCA, ya que se tramitaron 35 mil 300 juicios de enero a abril de 2003. En esos tres meses es muy revelador el dato de 9 mil 759 demandas, de las que se han resuelto 8 mil 465.

En el 2000 se resolvieron 21 mil 973 juicios; en 2001, 26 mil 267; en 2002 la cifra bajó a 22 mil 815, debido a que aumentó la cantidad de juicios nuevos.
Como resultado de los juicios, en el 2000 los trabajadores recibieron 406 millones 270 mil pesos, equivalentes a 18 mil 846 pesos por cada trabajador.

En 2001 las indemnizaciones fueron de 672 millones 282 mil pesos, en beneficio de 20 mil 876 trabajadores; y en 2002, de 719 mil 356 pesos, para 22 mil 628 trabajadores.


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