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En
pleno proceso de liquidación, Ferrocarriles
Nacionales de México (Ferronales) enfrenta
20 mil juicios laborales, contabiliza pasivos por
9 mil millones de pesos y sus activos apenas ascienden
a 3 mil millones, lo que obliga al gobierno de Vicente
Fox a utilizar unos 6 mil millones de pesos del presupuesto
público para tratar de cerrar la empresa antes
de que concluya el sexenio.
Enmedio
de estas demandas laborales, 87 empleados de mandos
medios y superiores de Ferronales se aprovecharon
de los cargos que ostentaban para obtener "legalmente"
doble indemnización, por lo que ahora este
grupo de trabajadores encabezados por José
Antonio Limón Garza, exsubdirector administrativo,
y Juan Palma Hernández, gerente de Asuntos
Jurídicos Laborales, exigen el pago de 105
millones de pesos, y la empresa en liquidación
tendrá que asumir el monto.
El
responsable de la liquidación de la paraestatal,
Mario Alberto Martínez Castillo, quien asumió
el cargo a principios de junio, explicó que
la falta de archivos, los problemas de carácter
jurídico-laboral, la invasión de predios
propiedad del organismo y el perfil burócrata
de los empleados conforman un cúmulo de problemas
que retrasa la extinción de Ferronales, con
el consecuente costo para el erario federal.
Los
20 mil juicios que se encuentran bajo revisión
involucran a personas que han demandado a la ferroviaria
hasta en dos o más ocasiones, comenta Martínez
Castillo, y cita los casos de Limón Garza y
Palma Hernández, quienes eran empleados bajo
el régimen de honorarios.
Al
presentar su inconformidad ante la Junta Federal de
Conciliación y Arbitraje, los 87 exempleados
demandan prestaciones en general y aducen que la relación
laboral nunca terminó, porque no fueron dados
de baja en el Instituto Mexicano del Seguro Social,
lo cual fue planeado por los dirigentes cuando ocuparon
los cargos de subdirector de Finanzas y gerente de
Asuntos Jurídicos Laborales.
El
25 de abril del año en curso, Luis Lara Flores,
director jurídico laboral, envió el
oficio SGJL-LLF-0152/2003 a José Alfredo Llamas
Carrasco, director de Tesorería de Ferronales,
en donde le solicita la expedición de 87 cheques
de caja a favor del mismo número de exempleados
de la paraestatal, con el fin de concluir con los
juicios laborales radicados ante las juntas números
1, 2 y 4 de la Federal de Conciliación y Arbitraje.
En
esta lista están los nombres de Juan Palma
Hernández, con una indemnización por
4 millones 6 mil 325 pesos; su esposa Erika Gabriela
Arias Bocanegra, con un millón 11 mil 839 pesos;
su hermana Laura Palma Hernández, con 356 mil
329 pesos; su cuñada Marisol Arias Bocanegra,
con 356 mil 329 pesos; su primo Alfredo Hernández
Tavera, con 1 millón 604 mil 778 pesos, y su
sobrino Enrique Hernández Bautista, con 356
mil 329 pesos.
Tres días más tarde, el 28 de abril
de 2003, en otro oficio, número SGJL-LLF-0144/2003,
Lara Flores ordena la cancelación de los 87
cheques por 105 millones de pesos a cargo de Banco
Internacional S.A, a fin de continuar los juicios
laborales para tratar de disminuir el monto de las
liquidaciones.
Fuentes
involucradas en las investigaciones revelaron que
la cancelación de la liquidación obedeció
supuestamente a que Palma Hernández pidió
10 por ciento de los 105 millones de pesos como pago
por sus negociaciones en contra de Ferronales, lo
cual habría sido rechazado por los empleados
y prefirieron continuar el juicio ante la Junta Federal
de Conciliación.
Ante
tal conflicto, el delegado liquidador Mario Alberto
Martínez Castillo señaló que
mensualmente se incrementan los pasivos de la empresa
en 10 millones de pesos por los juicios de los 87
trabajadores. Sin embargo acepta que se trata de un
derecho laboral.

Mario Alberto Martínez
Castillo |
Martínez
Castillo manifestó que existen más casos
como éste: "En muchos juicios este organismo
se acerca y concilia; en otros no se puede, a veces
porque los trabajadores no quieren o los representantes
no los dejan", por lo que el Fideicomiso Liquidador
tendrá que continuar con el procedimiento jurídico
y buscar una conciliación para terminar lo
antes posible el conflicto.
La
alternativa que tiene la empresa liquidadora para
saldar algunos juicios es mediante la licitación
de sus activos: terrenos, maquinaria de transporte,
edificios, muebles y hasta adquisiciones artísticas
que forman parte de la decoración en las estaciones
ferroviarias. Los activos de la empresa ascienden
a unos 3 mil millones de pesos.
Por
lo que respecta a los pasivos por 9 mil millones de
pesos, éstos no podrán ser cubiertos
con el total de la venta de los activos, pues los
avalúos que se venían haciendo por parte
del gobierno estaban por debajo del precio comercial.
"Los
procedimientos para la venta ya son mixtos. Estamos
obligados a la transparencia, como toda entidad que
venda bienes nacionales, y por el tiempo que hemos
establecido para la liquidación de la empresa,
el 2007, tenemos que ser más flexibles a la
hora de vender", dice el funcionario.
Es
así como la exparaestatal, que hasta 1999 tenía
6 mil trabajadores, mismos que fueron liquidados conforme
a derecho, ha triplicado la cifra en juicios laborales,
y mientras dure la etapa de "comercialización"
se tendrán que desincorporar los bienes "al
menor costo". Tan sólo el avalúo
total de los equipos de transporte ubicados en Aguascalientes,
Hidalgo y el Distrito Federal suma 27 millones 750
mil pesos.
Inhabilitación
de Palma
El 27 de marzo de 2003 fue inhabilitado de sus funciones
Juan Palma Hernández, gerente de Asuntos Jurídicos
Laborales en la paraestatal Ferrocarriles Nacionales
de México, por la solicitud de pagos económicos
extraordinarios y la promoción de plazas a
favor de cinco familiares que trabajaban bajo su dependencia
jerárquica.
Con
el número de denuncia 02/2002, la Secretaría
de la Contraloría y Desarrollo Administrativo
(Secodam) concluyó que Juan Palma Hernández
queda inhabilitado durante dos años para desempeñar
empleos, cargos o comisiones en el servicio público,
de acuerdo con los artículos 50 y 63 de la
Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores
Públicos.
El
motivo de la sanción administrativa en contra
del exfuncionario de Ferronales que ahora exige una
indemnización por más de 4 millones
de pesos, es el nepotismo en que incurrió por
haber empleado a su esposa Erika Gabriela Arias Bocanegra
como ayudante de jefe de sección con nivel
21, a partir de mayo de 1998; también, haber
solicitado el pago por concepto de prima vacacional
y vacaciones, a partir del 18 de enero de 1999, para
su hermana María Eugenia Palma Hernández,
a pesar de que había dejado de laborar tres
días antes.
Por
si lo anterior fuera poco, promovió a su otra
hermana, Laura Palma Hernández, para ser secretaria
"A" en la Gerencia de Asuntos Jurídicos
Laborales, a partir del 1 de junio de 1996, cuando
ésta estuvo incapacitada desde mayo y hasta
noviembre del mismo año.
Además,
gestionó el pago de la primera quincena de
abril de 2001 de su cuñada Marisol Arias Bocanegra,
periodo en que ésta no asistió a sus
labores, sin que exista expediente alguno que justifique
sus faltas.
Juan
Palma Hernández promovió también
la asignación de plaza para su primo Alfredo
Hernández Tavera en el puesto de asistente
de programa "A", y el 21 de enero del 1998
lo ascendió a jefe de departamento.
Para
responder a dichas violaciones a la ley, Palma Hernández
fue requerido el 24 de septiembre de 2002 con una
notificación en su domicilio, pero este exservidor
público no acudió a la cita para formular
alegatos en su defensa.
Otro
elemento que avala la inhabilitación del gerente
de Asuntos Jurídicos Laborales de Ferronales
se sustenta en el artículo 47 de la Ley Federal
de Responsabilidades de los Servidores Públicos,
que señala: "No intervenir o participar
en la selección, nombramiento, designación,
contratación, promoción, suspensión,
cese o sanción de cualquier servidor público
cuando se tenga interés personal o familiar,
o pueda derivar en alguna ventaja o beneficio para
él o para su cónyuge o parientes consanguíneos
hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles".
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